¿Puede una mujer compartir un versículo de la Biblia?

Por, Michelle Naylor

Sí. Una mujer puede compartir un versículo o pasaje de la Biblia, ya sea leyéndolo o citándolo de memoria. Mientras que no exista un versículo directo que declare que las mujeres no puedan compartir o no las Escrituras, podemos obtener una respuesta al mirar diferentes pasajes y principios encontrados en las mismas Escrituras.

Existen ejemplos en la Biblia donde una mujer habría compartido la Palabra de Dios, ya sea por revelación directa, y antes de que las Escrituras fueran totalmente reunidas, al leerlas, al recitarlas de memoria o hablando de lo que ella vio o escuchó de Cristo mientras estuvo en la tierra. Las profetisas en el Antiguo Testamento, como María en Éxodo 15:20 (en algunas versiones, Miriam), Débora en Jueces 4:4 y Hulda en 2º Reyes 22:14, hablaron de Dios cómo Su Palabra fue revelada en ese tiempo (Hebreos 1:1: “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas”). Aquí hay algunos ejemplos escriturales, donde una mujer habría compartido, de una u otra forma, la Palabra de Dios:

  1. La abuela y madre de Timoteo
    1. 2ª Timoteo 1:5: “teniendo vivo el recuerdo de la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y he sido persuadido de que en ti también”.
    2. 2ª Timoteo 3:15: “ya que desde niño conoces las Sagradas Escrituras, las cuales pueden hacerte sabio en la salvación que por la fe hay en Jesús el Mesías”.
  2. Ana la profetisa, cuando los padres de Jesús lo llevaron al templo
    1. Lucas 2:36-38: “Estaba también allí cierta profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ésta, de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años desde su virginidad. 37 Y era viuda de hacía ochenta y cuatro años, y no se alejaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38 También ésta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba acerca de Él a todos los que esperaban la liberación de Jerusalem”.
  3. Pablo explica que Evodia y Síntique “combatieron” junto con él “en el evangelio”
    1. Filipenses 4:2-3: “Exhorto a Evodia y exhorto a Síntique a que tengan el mismo sentir en el Señor. 3 Ciertamente te ruego también a ti, genuino colaborador, que las ayudes, ya que ellas lucharon juntamente conmigo en el evangelio, también con Clemente y con los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida”.
  4. Las hijas de Felipe el evangelista
    1. Hechos 21:8-9: “Al día siguiente salimos y fuimos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, el cual era uno de los siete, posamos con él. 9 Y éste tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”.
  5. Priscila junto a su esposo Aquila le enseñaron más exactamente el camino de Dios a Apolos
    1. Hechos 18:24-26: “Llegó entonces a Éfeso cierto judío de nombre Apolos, alejandrino de origen, varón elocuente y poderoso en las Escrituras. 25 Éste había sido instruido en el camino del Señor, y como era ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas acerca de Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar osadamente en la sinagoga, pero al oírlo Priscila y Aquila, lo tomaron aparte, y le explicaron el Camino más exactamente.”.
  6. La mujer samaritana testificó acerca de Jesús, y muchos creyeron en Él por la palabra de ella
    1. Juan 4:39-42: “Y de aquella ciudad muchos de los samaritanos creyeron en Él a causa de la palabra de la mujer, que daba testimonio: ¡Me dijo todo lo que hice! 40 De manera que cuando los samaritanos llegaron a Él, le rogaban que permaneciera con ellos; y se quedó allí dos días. 41 Y muchos más creyeron a causa de la palabra de Él, 42 y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo”.

Hoy, una mujer puede compartir un versículo o pasaje con un hermano o hermana en Cristo que necesite ánimo, o tal vez a ella le gustaría decirle a un impío quién es Dios y lo que Jesús ha hecho en la cruz. Tal vez una mujer esté en un estudio de la Biblia y esté participando leyendo la Biblia para responder una pregunta, o ella tiene hijos en casa y les esté enseñando los caminos del Señor. Hay también mujeres que enseñan a los niños en la Escuela Dominical, lo que significaría que tienen que abrir y leer de la Biblia. No hay nada en las Escrituras que indiquen que esto estaría mal. Después de todo, "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para la enseñanza, para la refutación del error, para la corrección, para la instrucción en la justicia" (2ª Timoteo 3:16).

Mientras que las mujeres pueden compartir las Escrituras, se nos ha dicho que una mujer no tiene autoridad sobre el hombre (1ª Timoteo 2:12: "porque no permito a la mujer enseñar ni ejercer autoridad sobre el varón, sino estar en silencio"). En la medida en que una mujer no esté ejercitando autoridad sobre un hombre en la iglesia, ella puede compartir la Palabra de Dios para animar a otros en Cristo.

NOTA: Las citas bíblicas de enlace son tomadas de la RV60; las escritas en el artículo son de la Biblia Textual (BTX), 3ª Edición.

 

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