¿Puede un cristiano casarse con una mujer de otra confesión de fe?

SUGERENCIA: Para poder comprender el presente artículo, le recomiendo que lea detenidamente las diferentes citas bíblicas meditando en cada una de ellas.

Este artículo sólo tratará con las relaciones serias que un hombre y una mujer deben supuestamente tener antes de tomar el paso definitivo para casarse. La pregunta del encabezamiento también se aplicaría a la mujer: ¿Puede una mujer cristiana casarse con un hombre que tenga otra confesión de fe?

La respuesta a esta pregunta no debe tomarse a la ligera. Tampoco debe estar matizada de “buenos sentimientos”, o de “futuras expectativas” de cambio en una de las personas, porque finalmente, un hombre o mujer cristiana podría, sólo por sentimientos, alejarse de la fe cristiana para seguir y/o complacer a su “amado(a)”. Por lo tanto es importante para un genuino cristiano escudriñar y aceptar lo que finalmente dice la Escritura acerca del matrimonio entre personas con diferentes confesiones de fe. Espero que el Espíritu Santo lo/la guíe para que tome la decisión que complazca a Dios. No a Ud., a su futuro(a) esposo(a), la familia o alguien más.

1. El Antiguo Testamento

Indudablemente el Antiguo Testamento está lleno de ejemplos (1ª Corintios 10:11: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.”) acerca de estas uniones en yugos desiguales: Salomón, Sansón (Jueces13:24 – 16:31), sólo por mencionar algunos. Además, tenemos el libro de Esdras en el cual se ilustra el “gran divorcio masivo en la historia de la humanidad”. En los siguientes pasajes a estudiar, habrá énfasis añadidos en los versículos para resaltar la enseñanza y explicaciones al final del pasaje para una mayor y mejor comprensión.

1.1. Las leyes dadas por Dios a Israel en el Sinaí

  • Éxodo 23:31b-33: “… porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. 32 No harás alianza1 con ellos, ni con sus dioses. 33 En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo.”
  • Levítico 20:26: “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”
  • Números 23:9: “Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones.”

En estos dos últimos pasajes, de la misma forma como Dios deseó apartar a Israel de las naciones, esta Palabra tiene igual efecto hoy día para los renacidos y sellados por el Espíritu. Recuerde: Somos pueblo de Dios, apartados de los pueblos para que seamos de Él. Y como pueblo, no somos contados entre las naciones como si Su iglesia invisible fuera contada como “nación”.

  • Josué 23:7: “para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos.”
  • Jueces 2:2: “con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?”
  • Esdras 9:12a: “Ahora, pues, no daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis jamás su paz ni su prosperidad…”
  • Esdras 10:11: “Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras.”
  • Jeremías 15:19: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”

Ahora bien, vemos hasta aquí que Dios sí ordenó a los Israelitas no mezclarse, hacer alianzas, matrimonios o cualquier otra cosa con impíos. Sin embargo, la experiencia nos ilustra todo lo contrario.

1.3. Salomón

  • 1º Reyes 11:1-10: “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; 2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, 10 y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová”

Iniciemos con el v. 2. Había, de hecho un mandamiento dado por Dios a los hijos de Israel. La sabiduría de Dios es sencilla: “… porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses.” ¿Y qué hicieron en definitiva estas mujeres? Además de inclinar el corazón de Salomón lo llevaron a pecar desobedeciendo el mandato de Jehová Dios. De igual manera, sucedió con Sansón.

1.4. Esdras

  • Esdras 10:1-3: “Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. 2 Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.”

El “gran divorcio masivo en la historia de la humanidad

Indudablemente, el pueblo había sido consciente de su pecado. Sin embargo había una sola opción: separación. La razón era simple: Dios quería que Su pueblo estuviera apartado de los impíos:

  • Jeremías 15:19: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”

Pero aquí surgen varias preguntas: Significa esto, que si un cristiano está casado con una mujer impía, ¿deberá separarse como hicieron tanto hombres como mujeres israelitas? ¿Y qué si hay hijos? ¿Significa esto que tendrán que irse con su mamá/papá impía(o)? Una vez más, la respuesta la encontramos en la Palabra de Dios.

2. El Nuevo Testamento

Quien mejor ilustra la situación de matrimonio entre un cristiano y una impía, o una cristiana y un impío, es, indudablemente el apóstol Pablo.

  • 2ª Corintios 6:14-18 – 7:1: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 18 Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

Dice el Comentario Bíblico Moody – Nuevo Testamento, p. 327, con relación al v. 14: “El mandamiento podría expresarse: ‘Dejen de unirse en forma indiscriminada con los no creyentes’. El principio se remonta a la legislación mosaica (cf. Levítico 19:19: ‘Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.”; Deuteronomio 22:10: “No ararás con buey y con asno juntamente.’). Los cristianos son ‘nuevas criaturas’ (2ª Corintios 5:17: ‘De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.’); no deben unirse espiritualmente con no creyentes muertos (cf. Efesios 2:1: ‘Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,’)”.

Indudablemente, el mandamiento se mantiene: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos…”. La razón es clara: No existe ningún compañerismo entre la justicia y la injusticia, ni comunión entre la luz y las tinieblas (v. 14). El v. 15 es aún más firme: “¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?”. El Señor, nuevamente afirma que somos Su pueblo (Leer nuevamente Levítico 20:26 y Números 23:9).

Siguiendo con el Comentario Bíblico Moody – Nuevo Testamento, p. 328, con relación al v. 17, dice: “‘Por lo cual’ (dió) siempre introduce una conclusión lógica, como en 2:8; 4:13, 16; 5:9; 12:10. El aoristo imperativo es salid… apartaos… no toquéis, subrayan lo apremiante y definitivo de la acción indicada. La cita es de Isaías 52:11: “Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.”. Cf. Apocalipsis 18:4: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;” ¿Podrá entonces Dios acoger con amor a los que voluntariamente se mezclan con el mal?"

Finalmente, el v. 1 del capítulo 7 nos recuerda que debido a que de Dios tenemos Sus promesas, “…. limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

2.1. Significado de algunas palabras en este pasaje

  1. “incrédulo”: (“ἄπιστος”, [ápistos]), de G1 [como partícula negativa] y G4103; [activamente] no creer, i.e. sin la fe cristiana [específicamente pagano]; [pasivamente] persona indigna de confianza, o cosa increíble:- incrédulo, increíble, infiel, no es creyente).2
  2. “comunión”: (“κοινωνία”, [koinonía]), de G2844; sociedad, i.e. (literalmente) participación, o interacción (social), o beneficio (pecuniario):- ayuda, compañerismo, comunión, contribución, dispensación, ofrenda, participación, participar.3

Conclusión

¿Debe entonces un cristiano o cristiana, hijo(a) de Dios, que ha sido comprado con un precio, lavado con la sangre del Cordero, sellado con el sello del Espíritu Santo, casarse/unirse con un(a) impío(a)? La Palabra de Dios es clara. Mientras medita en esto, considere los siguientes pasajes de la Escritura:

  • Juan 15:19: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.”
  • Juan 17:16: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”
  • Hechos 2:40: “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.”
  • Efesios 5:11: “¡Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas!”

ADVERTENCIA: Todos estos mandamientos del Señor, en nada perjudican nuestras relaciones de trabajo con empresas de impíos. La Escritura nos enseña cómo debemos comportarnos en toda circunstancia:

  • Colosenses 4:5: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.”
  • 3ª Juan 1:5: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos,”
  • Romanos 13:1: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”
  • Tito 3:1: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.”
  • 1ª Pedro 2:13: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,”

Finalmente, si Ud. es un genuino cristiano o genuina cristiana y se encuentra viviendo una situación similar, mi consejo es sencillo: Aléjese mientras pueda.

  • 1.berít”, de H1262 (en el sentido de cortante [como H1254]); pacto (porque se hace pasando en medio de pedazos de carne):- aliado, confederación, convenir, hacer alianza, pacto, prometer. (e-Sword)
  • 2. e-Sword
  • 3. Ibíd.

 

 

 

 
 
CARM ison