¿Qué dice la Biblia acerca del juego en casinos o en la Internet?

La Biblia no menciona directamente el juego por dinero, ni tampoco suministra una lista amplia de conductas prohibidas. Ese no es el propósito de la Biblia. Su propósito es traer las personas a Dios. Cualquiera que se pregunte, “¿Está bien…?”, debe primero cuestionar sus motivos. El hombre mira los comportamientos, las conductas; Dios, mira nuestros corazones (1° Samuel 16:7: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”). Nuestros comportamientos externos son malos porque nuestro corazón es malo (Mr 7:21-23). Si Ud. no puede hacer algo con fe y confianza en Dios, es pecado (Romanos 14:23: “…y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”).

  • Mateo 6:19-21: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

¿Por qué quiere jugar? ¿Para proveer para sus necesidades? Jesús continúa diciendo en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” En ocasiones, el juego puede mostrar una falta de confianza en que Dios proveerá. ¿O simplemente es que Ud. quiere más dinero para la búsqueda de placer? Eclesiastés 5:10, observa: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.” Pero aquel que ama a Dios recibe primero lo que desea realmente recibir: Gozo (Salmo 37:4: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”), el cual dura más que los placeres fugaces, los tesoros de los cuales Jesús nos advierte de guardar. Al final, uno debe preguntarse: ¿A quién sirvo: A Dios o al dinero? ((Mt 6:24)). No podemos servir a ambos.

Cualquiera que se haga esta pregunta debe decidir sí él/ella puede tener un motivo puro para el juego, como por ejemplo, para gastar dinero en juguetes, en vacaciones o películas o aún para ayudar a los indigentes. Buenas acciones pueden también tener malos motivos. El corazón humano es bastante engañoso (Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”). Debido a esto, si nos confrontamos a nosotros mismos debemos admitir que es difícil para nosotros hacer casi cualquier cosa por el amor de Dios, razón por la cual necesitamos de Su gracia. Por eso es que nuestros intentos de hacer siempre lo bueno se quedan cortos, pero no así, la gracia de Dios (Ro 3:20-24). Después de todo, el cristianismo, no es un grupo de reglas, sino una relación de amor con nuestro Padre dador de gracia.

 

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