¿Qué les sucede a los bebés o niños que mueren? ¿Van al cielo o al infierno?

Como antecedente tenemos que recordar que todos son culpables delante de Dios debido al pecado que heredamos de Adán (Romanos 5:12; comparar con 1ª Corintios 15:21-22). De hecho, no existe ninguna persona justa (Romanos 3:10-11); por cuando todos hemos pecado (Romanos 3:23). Por lo tanto, cada uno es culpable delante del Dios santo, justo sin importar cuán joven o cuán viejo es. Aún más, creer es un requisito necesario para la salvación (Juan 3:18-19; Hechos 16:31).

Debido a que la Biblia no dice explícitamente hacia dónde van los niños cuando mueren en la infancia, parece implícito que van al cielo.

Primero: No hay ningún versículo en la Escritura que declare que aquellos no creyentes irán al infierno porque no eran lo suficientemente viejos para creer. Debido a que Dios es justo, parecería que Él permitiría a estos niños ir al cielo.

Segundo: Tal vez el único pasaje en la Escritura que explícitamente habla acerca de dónde van los bebés que mueren en la infancia es 2º Samuel 12. En el contexto de este pasaje, David comete adulterio con Betsabé. El profeta Natán enfrenta con valentía a David acerca de su adulterio y le dice que el niño que Betsabé ha concebido morirá. Como resultado de esta confrontación, David confiesa su pecado y pasa la noche acostado en tierra, sin comer pan y llorando. Al séptimo día, cuando se entera de la muerte del niño, deja de llorar y ayunar y se cambia de ropas. Sus siervos le preguntan que por qué ha hecho esto y David responde: “Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? 23Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” (2º Samuel 12:22-23).

El texto parece implicar que el niño fue al cielo ya que David dice: “Yo voy a él, mas él no volverá a mí.”, y en otros lugares de la Escritura se indica que David fue al cielo (Sal 16:10-11; He 11:32).

Tercero: La Escritura puede aludir a un tiempo de responsabilidad en Isaías 7:15 el cual dice: “Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa deshacer lo malo y escoger lo bueno.” Si un niño muere antes de este “tiempo” (hasta que sepa deshacer lo malo y escoger lo bueno), parecería que él/ella pudiera ir al cielo.

Es difícil ser dogmático en cuanto a este tema, pero podemos descansar en el hecho de que Dios es santo y justo. Por lo tanto, cualquier cosa que Dios escoja hacer con los niños será lo mejor para ellos. (Referencias: Norman Geisler, “Niños, la Salvación de los” en la “Enciclopedia Baker de Apologética Cristiana” [“The Baker Encyclopedia of Christian Apologetics”], Grand Rapids, 1999, páginas 363-365.)

 

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