¿Profetiza Miqueas 5:2 que Jesús sería el Mesías?

Por, Ryan Turner

El contexto histórico y literario

Miqueas fue contemporáneo con el profeta Isaías y vivió en siglo 8º a. C. En este corto pasaje, él profetiza que el Mesías nacería en Belén de David. 1 Miqueas presenta la idea de un gobernante que viene contra el trasfondo de la invasión de Judá por los babilonios. Con este texto se intentó traer consuelo al pueblo del pacto el cual se encontraba sin esperanza. En contraste con un rey afligido (5:1), un gran gobernante (5:2) el cual vendrá a pastorear el pueblo de Dios.

La profecía

  • Miqueas 5:2: “Mas tú, Belén Efrata, pequeña para ser en los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de los siglos” (La Biblia de Casiodoro de Reina [1569] – OSO).

Interpretación

Existe un número de importantes aspectos acerca de este texto.

Primero: En este pasaje, Efrata, es simplemente una forma más antigua de Belén:

  • Génesis 35:16, 19: “16 Y partieron de Bet-el, y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto. 19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén”.
  • Génesis 48:7: "Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén".2

Segundo: Lingüísticamente hablando, se puede presentar un caso al mostrar una fuerte afinidad entre esta figura y Dios. La palabra hebrea “quédem” (días de los siglos), es traducida como “tiempos antiguos, eterno” y es usada para el mismo Dios en el Antiguo Testamento:

  • Deuteronomio 33:27: “La habitación de Dios es eterna (quédem), y debajo de brazos eternos; el echará de delante de ti al enemigo, y dirá: Destruye”.
  • Habacuc 1:12: “¿No eres tú desde el principio (quédem), oh SEÑOR, Dios mío, Santo mío? No moriremos oh SEÑOR, para juicio lo pusiste; y fuerte lo fundaste para castigar”.

Aún más, “mee mai-oulom” literalmente significa “tiempos antiguos o eternidad”.3 Uno también puede traducirlo como, “los días de tiempos inmensurables”.4 Robert Jamieson anota:

  • Los términos expresan la más fuerte afirmación de duración infinita de la cual el idioma hebreo es capaz”.5

En la Escritura existen otras referencias donde se usa esta fraseología como el caso del Salmo 90:2 donde esta referencia es a Dios el Padre (“Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”) y en Proverbios 8:22-23 donde habla la voz de la Sabiduría (“El SEÑOR me poseyó en el principio de su camino, desde entonces (quédem), antes de sus obras. 23 Eternalmente (quédem) tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra”). “Viejo” y “antiguo” pueden referirse a eternidad. La palabra hebrea para tiempos antiguos es usada en Miqueas 4:7 para referirse a Dios. Ankerberg, Weldon, y Kaiser señalan:

  • El hecho de que tales términos fueron usados para un gobernante futuro indica que Miqueas esperaba una figura sobrenatural. Esto, armoniza con la expectativa de Isaías del Mesías en Isaías 9:6 (“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”) donde el futuro rey mesiánico es llamado ‘eterno’ y ‘Dios’ (El), una palabra que Isaías usa sólo para Dios”.6

Tercero: Este pasaje fue reconocido por los judíos como un texto mesiánico, especialmente en todas las paráfrasis e interpretaciones judías del Antiguo Testamento conocidas como Tárgumes.78 El tárgum arameo Jonathan traduce como, “…de ti procederá en mi presencia el Mesías para ejercer soberanía sobre Israel; cuyo nombre ha sido dado desde la eternidad, desde los días de la eternidad”.9 De igual manera, los sacerdotes y escribas durante los días de Herodes pensaron igualmente que este texto era mesiánico (Mateo 2:5-6: “Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: 6  Y tú, Belén, de tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Guiador, que apacentará a mi pueblo Israel”. Juan 7:42: “¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo?”). Fruchtenbaum resume bien el texto:

  • Aquí, en Miqueas 5:2, leemos dónde había de sucederse el nacimiento. El Mesías nacería, no en Jerusalén como se podría haber esperado, sino en Belén”.10

La evaluación como un argumento apologético

Definitivamente este texto es válido para ser usado como una demostración de Jesús como el Mesías. Mientras que es difícil demostrar que Miqueas profetizó la encarnación de Dios en la carne, el texto por lo menos demuestra dónde nacería el Mesías. Por lo tanto, uno debe tener cuidado y no tomar todos los hechos en consideración cuando se argumenta de la deidad de Cristo desde este pasaje. De todos modos, uno por lo menos puede argumentar que el texto se aproxima bastante para demostrar que el Mesías sería eterno –usando la fraseología que es usada solamente para Dios. Por lo tanto, y definitivamente, estamos justificados en usar este texto para argumentar que Jesús es el Mesías.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Louis Goldberg, “Nuestros amigos judíos” (“Our Jewish Friends”), Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1983, pág. 123.
  • 2. John A. Martin, “‘Miqueas’ en el comentario del conocimiento de la Biblia: Una exposición de las Escrituras” (“Micah,” in The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures”), ediciones de John F. Walvoord y Roy B. Zuck, Wheaton: Victor Books, 1983, pág. 1486.
  • 3. John Ankerberg, John Weldon, y Walter C. Kaiser, “El caso de Jesús el Mesías: Profecías increíbles que prueban que Dios existe” (“The Case for Jesus the Messiah: Incredible Prophecies that Prove God Exists”), Chattanooga: “La asociación evangelística de John Ankerberg” (“The John Ankerberg Evangelistic Association”), 1989, pág. 74.
  • 4. Martin, “Miqueas” (“Micah”), pág. 1486.
  • 5. Robert Jamieson, A. R. Fausset y David Brown, “Un comentario crítico y explicativo del Antiguo y del Nuevo Testamento” (“A Commentary, Critical and Explanatory, on the Old and New Testaments”), Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc., 1997.
  • 6. Ankerberg, Weldon, y Kaiser, pág. 75.
  • 7. Kenneth L. Barker, “Miqueas” (“Micah”), Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2001, pág. 86.
  • 8. Nota del Traductor: Un Tárgum (hebreo: תרגום, plural: tárgumim) originalmente era una traducción al arameo de la Biblia hebrea producida o compilada en el antiguo Israel y Babilonia desde el período de Segundo Templo hasta comienzos de la Edad Media (finales del primer milenio). Tárgum también significa "interpretación", además de "traducción". (http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%A1rgum)
  • 9. Ankerberg, Weldon, y Kaiser, páginas 75-76.
  • 10. Arnold G. Fruchtenbaum, “Cristología mesiánica: Un estudio de la profecía del Antiguo Testamento con relación a la primera venida del Mesías” (“Messianic Christology: A Study of Old Testament Prophecy Concerning the First Coming of the Messiah”), Tustin, CA: Ariel Ministries, 1998., pág. 64.

 

 

 

 
 
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