¿Pueden ser salvos quienes practican la homosexualidad?

¿Puede ser salva una persona que no sólo practica la homosexualidad sino que abiertamente la aprueba? Aquí se presentan dos aspectos:

1) Recordemos que la Biblia enseña que cualquier pecador tiene el potencial de ser salvo si es Dios mismo quien lo llama a salvación.

2) Si una persona confiesa ser cristiano y sin embargo practica la homosexualidad como su “estilo de vida” parecería entonces que no sería salvo.

  • 1ª Juan 2:4: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;”

Por lo tanto, un homosexual puede ser salvo; pero una vez salvo por el Espíritu de Dios, esa persona será movida al arrepentimiento reconociendo que la práctica del pecado de la homosexualidad es contra Dios. Pero si esa persona, continúa practicando la homosexualidad como su estilo de vida, promoviéndola y sin mostrar un genuino arrepentimiento, esa persona entonces no estaría mostrando ninguna evidencia del cambio que debe mostrar por el Espíritu Santo en su regeneración.

Recordemos que la vida cristiana es una constante lucha contra el pecado. Técnicamente hablando, el homosexual sería salvo, pero sabemos que deberá luchar contra ese pecado para no caer en tentación. Es como el caso de un drogadicto, o de un alcohólico, o de un fornicario, de un adultero, o de un mentiroso, etc. Esa persona, cualquiera que su pecado o pecados, deberá luchar contra su vieja naturaleza y en la cual se encuentra todo deseo pecaminoso.

Por lo tanto, una persona que ha confesado a Cristo naciendo de nuevo, estará en una constante lucha contra todo pecado, demostrando así, evidencia de su regeneración.

  • Romanos 7:19: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”

Recordemos que no somos perfectos y que debemos tener misericordia de otros, especialmente con los homosexuales, los cuales, están luchando contra su pecado para obtener victoria sobre el mismo. Aquí es cuando se necesita la gracia, no la ley. Debe quedarnos claro que nunca animaremos o excusaremos el pecado de cualquier persona. Más bien, debemos acompañarlos en oración constante para obtener total victoria.

Algunos cristianos podrían pensar que una vez que la persona es salva, automáticamente tendrá la victoria sobre todos sus pecados. Esta, se convierte en una carga depresiva que se coloca sobre muchos cristianos debido a que la “perfección” se convierte en el estándar para afirmar si son o no cristianos llevando a las personas a dudar de su salvación. Es cierto que cuando somos salvos, obtenemos la victoria sobre muchas áreas de nuestra vida, pero también es cierto que deberemos luchar contra muchos de nuestros viejos pecados. Y claro es, que nunca estará bien que sigamos adelante en nuestro pecado:

  • Romanos 6:1-2: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”

Siempre debemos luchar por crecer en santidad:

  • 2ª Corintios 7:1: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
  • Hebreos 12:14: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Pablo confesaba que algunas veces hacemos las cosas que no queremos hacer y no hacemos las que deberíamos. Esa es nuestra lucha contra el pecado lo que demuestra que somos regenerados buscando el perfeccionarnos en la santidad, “en el temor de Dios.

  • 1ª Pedro 1:16: “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

Finalmente, los muertos no luchan; sólo aquellos que viven en el Señor, son los que luchan. De igual manera, los muertos en sus pecados; los no regenerados, son los que no luchan contra sus pecados. Los cristianos lo hacen.

 

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