¿Qué hay acerca de Jesús y la interpretación literal de Isaías 9:6?

Pregunta: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Is 9:6).

Recientemente, un pastor luterano me dijo que este versículo no puede ser interpretado de una forma literal. En la medida en que lee y entiende este versículo, ¿cree Usted que debe ser entendido de una forma figurativa o de una forma literal? ¿La última línea de este versículo debe ser entendido de una forma figurativa o de una forma literal?

Respuesta: La base para las declaraciones como la anterior y que Usted recibe es desde la perspectiva teológica. Los luteranos son reformados en su teológica y casi siempre sostienen una posición amilenial es su escatología. Esto significa que ellos interpretarán mucho del material profético en las Escrituras como metafórico, simbólico y/o figurativo.

Las interpretaciones metafóricas, simbólicas y/o figurativas de Isaías no responde preguntas como, “¿por qué los escritores del Nuevo Testamento citan Isaías para sostener la presentación de ellos del evangelio”, si el material profético como el de Isaías 9:6 no debe tomarse literalmente? Con la excepción del libro de los Salmos, Isaías es referenciado por los escritores del Nuevo Testamento más que cualquier otro libro. Esto parecería extraño considerando que el punto de vista de estos escritores era que Isaías se había cumplido literalmente en Cristo Jesús.

Como mencioné anteriormente, los evangelios contienen muchas referencias del Antiguo Testamento, particularmente del libro de Isaías. Por ejemplo, Mateo citó Isaías al menos unas nueve veces, específicamente, un versículo asociado con el pasaje mencionado a su pregunta, Isaías 9:2, afirmando claramente que este se refería a Jesucristo (Mt 4:13-16). De forma interesante, la forma favorita de Mateo de introducir el cumplimiento de las profecías en el Señor Jesucristo fue: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta…” o palabras muy similares. Es correcto concluir que las muchas referencias de Mateo a Isaías fueron usadas para probar su punto de que Jesús cumplió las profecías mesiánicas dichas por ese profeta. Mateo vio los pasajes mesiánicos del libro de Isaías como muy literal en naturaleza. De igual manera, Marcos cita a Isaías seis veces, Lucas cinco y Juan cinco veces.

En cuanto al uso de Isaías para apoyar el evangelio de Jesucristo, el apóstol Pablo supera los escritores de los evangelios. Pablo, utiliza al menos 34 referencias o alusiones a Isaías, exponiendo cuidadosamente el evangelio de Jesucristo al afirmarle en Hechos 13:34, a los creyentes en Antioquía, que la resurrección de Cristo fue el cumplimiento de Isaías 55:3 y “las misericordias fieles de David…” de que un día toda rodilla se doblará delante de Jesucristo (Is 45:23; Ro 14:11); que la esperanza de toda la humanidad descansa en Jesucristo, la raíz de Isaí (Is 11:10; 49:8; 52:11; Ro 15:12; 2 Co 6:2, 17); y que el mensaje del evangelio de salvación a través de la fe en Jesucristo es para todas las personas en todo lugar y en todo tiempo (Is 52:15; Ro 15:21).

Regresando ahora al versículo mencionado por Usted en su pregunta, encontramos que los escritores del Nuevo Testamento lo utilizan para enseñar muchas cosas centradas para la fe cristiana. ¿Quién es este niño que Isaías ve nacer como libertador del pueblo de Dios? El “niño” del que se habla aquí es el mismo del que Isaías habla previamente en 7:14. Como señala Young, esta es claramente una profecía de Dios convirtiéndose en un hombre: “Su nacimiento es rodeado con lo misterioso y lo sobrenatural. Una vez más, en Isaías 9:6, el Niño es llamado 'El', la misma palabra que es usada aquí en Isaías 7:14, una palabra que en Isaías siempre significa deidad.”1

¿Qué se entiende por “…el principado sobre su hombro…”? Claramente esto no está hablando acerca de gobiernos terrenales o de la idea de que Cristo será un Rey terrenal. Jesús mismo dijo: “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” (Jn 18:36). Más bien, la idea presentada en el Nuevo Testamento es que Jesucristo trajo el nuevo pacto al pueblo de Dios y como tal es Gobernante, Soberano y Señor de ese Reino. El Nuevo Testamento presenta el Reino de Dios como el Reino de la gracia, de la misericordia y la salvación presente ahora en los corazones de cada creyente y que será cumplido en su totalidad a la segunda venida de Cristo (Mt 26:64). El gobierno de este Reino está sobre los hombros de nuestro Señor y Él lo gobernará con todo poder y fuerza (Mt 11:27; 28:18: Jn 5:22).

Cada uno de los nombres utilizados en este versículo, “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”, son descripciones del carácter de Jesucristo. De hecho, Él es Admirable. La raíz de esta palabra apela por su fuerza a la idea de que nuestro Dios es un Dios de maravillas. Él lleva a cabo Sus maravillas para Su gloria, como testimonio de Su justicia y para nuestro beneficio. Porque Él es un Dios de maravillas, Él califica como nuestro Consejero. Temor de Dios y sumisión a Su sabiduría es el principio del conocimiento y bendición (2 Cr 1:10-12; 1 Co 1:30) de la mano de nuestro gran Consolador (Sal 16:7).

Jesucristo es, “Dios Fuerte”, “el gibbor”, que es poderoso para salvar a Su pueblo (Is 10:20-21; Hch 4:12; 2 Co 4:7-10); Jesucristo es “Padre Eterno” porque Él tiene tiempo en Sus manos y se preocupa y cuida de Su pueblo como un padre (Sal 90:2; 93:2: Is 63:16: 103:13); Él es el “Príncipe de Paz” para todos aquellos que por fe cree en Su obra terminada en el Calvario para el perdón de pecados (Jn 14:27; 16:33; Hch 10:36; Ro 5:1).
A la luz de estos pasajes y muchos más, se puede defender que el pasaje profético de Isaías 9:6 encuentra cumplimiento literalmente en Cristo Jesús.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Edward J. Young, “El Libro de Isaías” (“The Book of Isaiah”), Volumen 1 (Grand Rapids, MI: Erdman’s Publishing Company, 1997), 290.

 

 

 

 
 
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