¿Qué es el bautismo en el Espíritu Santo?

El bautismo del Espíritu Santo1 es un término usado para describir un movimiento del Espíritu sobre y/o dentro de un creyente usualmente algún tiempo después de que la persona ha sido salva. Existe una controversia que gira en torno a este fenómeno a si éste es o no legítimo. Algunas personas creen que una vez la persona es salva, el Espíritu Santo está en esa persona y que por lo tanto no hay un subsecuente “bautismo en el Espíritu Santo.” En otras palabras, ellos sostienen que este Bautismo del Espíritu ocurre en la salvación. Otros creen que es posible que el Cristiano experimenta un mover adicional del Espíritu Santo en algún momento después de la salvación. Hablando en general, éste es el movimiento carismático que sostiene el Bautismo del Espíritu Santo.

Primero que todo, necesitamos saber que todos los Cristianos reciben al Espíritu al momento de su conversión y es en este sentido que todos los Cristianos han sido bautizados en el Espíritu Santo. Esto significa que son salvos y que tienen todo lo que ellos necesitan en ese momento para ser capaces de vivir vidas piadosas y santas. 1ª Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

Sin embargo, existen muchos Cristianos que afirman haber tenido esta experiencia “secundaria” del Espíritu.2 Ellos dicen que esto les ha traído gran bendición y confort a ellos. Aún más, ellos dicen que los resultados de la experiencia es una renovada dedicación y agradecimiento a Dios, un mayor deseo para leer la Biblia, un mayor deseo para relacionarse con Cristianos y un más profundo sentido de adoración a Dios. Millones de Cristianos que afirman haber tenido esta experiencia nos obliga a tratar con este tema. ¿Es o no real? Vamos a mirar en las Escrituras y descubrirlo.

El término “bautizo en/con el Espíritu Santo” ocurre muchas veces en la Escritura:

  • Mateo 3:11: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”
  • Marcos 1:8: “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.”
  • Juan 1:33: “Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.”
  • Hechos 1:5: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
  • Hechos 11:16: “Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.”

Podemos ver claramente que la frase es usada en la Biblia. Pero no encontramos una clara enseñanza en la Biblia de lo que significa la frase. Sin embargo, podemos concluir que cuando una persona es bautizada en el Espíritu Santo él/ella tiene el poder conferido sobre él/ella. Este propósito es con el propósito de la predicación del evangelio (Hch 4:31), vivir una vida pura y tener una devoción más profunda a Dios. Con frecuencia también es acompañada por el hablar en lenguas. Hechos 2:4: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” En este punto, le recomendaría al lector que examine Hechos 1-2 para ver el movimiento del Espíritu Santo sobre la iglesia primitiva en Pentecostés.

El tema ahora parece ser si el Bautismo del/en el/con el Espíritu Santo es un evento posterior que ocurre después de la salvación. Parecería que éste es el caso. En Juan 20:22, Jesús le ordenó a Sus discípulos recibir el Espíritu Santo al soplar sobre ellos: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Esto significa que ellos eran salvos ya que un no creyente no recibe al Espíritu Santo. Posteriormente en Hechos 1:4-5 leemos: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”

Conclusión

El peligro de este fenómeno es la división potencial que puede sucederse dentro del cuerpo de Cristo en dos categorías: aquellos que son Cristianos “regulares” y aquellos que han sido bautizados en el Espíritu Santo. Esto, claro está, sería una forma incorrecta de mirar a los Cristianos y esto es el por qué. Si Usted estuviera en medio de una neblina suave, le llevaría tiempo para que estuviera completamente húmedo. De otro lado, si estuviera en medio de un torrencial aguacero, estaría empapado rápidamente.

Aquellos que no han experimentado el Bautismo del Espíritu Santo—lo que significa una experiencia repentina y poderosa—no son de ninguna manera ciudadanos de segunda clase. Ellos son los que se encuentran en la suave neblina experimentando al Señor por un largo período de tiempo y obtienen tanta bendición como aquellos que súbitamente salen a un torrencial aguacero en la presencia del Espíritu. De hecho, el Bautismo del Espíritu puede ser una trampa para muchas personas que lo han experimentado por mucho tiempo ya que pueden llegar a poner la validez de su fe por la experiencia en vez de la enseñanza clara de la Palabra de Dios.

Todos debemos ser cuidadosos de no caer en nuestras fortalezas como tampoco en nuestras debilidades.

 

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  • 1. El Bautismo del Espíritu Santo también es representado como el Bautismo en el Espíritu Santo y el Bautismo con el Espíritu Santo.
  • 2. Mi propia experiencia sostiene la idea de que el bautismo en el Espíritu Santo puede ser un hecho posterior a la salvación. Mucho después de convertirme en Cristiano, tuve una experiencia donde el Espíritu Santo se movía sobre mí con gran poder. El resultado fue un deseo insaciable de leer la Palabra de Dios, escuchar música de adoración y hablar acerca de Cristo. Esto tuvo un efecto profundo y largo en mi vida Cristiana. Claro está, la experiencia no es la que las doctrinas verdaderas; estas las encontramos en la Palabra de Dios.

 

 

 

 
 
CARM ison