¿Qué es hablar en lenguas?

Hablar en lenguas es el fenómeno en el Nuevo Testamento donde una persona habla en una lengua desconocida para él/ella. Esta lengua es el lenguaje de los ángeles o cualquier otro idioma (1 Co 13:1). Esto ocurrió en Pentecostés y de acuerdo a Hechos 2; y también en la iglesia de Corinto como se describe en 1ª Corintios 14. Este don en el Nuevo Testamento fue dado por el Espíritu Santo a la Iglesia Cristiana y es para el propósito de la edificación del Cuerpo de Cristo como también para glorificar al Señor.

Parece haber tres divisiones en el uso de las lenguas: Primero: Un lenguaje privado en la oración y que no es interpretado. Segundo: Un lenguaje que es interpretado, lo cual define el uso apropiado en la congregación cristiana y Tercero: En un contexto misionero; esto es, éste aparece en el contexto del evangelismo donde las personas —en el Nuevo Testamento— están presentando el evangelio.

Hoy día existe mucho debate acerca de la validez del hablar en lenguas, debido sobre todo al mal uso que se le ha dado en los círculos cristianos. Sin embargo, algunas iglesias cristianas enseñan que todos los dones carismáticos (hablar en lenguas, palabra de conocimiento, profecía, etc.) han cesado al estar completo el Nuevo Testamento (1 Co 13:8-12). Otros sostienen que los dones carismáticos están presentes hoy día en la iglesia (1 Co 1:7). No es el propósito de este artículo tomar partido acerca de este tema ya que crea mucha división y el creer o no en estos, no afecta la salvación. Sin embargo, existen buenos argumentos de parte y parte y la Iglesia Cristiana necesita ser tan misericordiosa como sea posible con aquellos que sostienen puntos de vista opuestos con relación a este tema debatible.

Pero hay un punto importante que vale la pena mencionar aquí. Algunas iglesias sostienen erróneamente que Ud. debe hablar en lenguas para poder ser salvo. Este es un error grave debido a que no todas las personas se les es dado el hablar en lenguas por el Espíritu Santo. 1ª Corintios 12:7-11; 28-31 dice:

  • “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere… 28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31 Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelentes.”

Así que los dones del Espíritu son variados y son usados para la edificación del cuerpo de Cristo. Hablar en lenguas no es necesario para la salvación ni tampoco es una prueba como prerrequisito del Bautismo en el Espíritu santo. Debemos recordar las palabras de Pablo en 1ª Corintios 13:1-2, 13:

  • “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy…13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

 

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