¿Qué dice Génesis 1 al 3, acerca de los papeles del género masculino y femenino?

Por, Jacob Allee

Génesis 1 al 3, establece la pauta del propósito de Dios para el hombre y la mujer y tal vez, más específicamente, las relaciones entre el marido y la esposa. El registro inicia con la creación del hombre y la mujer a imagen de Dios: “Y creó ’Elohim al hombre a su imagen, a imagen de ’Elohim lo creó, macho y hembra los creó” (Génesis 1:27). Este hecho separa en forma automática a los hombres y mujeres del resto de las formas de vida como único y especial, y le asigna, tanto al hombre como a la mujer, de cierta clase de dignidad y valor que no le es dada al resto de las cosas creadas por Dios. En valor, los hombres y mujeres son iguales en que ambos son portadores de la imagen de Dios.

Con la cuestión de la igualdad de valor establecida en Génesis 1, no quiere decir que en el diseño de Dios, hombres y mujeres, no tengan diferencias en sus papeles. De hecho, el retrato dado a nosotros en Génesis 2, es muy parecido a la de un hombre que estaba en necesidad de compañía para ser completo:

  • "Dijo YHVH ’Elohim: No es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda semejante a él. 19 Porque YHVH ’Elohim había formado de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y los había llevado al hombre para que viera cómo los habría de llamar, y así como el hombre llamó a cada ser viviente, ése es su nombre; 20 y el hombre puso nombres a todos los animales, a las aves de los cielos y a toda bestia del campo, mas para el hombre no se halló una ayuda semejante a él. 21 Entonces YHVH ’Elohim hizo caer al hombre en un profundo adormecimiento, y se durmió. Luego tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que YHVH ’Elohim había tomado del hombre hizo una mujer, y la llevó al hombre".

Dios hizo al hombre la mujer como "una ayuda semejante a él" (v. 18), alguien que cubriera sus necesidades y él, a su vez, cubriera las necesidades de ella. Este es un punto de vista complementario de la relación masculina/femenina que dice, que mientras los hombres y las mujeres son igualmente valiosos, y ambos, merecedores de dignidad y respeto, están diseñados con propósitos complementarios para que puedan suplir lo que al otro le falta. Visto desde este modo, debería entenderse que ni el hombre ni la mujer son superiores entre sí ya que ambos nos beneficiamos del otro sexo por el diseño y propósito de Dios.

El punto de vista Feminista Evangélico (o sea, el egalitarianismo), argumenta que en Génesis 3, cuando ocurre la caída, el pecado hace una distinción en los papeles de los hombres y las mujeres el cual, no estaba anteriormente presente. En otras palabras, en el punto de vista Feminista Evangélico, antes de la caída, el hombre y la mujer eran totalmente iguales, no sólo en valor sino también en sus papeles. Entonces, la caída, es considerada la culpable de esto y la razón del por qué hoy día, tantas personas ven a las mujeres como inferiores a los hombres, y de acuerdo al punto de vista feminista, Jesucristo vino a redimir lo que se había perdido en la caída y a restaurar a las mujeres para ser iguales a los hombre en todo sentido. Por ejemplo, ahora las mujeres pueden ser pastores e igualmente, la cabeza espiritual del hogar, etc.

Sin embargo, no parece ser inmediatamente obvio que la caída es lo que trajo las distinciones entre los géneros masculino y femenino. Considere lo dicho por Dios en Génesis 3:16: “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces, Con dolor parirás los hijos, Y tendrás deseo de tu marido, pero él te dominará”.

Particularmente, observemos la siguiente declaración: “Y tendrás deseo de tu marido, pero él te dominará”. Las Feministas Evangélicas dirán que debido a la maldición del pecado, se inició la diferencia entre los géneros. Cuando Dios pronunció este juicio debido al pecado, fue entonces cuando las mujeres empezaron a ser consideradas diferentes a los hombres. Pero, ¿es esto tan claro como quieren ellas hacerlo parecer?

Parece preferible y a la luz del resto de lo que las Escrituras tienen que decir acerca del tema de los hombres y las mujeres, que lo que Dios ha descrito aquí es, cómo los papeles en los géneros, los cuales ya existían, son ahora torcidos y abusados debido a la maldición del pecado, más que aceptar que la diferencia de los papeles en los géneros fueron el resultado del pecado. Esto, es aparente a la luz de Efesios 5:22-33:

  • "Las casadas: A sus propios maridos, como al Señor, 23 porque el esposo es cabeza de la esposa, como también el Mesías cabeza de la iglesia, el mismo que es Salvador del cuerpo. 24 Por tanto, como la iglesia está sometida al Mesías, así también las casadas a sus maridos en todo. 25 Los esposos: Amad a las esposas así como el Mesías amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, 27 a fin de presentar la iglesia para sí mismo, gloriosa, sin que tenga mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha. 28 Así los esposos deben amar a sus esposas como a sus mismos cuerpos. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo, 29 porque ninguno aborreció jamás su propio cuerpo, al contrario, lo sustenta y cuida, como también el Mesías a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos vendrán a ser una sola carne. 32 Grande es este misterio, pero yo digo esto respecto al Mesías y la iglesia. 33 Por lo demás, vosotros también, cada uno en particular, ame a su propia esposa de la misma manera que a sí mismo, y que la esposa respete al esposo".

No es de extrañar que Pablo use la diferencia en los papeles del género y la relación entre los hombres y las mujeres (maridos y esposas) como el retrato de la relación entre Cristo y Su iglesia. La enseñanza del apóstol Pablo inspirada por Dios en la Escritura y nada menos, escrita después de la crucifixión y resurrección de Jesucristo, no parece hacer algún intento para deshacerse de los papeles del género en la iglesia o en el hogar. De hecho, estos papeles se refuerzan y comparan con Cristo y Su iglesia.

A lo que se dirige Efesios 5 es a la necesidad de que la esposa respete a su marido y que el marido a su vez, ame a su esposa como a sí mismo. Esta enseñanza parece estar dirigida al problema específico que se tenía entre los géneros debido al pecado, es decir, que las mujeres tendrían “deseo por sus maridos” y el de los hombres, “gobernar sobre sus esposas”. Es importante entender que el “deseo” de una mujer para el esposo, el cual es mencionado en Génesis 3:16 ("A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces, Con dolor parirás los hijos, Y tendrás deseo de tu marido, pero él te dominará"), no es el deseo sano que una persona casada debería sentir por su pareja, sino más bien, el "deseo" de ceder al marido el gobernar o dominar. La misma palabra hebrea que se traduce como "deseo" es usada una vez más en Génesis 4:6-7, con relación a Caín: "Entonces YHVH dijo a Caín: ¿Por qué te enfurece esto, y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si obras bien, ¿no serás enaltecido? Pero si no obras bien, el pecado acecha a la puerta, y su concupiscencia va contra ti, pero tú has de dominarla". Aquí, la palabra "deseo" es usada en forma negativa: "estirarse hacia; anhelo: contentamiento, deseo".1

En vista de esto, Génesis 3:16 nos dice que debido al pecado de las mujeres, tratarán de gobernar/dirigir a sus maridos. La enseñanza de Efesios rebate esto al decirle a las esposas que se sometan a sus maridos. Esto es altamente importante, ya que si el Feminismo Evangélico es correcto, entonces, Efesios debería simplemente decirle a las mujeres que no traten de gobernar sobre ellos sino que compartan el mismo estatus con ellos. Pero esto no es lo que Efesios 5 dice. Pablo enseña a las mujeres a corregir su naturaleza impulsiva de pecado, debido a la caída, en sus relaciones hacia sus esposos. Pablo no dice "dejen de establecer diferencias en el sexo" o, "compartan de igual manera el papel de liderazgo en el hogar y en la iglesia".

No. Más bien, Pablo está diciendo que las casadas se sometan "a sus maridos en todo", "como la iglesia está sometida al Mesías", y a los esposos se les dice: "Amad a sus esposas", lo cual responde adecuadamente al problema que surgió con la caída, donde, debido a la maldición del pecado, las mujeres empezaron a buscar el control de la relación marital y los hombres empezaron brutalmente a gobernar sobre sus esposas. La intención de Dios es que las mujeres se sometan al liderazgo masculino tanto en el hogar como en la iglesia. Y la intención de Dios hacia los hombres también es que ellos lideren/guíen a las mujeres con amor, honor y respeto, colocando las necesidades de ellas, sobre las particulares.

Cuando Génesis 1 al 3, se alinea con Efesios 5, vemos que la Palabra de Dios no está enseñando que los papeles en el género son un resultado de la caída, sino más bien, que desde el principio, estos son diseños de Dios. Cristo no vino a destruir las distinciones entre los géneros, sino a repararlas para que pudieran funcionar de tal forma que muestren Su gloria. Las esposas deben someterse a sus esposos más bien que buscar controlar el hogar y la iglesia. Y los maridos deben amar a sus esposas, guiándolas con gracia y gran cuidado, aún más que ellos mismos. Esta fue la intención de Dios desde el principio, pero fue desviada en la caída, pero reconciliada en la cruz.

NOTA: Las citas bíblicas de enlace son tomadas de la RV60; las escritas en el artículo son de la Biblia Textual (BTX), 3ª Edición.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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