¿Qué hay acerca de la evolución del caballo?

Por, Helen Fryman

Pregunta: "Los evolucionistas parecen señalar el registro del caballo como una prueba fuerte de que la evolución es verdadera. ¿Es el registro de ellos –el de la evolución del caballo– explicable a través  de la ciencia de la creación?"

Respuesta: La supuesta evolución del caballo es muy acertadamente delineada por Kathleen Hunt en “Talk Origins”.

También existe un interesante montaje de los supuestos cambios en los dedos de la pata del caballo por Gould en el siguiente enlace: http://www.microcolor-inc.com/html_files/photo_illos_credits/horse.html (No se encuentra en servicio.)

Pero lo que es notable acerca de los más de cincuenta sitios Web que he investigado, es que ninguno ofrece un acercamiento de las interpretaciones del esqueleto en esas etapas, excepto el montaje de los dedos de la pata del caballo de Gould. Y esto es interesante debido a que existen grandes problemas con el escenario de este caballo como lo presenta la evolución.

Solo hace veinte años se hizo esta declaración:

  • Darwin… se avergonzó del registro fósil… estamos ahora cerca de los 120 años después de que Darwin y el conocimiento del registro fósil ha sido ampliamente divulgado. Tenemos ahora un cuarto de millón de especies fósiles, pero la situación no ha cambiado mucho. El registro de la evolución es todavía sorprendentemente errático e irónicamente,… algunos de los casos clásicos del cambio darwiniano en el registro fósil, tal como la evolución del caballo en Norteamérica, ha tenido que ser descartado o modificado como resultado de información más detallada.”

David M. Raup, Guardián de Geología, del Museo Field de Historia Natural, Chicago; “Conflictos entre Darwin y la paleontología” – Museo Field de Historia Natural, volumen 50 # 1, enero de 1979, pág. 25.

Como corresponsal también escribió un correo electrónico:

G. A. Kerkut es también un evolucionista que reconoce que la teoría tiene algunas fallas. Su problema principal con la serie del caballo es que los fósiles originales no están disponibles; todo lo que se exhibe es una reproducción y no existe forma de saber cuáles son, realmente los huesos que se encontrado y cuáles han sido agregados, producto de la imaginación. Él escribió, G. A. Kerkut, “Las implicaciones de la evolución” (“The Implications of Evolution”), Nueva York: Pergamon Press, 1960, páginas 141-149:

  • Sin embargo, y en la actualidad, es una cuestión de fe, que las fotografías de los libros de texto, sean aceptadas como verdaderas o aun, que estas son la mejor representación de la verdad que están disponibles para nosotros hasta en este tiempo… Hace una gran diferencia si un nombre o un diagrama representa un esqueleto completo o sólo un diente…”

En los libros de texto y en las exhibiciones de los museos, Kerkut se refiere a la práctica común de “reconstrucciones”, en las que una imagen completa de una criatura presumiblemente antigua se basa solamente en solo unos cuantos huesos verdaderos de fósiles.

Sin embargo:

Los libros de texto de biología aprobados por Carolina del Norte (y muchos otros estados) sostienen la así llamada “serie del caballo” como prueba de la evolución. El Dr. Niles Eldredge, uno de los guardianes en el Museo Americano de Nueva York, ha dicho: “… el ejemplo más famoso… todavía en exhibición es la exhibición de la evolución del caballo… Que ha sido presentada como una verdad literal en uno tras otro libro de texto… Las personas que proponen esta clase de historias pueden estar conscientes de la naturaleza especulativa de algunas de las cosas. Pero con el tiempo esto se filtra a los libros de texto, presentando a la ciencia como verdadera y así, tenemos problemas.” (http://www.cs.unc.edu/~plaisted/ce/challenge9.html).

¿Cómo entonces responde la ciencia de la creación? La única forma que podemos es con hechos. La revista “Creation ex Nihilo”, volumen 4, # 1 (diciembre 1991 – febrero 1992) tiene un corto artículo en la página 50 que señala los siguientes puntos y más:

1. La serie del caballo fue elaborada desde los fósiles encontrados en muchas y diferentes partes del mundo y en ningún lugar esta sucesión ocurre en una sola ubicación. La serie es formulada sobre la suposición de la progresión evolutiva, para posteriormente, ¡ser usada como “prueba” de la evolución!

2. El número de costillas varia en la serie; sube y baja entre 15, 19 y 18. El número de vertebras lumbares también cambia de seis a ocho y después vuelve a seis.

3. Los fósiles de las especies de tres dedos y de un dedo están preservados en la misma formación rocosa en Nebraska probando que ambos vivieron al mismo tiempo, sugiriendo así que uno no evolucionó en otro (National Geographic, enero de 1981, pág. 74).

(Todos los énfasis están en el original.)

Si Ud. visita este sitio, leerá lo siguiente: http://www.parentcompany.com/creation_explanation/cx3b.htm and check point #10

10. Tal vez la mejor demostración conocida de un escenario evolutivo es el de la serie del caballo mostrado en colegios, libros de texto universitarios y en museos. Estos cuadros y muestras hacen de la teoría del caballo muy prolija, aparentemente histórica y toda preestablecida. Pero realmente existen problemas importantes con esta teoría y algunos desacuerdos bastante serios, aun entre científicos evolucionistas (Simpson, G.G., “Tempo and Mode in Evolution”, Columbia University Press, Nueva York, 1944, pág. 167; Cousins, Frank W., “Creation Research Soc. Quarterly”, Volumen 8, septiembre de 1971, páginas 99-108; Nilsson, Heribert, “Synthetische Artbuildung”, Verlag C.W.K. Gleerup, Lund, Sweden, 1953: reimpresión del resumen publicado por el Movimiento de Protesta contra la Evolución en los Estados Unidos, Victoria, B.S., 1953, páginas 1193-1194; Kerkut, G.A., “Implications of Evolution”, Pergamon Press, Nueva York, 1960, páginas 144-149; Wentworth Baroness, “Thoroughbred Racing Stock”, Charles Scribners, Hijos, Nueva York, 1938, pág. 379.]

a. Una completa serie de fósiles de la serie del caballo no se encontrará en ningún  lugar del mundo dispuestas en los estratos de rocas en un orden apropiado evolutivo desde abajo hacia arriba. En la tierra, estos fósiles han sido encontrados en lugares ampliamente separados uno del otro.

b. La secuencia actualmente aceptada de fósiles, inicia en los Estados Unidos, salta entonces a Europa y regresa nuevamente a América. Pero todavía existen opiniones diferentes en si uno de los saltos fue de América a Europa o viceversa. Muchas y diferentes historias evolutivas han sido propuestas para los caballos.

c. Supuestamente el más antiguo, el Hyrocotherium (Eohippus), miembro fundador de la evolución de la serie del caballo, no está conectado por fósiles intermedios al Condylarths del cual se supone que evolucionaron (Simpson, G.G., Horses, Oxford University Press, Nueva York, 1951, páginas 105-112, 115-116.)

d. Los primeros tres géneros supuestos para el caballo, encontrados en las rocas clasificadas como Eoceno, son llamados, Hyracotherium, Orohippus, y Epihippus, y se ha dicho que evolucionaron en ese orden. Sin embargo, el tamaño promedio de estas criaturas, llamados algunas veces “viejos caballos”, disminuyen a lo largo de la serie, lo cual es contradictorio a la regla normal de la evolución, y estos no fueron más grandes que un zorro (Ibíd., páginas 116-117; Simpson, G.G., ref. 3, pág. 135.)

En vista de su similitud, estos géneros pueden ser considerados como miembros creados de una “clase” originalmente bíblica.

e. Entre el Epihippus y el Mesohippus, el siguiente género en la serie del caballo, existe un intervalo en el tiempo bastante considerable (Simpson, G.G., ref. 30, pág. 124. Otros datos para fósiles de caballo citados a continuación pueden ser encontrados en la misma obra.) El tamaño aumenta cerca de un 50% y el número de dedos en el pie frontal disminuye de cuatro a tres. En la serie de géneros, del Mesohippus, el Miohippus, y el Parahippus, algunas veces llamados los (pequeños) “nuevos caballos”, eran animales de tres dedos, mucho más similares en apariencia a los caballos modernos que al grupo anteriormente discutido. Tal vez, estos eran miembros de otra clase creada.

f. El Merychippus, el siguiente género en la supuesta evolución de la serie del caballo y el primero de los (grandes) “nuevos caballos” era cerca del 50% más grande que el grupo del género recién discutido. Era de tres dedos, pero los dos dedos secundarios al lado de cada pie eran bastante pequeños y sin importancia, y los animales eran considerados más como caballos. El siguiente género en la serie, era el Pliohippus, un caballo de un solo dedo. Estos animales tenían algunas características del esqueleto y dientes, las cuales diferían de los caballos modernos, pero estos, tal vez, podrían ser clasificados con estos como miembros de la misma clase original creada.

g. De acuerdo a la teoría, en Europa y los Estados Unidos, los caballos de tres dedos evolucionaron en caballos de un solo dedo. Es interesante que los fósiles de caballos como los ungulados (Nota del Traductor: m. pl. zool. Grupo de animales mamíferos artiodáctilos y perisodáctilos con cascos o pezuñas: el cerdo y la mula son ungulados.)1 en Suramérica parecerían decir la historia contraria. Si una clase de ungulados evolucionó en otra en Suramérica, parecería por la ubicación de los fósiles en los estratos de roca, que la sucesión siguiente de los estados evolutivos ocurrió así: Primero, el Thoatherium de un dedo, dio lugar al Diadiaphorus el cual tenía dos dedos pequeños extras, para que evolucionara posteriormente el Macrauchenia de tres dedos. (Gish, Duane, “Evolution: The Challenge of the Fossil Record”, Master Books Pub., San Diego, 1985, páginas 83-84; Romer, Alfred S., “Vertebrate Paleontology”, 3ª Edición, University of Chicago Press, 1966, páginas 260-261.) Pero, tal vez, todos estos animales fueron creados, más que evolucionaron.

h. En el noreste de Oregón, el Neohipparion de tres dedos se encontró en la misma formación rocosa con el caballo Pliohippus de un dedo (Nevins, Stuart E., “Creation Research Soc. Quarterly”, Volumen 10, marzo de 1974, pág. 196.)

i. Existe un misterio acerca de la teoría de la evolución del caballo. Y esta se origina en el hecho de que el cerebro del pequeño Hyracotherium, era simple y suave como se indica por la superficie interior lisa de los cráneos fósiles. El cerebro del verdadero caballo, Equus, tiene en su superficie exterior un modelo complejo de pliegues y fisuras (Simpson, G.G., ref. 30, páginas 177-179; Davidheiser, Bolton, “Creation Research Soc. Quarterly”, Volumen 12, septiembre de 1975, páginas 88-89.) Los cerebros del ganado son muy similares e igualmente complejos, y tienen un modelo casi idéntico de fisuras. Supuestamente, el ganado y el Hyracotherium evolucionaron de un ancestro común el cual tenía un modelo más simple de fisuras. Por lo tanto, debe asumirse que la evolución paralela por procesos al azar produjo el mismo modelo de cerebro completo que poseen tanto el ganado como los caballos modernos. Este cuento es bastante difícil de tragar. La inteligencia y una creación con propósito suministran una mejor y más creíble explicación.

j. El Dr. Niles Eldridge del Museo Americano de Historia Natural admitió en una entrevista que el Museo alberga una exhibición de la supuesta evolución del caballo la cual es engañosa y debería ser quitada. Ha sido el modelo para muchas exhibiciones similares a lo largo y ancho del país durante mucho tiempo de este siglo (Bethel, Tom, "The Taxonomic Case Against Darwin," Harper Magazine, febrero de 1985, páginas 49-61. Niles Eldredge es citado en la página 60.)

En resumen, la supuesta evolución de la serie del caballo parece tener realmente tres grupos de género. El primero en la serie no tiene conexión de fósiles intermedios de sus supuestos ancestros. Los tres grupos podrían bien no tener ninguna conexión entre sí, y los datos generales de los fósiles de caballos pueden encajar en el marco del modelo creacionista de la Biblia. Los tres grupos de géneros pueden representar tres clases creadas las cuales deberían encajar en el sistema de clasificación como tres “familias” separadas de ungulados. No hay necesidad de asumir que los caballos evolucionaron más de lo que fueron creados. La fe del ateísmo materialista lleva a la persona a los caballos evolucionados. La fe del teísmo bíblico lleva a la persona a los caballos creados.

Tal vez quiera tratar con la serie de pensamientos cortos en el siguiente enlace, titulada “¿Qué le sucedió al caballo?” ("What Happened to the Horse?"): http://christiananswers.net/q-aig/aig-c016.html.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. http://www.wordreference.com/definicion/ungulado

 

 

 

 
 
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