El Purgatorio y 1ª Corintios 3:15

En la Iglesia Católica Romana, la doctrina del Purgatorio está explicada en esta declaración del Concilio Vaticano II, la cual dice en la página 63:

“La verdad ha sido divinamente revelada que los pecados son seguidos por castigos. La santidad de Dios y justicia le son impuestos a estos. Los pecados deben ser expiados. Esto debe ser hecho en esta tierra a través de las penas, las miserias y los juicios de esta vida y encima de todo esto, a través de la muerte. De otra manera, la expiación debe ser hecha en la siguiente vida a través del fuego y tormentos o purificación de los castigos.”

La Iglesia Protestante ha objetado la doctrina del Purgatorio al declarar que esta enseñanza niega la eficacia suficiente y completa del sacrificio de expiación llevado a cabo por Cristo en la cruz. Decir que nuestros pecados son expiados a través del sufrimiento es un insulto a la cruz de Cristo ya que la doctrina declara que la cruz no fue suficiente para limpiarnos de nuestros pecados. Esta doctrina dice que debemos sufrir, que debemos hacer algo para que nuestros pecados sean completamente limpiados. De otro lado, los Protestantes sostienen que el sólo sacrificio de Jesús es lo que nos justifica y quita de nosotros toda culpa. Miramos la cruz y sólo la cruz para el completo perdón de nuestros pecados y aún, cuando algún día nuestras obras serán juzgadas, es por que ya no estamos más en condenación (Romanos 8:1). Nuestras obras reflejan la recompensa que obtendremos en los cielos, no que éstas—las obras—nos van a llevar a los cielos. Jesús llevó todos nuestros pecados (1ª Pedro 2:24). No existe ningún pecado el cual pueda ser limpiado en un sitio llamado purgatorio ya que esto, la remoción de todos nuestros pecados fue hecha por Jesús en la cruz. Esta es la razón por la cual Jesús dijo: “…Consumado es…” (Juan 19:30). En Griego, el termino es “tetelestai”, el cual era usado en contextos legales para declarar que una deuda había sido totalmente pagada, cancelada. “Se han recuperado recibos de impuestos elaborados en papiro con la palabra tetelestai escrita atravesando estos recibos, lo cual significa: ‘pagado en su totalidad.’” (Walvoord, John F., y Zuck, Roy B., El Comentario del Conocimiento de la Biblia [The Bible Knowledge Commentary], Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc., 1983, 1985). Por lo tanto, no hay necesidad del purgatorio.

Sin embargo, debido a que los Protestantes recurrimos mucho a la Biblia, los Católicos Romanos han tratado de encontrar la doctrina del Purgatorio en sus páginas. Uno de tales versículos es 1ª Corintios 3:15:

“Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

Como cualquier otro versículo en la Biblia, para poder entenderlo correctamente, debemos mirar en su contexto bíblico.

A continuación está 1ª Corintios 3:10-15:

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare otro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

El contexto habla de Pablo, el cual habiendo plantado la iglesia de Corinto, otra persona estaba  edificando sobre esa obra. El capítulo 3, versículo 6 dice: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.” Pablo continúa diciendo que a menos que se edifique sobre el fundamento el cual es Jesús, su obra será quemada en el día del juicio. (v. 13). Ver también:
1 Co 5:5; 2 Co 1:14; 1 Ts 5:2.

Pablo, simplemente está usando los términos que les eran familiares a las personas de la época. El fuego era la herramienta usada para purificar los metales y sacar de ellos lo que no se quería, por ejemplo, la impureza. De igual manera también, en el día que nuestras obras sean examinadas, el fuego del juicio, tanto purificará como removerá. Esto, no afectará para nada nuestra salvación pero sí, afectará nuestras recompensas. El tema del fuego, usado como purificación se encuentra también en 2 P 3:10-13. Pero aquí, no se está hablando del ser salvo o permanecer salvo.

1 Co 3:15, no enseña acerca del purgatorio como un lugar donde vamos para que nuestros pecados—especialmente aquellos con los que no pudimos en esta vida—sean limpiados. Éste versículo enseña que aún cuando la persona es justificada por la fe y no puede enfrentar condenación, sus obras; sin embargo, sí serán juzgadas en “ese día.” Aquellas obras que sean buenas sobrevivirán el fuego del juicio, de la forma como el oro, la plata y las piedras preciosas pueden sobrevivir el fuego. Pero las obras falsas, el fuego del juicio las consumirá como éste consume la madera, el heno y la hojarasca. Lo que quede, no tiene nada que ver con nuestra salvación; más bien, tiene que ver con las recompensas que obtendremos en los cielos.

Pablo continúa en 1 Co 4:5: “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones, y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.”

Note también en 1 P 1:6-7: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. 7para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

2 P 3:10-13: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose serán deshechos, y los elementos, siendo quemados se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

El purgatorio es una doctrina peligrosa que hace la Cruz de Cristo insuficiente al requerir de la persona sufrimiento para poder así ser valioso delante de Dios. Ésta es una falsa doctrina la cual debe ser evitada. Somos justificados por fe (Ro 5:1), no por fe más obras (Ro 3:28).

 

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