¿Puede Dios cambiar de opinión?

Por, Matt Slick

No. Dios no puede cambiar de opinión; por lo menos es un sentido eternal. Sin embargo, en la Biblia, vemos versículos que supondrían que Dios sí cambia de opinión, pero en un sentido temporal. Tenemos que entender que Dios se nos ha revelado en lo que conocemos como revelación antropomórfica. Esto significa que Él se ha bajado para estar a nuestro nivel de forma que sea consistente con nuestro limitado entendimiento. Considere cómo Dios caminó con Adán y Eva en el huerto del Edén. Dios, el ser infinito, que trasciende el universo, se convirtió en uno como nosotros para poder así, comunicarse con nosotros.

Después del pecado de Adán y Eva, ellos se escondieron, y Dios preguntó: “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9). ¿Deberíamos concluir que Dios conoce todo, pero que no sabía dónde estaba Adán? Claro que no. Él no estaba preguntando acerca de la ubicación física de Adán, sino que estaba preguntando por su condición espiritual. Esto ilustra el punto de que, desde el mismo principio de la comunicación de Dios con nosotros, Él ha hablado de forma que lo entendamos en nuestro marco de tiempo; desde nuestra propia perspectiva. Esta es la razón por la que Dios, en el huerto, buscó a Adán, sabiendo que había pecado contra Él, y sabiendo dónde se encontraba, pero lo hizo, desde nuestra propia perspectiva.

Sabemos que Dios, desde la eternidad ha ordenado para que todo, en lo absoluto, se cumpla según, el designio de Su voluntad:

  • Hechos 2:23: “a éste (a Jesús nazareno), entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole”.
  • Efesios 1:11: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”.

Sin embargo, cuando Dios trata con nosotros, vemos versículos que muestran un cambio de opinión:

  • Éxodo 32:14: “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”.
  • Jeremías 26:19: “¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas?”.

El hecho, es que Dios conoce todas las cosas, y las ha sabido por siempre:

  • 1ª Juan 3:20: “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas”.

Pensar que Dios puede cambiar Su mente, implicaría que Dios –quien está supuesto, eternamente, a tener conocimiento de todas las cosas– decidiera a actuar de forma diferente como siempre ha actuado. No es que Dios cambie de opinión, más bien, esto significa que Él siempre ha sabido lo que hará. Por lo tanto, ¿cómo cambiaría de opinión si desde el principio había decidido hacer algo? Más bien, en nuestra mente, parecería que Él hubiera cambiado de opinión?

Considere la forma como Dios, algunas veces pronuncia juicio sobre las naciones –diciéndoles que las destruiría– y algunas veces esas naciones se arrepentían. Debido a ese arrepentimiento, Dios se arrepentía de juzgarlos. En otras palabras, Él cambiaba de opinión y no juzgaba a esas naciones, aunque había dicho que lo iba a hacer. ¿Debemos decir que Dios no sabía desde la eternidad que ellas se arrepentirían? Claro que sí sabía. ¿Cómo sabemos que Él no dijo que las destruiría y después hacer que ellas se arrepintieran de acuerdo a Su plan? Aún más, Dios, al frenar Su juicio sería consistente con lo que Él ya había dicho:

  • Jeremías 18:8: “Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles”.

Por lo tanto, y desde nuestra perspectiva, lo que vemos es a Dios cambiando de opinión, pero desde Su perspectiva eterna, Él nunca la cambió. Él no se sorprende por nuestras decisiones y escogencias; y tampoco se adapta a nuestros errores o nuestros planes. Él hace que todas las cosas obren, de acuerdo al consejo de Su voluntad, y lo hace, eternamente.

 

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