¿Prueban los libros perdidos de la Biblia que esta ha sido alterada?

Por, Matt slick

En estos días se habla mucho acerca de los libros perdidos de la Biblia. Algunas veces las personas afirman que la Biblia fue editada para eliminar la reencarnación, las enseñanzas de planos superiores de existencia, dioses diferentes, el culto a los antepasados incluyendo los rezos a los muertos, la “expiación de uno mismo” hecha con la naturaleza para perdón de pecados o cualquier cosa que se opone con lo que a la gente en el poder no le gusta. Pero nada de esto es verdad. Los “libros perdidos” nunca estuvieron perdidos. Estos tan mal llamados libros perdidos ya eran conocidos tanto por judíos como por cristianos y nunca fueron considerados inspirados. No estuvieron perdidos ni tampoco fueron sacados de la Biblia ya que, para empezar, jamás estuvieron incluidos en la Biblia.

Estos mal llamados libros perdidos no fueron incluidos en la Biblia por muchas razones. Les faltaba la autoría apostólica o profética; no afirman ser Palabra de Dios; contienen conceptos no bíblicos tales como el rezo a los muertos como en 2 Macabeos 12:45-46 (“Pero, como tenía en cuenta que a los que morían piadosamente los aguardaba una gran recompensa, su intención era santa y piadosa. Por esto hizo ofrecer ese sacrificio por los muertos, para que Dios les perdonara su pecado.”); o contienen serias discrepancias históricas. Estos libros nunca tuvieron autoridad, tampoco son considerados inspirados o que hayan sido escritos realmente por los profetas judíos o los apóstoles cristianos.

Aun así, y a pesar de estos problemas, la iglesia católica romana ha agregado algunos de estos libros al canon de la escritura de ellos. En 1546, y debido mayormente a la respuesta de la Reforma, la iglesia romana autorizó muchos más libros para incluirlos en su escritura siendo conocidos como apócrifos. La palabra “apócrifo” significa “oculto”. Esta palabra es usada en sentido general para describir una lista de libros escritos por algunos judíos entre los años 300 y 100 a.C. Más específicamente, se usa para los 7 libros adicionales aceptados por la iglesia romana como si estos, fueran inspirados. La lista completa de los libros apócrifos es: 1º y 2º Esdras, Tobías, Judit, el Resto de Ester, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), Baruc, La Carta de Jeremías, La Canción de los Tres Jóvenes, Susana, Bel y el Dragón, Las Adiciones de Daniel, La Oración de Manases, y 1 y 2 de Macabeos. Los libros aceptados como inspirados e incluidos en la Biblia de la iglesia romana son Tobías, Judit, 1º y 2º Macabeos, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), y Baruc.

Los libros seudoepigráficos son “escritos falsos”. Existe una colección de escritos tempranos tanto judíos como “cristianos” compuestos entre 200 a.C. y 200 d.C. Aun cuando eran bien conocidos, nunca fueron considerados como escritura inspirada. Una lista de estos sería: la Epístola de Bernabé, la Primera Epístola de Clemente a los Corintios, la Segunda Epístola de Clemente a los Corintios, La Carta de los de Esmirna o del Martirio de Policarpo, El Pastor de Hermas, El Libro de Enoc, El Evangelio de Judas (130-170 d.C.), El Evangelio de Tomás (140-170 D.C.), Los Salmos de Salomón, Las Odas de Salomón, Los Testamentos de los Doce Patriarcas, el Segundo de Baruc, el Tercero de Baruc, Los Libros de Adán y Eva.

Los libros deuterocanónicos (apócrifos) son aquellos libros que fueron incluidos en la Septuaginta Griega (LXX) pero que no fueron incluidos en la Biblia hebrea. Los libros deuterocanónicos son: 1º Esdras (150-100 a.C.), 2º  Esdras (100 d.C.), Tobías (200 a.C.), Judit (150 a.C.), las Adiciones de Ester (140-130 a.C.), la Sabiduría de Salomón (30 a.C.), Eclesiásticos (Sirac) (132 a.C.), Baruc (150-50 a.C.), la Carta de Jeremías (300-100 a.C.), Susana (200-0 a.C.), Bel y el Dragón (100 a.C.), las Adiciones de Daniel (Oración de Asarías) (200-0 a.C.), la Oración de Manases (100-0 a.C.), 1 Macabeos (110 a.C.), y 2 Macabeos (119-170 a.C.).1

Estos libros seudoepigráficos y deuterocanónicos nunca han sido considerados como escritura por parte de la iglesia cristiana ya que estos nunca han tenido autoridad, no son considerados inspirados o escritos ni por los profetas del Antiguo Testamento, ni por los apóstoles, y tampoco tienen el poder de la Palabra como los libros existentes de la Biblia. Por lo tanto, ya que estos libros no están perdidos y para empezar tampoco nunca han formado parte de la Biblia, estos, no tienen ninguna validez en la Biblia. Por lo menos en la Biblia cristiana.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Achtemeier, Paul J., Th.D., "Diccionario de la Biblia Harper" ("Harper’s Bible Dictionary"), San Francisco: Harper y Row, Publishers, Inc. 1985.

 

 

 

 
 
CARM ison