¿Qué hacer para obtener la vida eterna?

Por, Matt Slick

  • Mateo 19:16-22: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. 22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Nota: Los pasaje paralelos son, Marcos 10:17-22 y Lucas 18:18-23).

Esta sección de la Escritura es importante, porque con frecuencia, los católicos romanos la usan para apoyar el punto de vista de que es necesario guardar la ley de Dios para permanecer justos delante de Él, y así, ser salvos en el día del juicio. Desafortunadamente, los católicos romanos usarán estos versículos e ignorarán otros que enseñan que somos justificados por la fe aparte de las obras de la ley:

  • Romanos 3:28: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”.

Revisando el contexto

Esta persona le preguntó a Jesús qué “bien” debía hacer “para tener la vida eterna” (v. 16). Él creía que su salvación dependía de su fe en Dios y el guardar las obras de la Ley. Jesús le respondió de acuerdo a sus creencias y le citó los 10 mandamientos (Éxodo 20:1-17) y del amar al prójimo como a sí mismo (Levítico 19:18). Note que Jesús igualó el mandamiento de Levítico con los 10 mandamientos. El hombre se jactó de que él guardaba todas esas leyes. Pero, ¿lo hacía? Como lo típico en todos nosotros, nos gusta pensar que estamos haciendo las cosas bien delante de Dios, cuando en realidad no es así. De la misma forma como le mostró a este hombre –y nos muestra a nosotros– nadie puede guardar la Ley; o sea, no juzgar por sus propias normas, sino juzgar por las de Dios. Jesús le responde al hombre que vendiera todas sus posesiones y las diera a los pobres; en este caso, amar a su prójimo como el mismo se amaba, y que lo siguiera a Él. Pero el hombre se entristeció y falló, “porque tenía muchas posesiones”. Jesús sabía que el joven no estaba guardando la Ley y le mostró al hombre dónde estaba fallando. Su fe y las obras de la Ley no lo podían salvar debido a que no podía guardar todas las obras de la Ley. Por lo tanto, no sea como el hombre jactancioso, el cual es bueno delante de sus propios ojos y en su propia valía al pretender guardar la Ley.

Por lo tanto, para todos aquellos que quieren hacer buenas obras para pretender obtener la vida eterna, están obligados a guardar la Ley. Pero nadie puede; y este es el punto. Esta es la razón por la que la Escritura enseña:

  • Santiago 2:10: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”.
  • Gálatas 3:10: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.
  • Romanos 3:28: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”.

Las obras, aún aquellas hechas con amor no serán aceptadas debido a que nadie puede guardar perfectamente la Ley como lo requieren los pasajes anteriormente leídos. Por lo tanto, Mateo 19:16-22 no está enseñando que la fe y las buenas obras nos salvan. Más bien, nos está enseñando que si Ud. quiere ser justificado por la fe y las obras –aunque estas sean obras de amor– Ud. debe guardar la Ley perfectamente. Pero Ud. no puede, porque si falla en una sola cosa, la Ley lo condenará.

¿Cuál es la solución?

Creer en Jesús por la sola fe, no por la fe en sus obras, pretendiendo agradar a Dios. El mensaje del evangelio es que Dios encarnado en la persona de Jesucristo (Juan 1:1, 14; Colosenses 2:9), cumplió perfectamente la Ley sin haber pecado (1ª Pedro 2:22). Él cumplió los requisitos del Antiguo Testamento al ser el sacrificio apropiado por nuestros pecados (Levítico 17:11; Deuteronomio 17:1; Juan 19:36). Jesús hizo todo lo necesario cuando Él cumplió la Ley. Por lo tanto, somos justificado sin las obras de la Ley (Romano 3:28) y debemos colocar nuestra fe en Cristo, creyendo lo que Él hizo (Romanos 4:5; 5:1).

Pasajes paralelos

  • Marcos 10:17-22: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. 20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.
  • Lucas 18:18-23: “Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. 20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. 21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico”.

 

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