¿Qué se entiende por la seguridad eterna del creyente?

Por, Matt Slick

La seguridad eterna es la enseñanza de que un cristiano no puede perder su salvación porque, él o ella están “eternamente seguros” en la obra de Cristo.

Desafortunadamente, algunas veces dentro de algunos círculos cristianos esta enseñanza origina muchos problemas. Algunos cristianos creen que si se mantienen fieles a esta seguridad eterna, se estaría promoviendo una licencia para pecar. De otro lado, algunos cristianos creen que si Ud. no cree en la seguridad eterna, Ud. debe hacer obras para sostener su salvación. Con frecuencia, ambos puntos de vista se tergiversan entre sí, y en lugar de ser amables sobre este tema debatible, las personas se acusan de no ser bíblicas, olvidando lo que enseña Romanos 14:1-12.

Es la posición de CARM que una vez la persona es salva, no puede perder su salvación. Yo coloco mi convicción en esta posición debido a mi estudio de las Escrituras; pero no afirmo que si alguien es tan estudioso como yo, esa persona tendrá que llegar a la misma conclusión que tengo. Reconozco que hay personas piadosas a ambos lados del argumento. Sin embargo, debo ser fiel a mis convicciones; y debido a los continuos ataques sobre CARM como ministerio debido a esta posición, siento que es necesario que escriba una defensa más detallada.

La seguridad en la eternidad no es una licencia para pecar

Entienda por favor, que la seguridad en la eternidad, no es una licencia para pecar. El cristiano es regenerado, es cambiado desde su interior, y es hecho una nueva criatura (2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.) Quienes estén habitados por el Espíritu Santo deben enfrentar sus pecados y no buscar practicar cualquier pecado. Aquellos que afirman su seguridad eterna, y practican el pecado a propósito y desordenadamente, no son, primeramente, salvos debido a que esto contradice lo que las Escrituras enseñan:

  • 1ª Juan 2:4: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”.

Existen muchos versículos que son usados por los cristianos que creen que es posible perder la salvación. Yo podría analizar cada uno, y suministrar explicaciones de cómo encajan; pero no sería necesario si podemos encontrar pasajes bíblicos que afirman claramente que una persona no puede perder su salvación. Si se encuentran, significaría que cualquier otro pasaje usado para enseñar que podemos perder nuestra salvación, debe ser interpretado de forma consistente con aquel, o aquellos pasajes, que claramente dicen que no se puede perder.

Por lo tanto, haré esto al usar los siguientes pasajes de las Escrituras: Juan 6:37-40; Juan 10:27-28; 1ª Juan 2:19.

Juan 6:37-40

  • “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Primero que todo, sabemos que Jesús, siempre hace la voluntad del Padre (Juan 8:29: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.) Y es la voluntad del Padre, que Jesús no pierda nada, “sino que lo resucite en el día postrero”. No es que nos perdemos, como dijo alguien. Si alguien se pierde, entonces, Jesús falló en hacer la voluntad del Padre.

Vamos a revisar más de cerca el pasaje:

En el v. 37, Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”. Es claro que el Padre le da al Hijo aquellos que creen, y Jesús dice, que no lo echará fuera.

El v. 38 afirma: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Jesús nos dice que ha descendido del cielo, para hacer la voluntad del Padre que lo envió. ¿Cuál es la voluntad del Padre?

  • Juan 6:39-40: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Fácilmente podríamos llegar a la conclusión de que la voluntad del Padre es, “…que de todo lo que me diere (el Padre al Hijo), no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” (v. 39). Pero la objeción común, es que la voluntad del Padre no siempre es cumplida. En otras palabras, la voluntad del Padre es que nadie se pierda; pero debido a que Su voluntad no siempre es cumplida (por el pecado de las personas), habrá personas que serán salvas, pero después, se perderán. Esta interpretación no puede correcta, porque cuando leemos el siguiente versículo, vemos que Jesús continúa diciéndonos que la voluntad del Padre es que todos los que le fueron dados a Jesús y creen en Él tendrán, vida eterna y Jesús los resucitará en el día postrero.

Diferentes versiones traducen el versículo 40 de forma diferente. La NVI, la KJV, la NKJV, la NRSV, dicen: “tengan vida eterna”. Literalmente, la RSV, ASV, ESV, GNT, ISV, NLT, dicen, “tendrán vida eterna”.  Y la NASB95, “tendrán la vida eterna”. Por lo tanto, ¿es la vida eterna, algo que tenemos o tendremos cuando creemos o realmente la tenemos cuando creemos? En otras palabras, ¿somos o no salvos cuando creemos? No puede ser que “pudiéramos” tener la vida eterna (ser salvos) si creemos, porque creer es lo que nos justifica (Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”); sólo los salvos son justificados. Aún más, al momento de creer, tenemos vida eterna; y sabemos que la tenemos por lo que afirma 1ª Juan 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. Para cerrar el tema, Juan 6:47, registra: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna”. Podemos por lo tanto concluir, que no hay vida eterna condicionada al momento de creer, sino que recibimos salvación y vida eterna cuando creemos, razón por la que se dice que aquel que ve al Hijo y cree en Él, tiene vida eterna.

Si el v. 39 puede ser interpretado como afirmando que la voluntad del Padre puede fallar y algunos perecer, entonces el v. 40, debe ser, igualmente, interpretado para que diga que la voluntad del Padre falla en que, aquellos que creen en Jesús no serán salvos y no tendrán vida eterna. Pero esto, ¡no puede ser! De lo contrario, nadie que crea en Cristo puede estar seguro de que él o ella tienen actualmente vida eterna, lo que sería contradictorio a 1ª Juan 5:13 o a Juan 6:47, los cuales afirman que sí tenemos vida eterna.

Por lo tanto, los vv. 39-40, deben ser interpretados de la misma forma; a saber, que la voluntad del Padre es realmente llevada a cabo en que todos lo que pertenecen al Hijo no perecerán, y que todos los que creen en Él, tendrán vida eterna. Una vez más, si todos los que pertenecen al Hijo, “pudieran” perecer, de igual manera entonces, todos aquellos que creen en el Hijo, “podrían” no ser salvos; esto es, no podrían poseer la vida eterna si creen en Cristo.  Y si este es el caso, no estamos justificados por la fe (Romanos 5:1).

Aún más, los vv. 39-40 nos dicen que Jesús resucitará a los que creen en Él, en el día postrero. El grupo de personas que serán resucitados en el día postrero, son aquellos que fueron dados por el Padre al Hijo (v. 37), los que han creído en el Hijo (v. 40), los que tienen vida eterna (v. 40), y no pueden perderse.

Juan 10:27-28

  • “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

Jesús afirma que Él les da vida eterna a Sus ovejas; o sea, los cristianos. Clara, y definitivamente afirma que ellas, “no perecerán jamás”. Aquí no hay descalificados. No existe una declaración que diga, que ellos no perecerán jamás, si se mantienen fieles. Sólo existe una clara afirmación de que ellos, “no perecerán jamás”. Esta imposibilidad de perecer es el resultado del Señor Jesús al darles la vida eterna.

Aún más, Jesús dice que, “nadie las arrebatará” de Su mano, lo que enfatiza la idea de que aquellos que tienen vida eterna, no perecerán jamás. Pero, ¿podremos soltarnos de la mano de Jesús? No. Porque el término, “nadie” incluye la persona que es salva. Por lo tanto, Ud. no podrá soltarse de la mano de Cristo: Él es quien le sostiene su mano. No Ud. a Él.

Existen oponentes contra esta postura, que afirmarán, que en otras porciones de las Escrituras existen declaraciones que enseñan que podemos perder nuestra salvación. Si este es el caso, entonces deben ser armonizadas con los pasajes anteriores de las Escrituras. Pero no veo como puede ser esto posible, especialmente a la luz de Juan 6:37-40, el cual enseña que no Ud. no puede perder su salvación.

1ª Juan 2:19

  • “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”.

El contexto es como sigue. En 1ª Juan 1:1-4, se registra acerca de la manifestación de Cristo en el mundo. En 1:5-10, menciona que la luz es Dios, y que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado, y de toda maldad. En 1ª Juan 2:1-6, se nos dice que no pequemos, que Jesucristo el justo es la propiciación de nuestros pecados y que debemos guardar Sus mandamientos para permanecer en Él y andar como Él anduvo. En 2:7-11, Juan menciona un nuevo mandamiento, que es, amar al hermano para permanecer en la luz antes que en las tinieblas. En 2:12-14, se nos dice que nuestros pecados han sido perdonados, y los jóvenes han vencido al maligno. En 2:15-17, Juan nos dice que no amemos nada del mundo, porque éste, con sus deseos pasará. En 2:18-24, afirma que el anticristo viene, y que han surgido muchos anticristos que niegan al Padre y al Hijo. Y el 2:25-29, afirman de la promesa que Él nos hizo,  o sea,  la vida eterna.

Así, el contexto inmediato de 2:18 es que muchos anticristos han surgido, y en el v. 19, Juan dice que estos, no eran de nosotros. Ahora, algunas personas dicen que este versículo no prueba la seguridad eterna porque las personas que salieron, eran anticristos; y estos, naturalmente, no hubieran permanecido. Pero Juan no nos está diciendo que si los anticristos hubieran sido de ellos, ellos hubieran permanecido con él. Esto, no tendría sentido. La razón por la que anticristos salieron, es porque ellos, en primer lugar, no eran de nosotros, esto es, de Dios. Juan declara que si estas personas, “hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros”. Pero los anticristo no permanecerán; sólo los verdaderos creyentes, “para que se manifestase que no todos son de nosotros”.

Para mí, esto claramente explica, que aquellos que realmente son de Dios, permanecerán; y aquellos que no, saldrán. Este pasaje no dice que los cristianos se volverán anticristos, o que los cristianos perderán la salvación de ellos. Más bien, diferencia entre aquellos que son, verdaderos y falsos, declarando que los falsos saldrán, y los verdaderos permanecerán.

Predestinación

La predestinación es otro tema controversial dentro de la iglesia cristiana. Sin embargo, la predestinación es bíblica. Predestinar significa que Dios ha predestinado o elegido lo que Él ha decidido llevar a cabo.

  • Efesios 1:4-5: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”.

Si Dios, desde la eternidad conoce todas las cosas, incluyendo aquellos que son de Él, conoce también a quien ha escogido y predestinado, y conoce aquellos que le ha dado al Hijo, ¿podrán perderse? Si esto es así, ¿no significaría que Dios, que ha predestinado lo que debería pasar, ha ordenado que el Hijo pierda algunos de aquellos que Él ha llamado desde la eternidad, solo para que Él los pierda? No tiene sentido.

¿No es Dios lo suficientemente todopoderoso o conocedor de Su presciencia para asegurarse que aquellos que Él ha escogido para salvación (2ª Tesalonicenses 2:13: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”), tendrán vida eterna y nunca perecerán (Juan 10:27-28: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”)? Me parecería a mí, que las capacidades de Dios, sobrepasan nuestras debilidades y fragilidades.

Conclusión

El objetivo de este artículo no es suministrar un estudio amplio en el tema de la salvación eterna. Más bien, es presentar lo que yo veo como el apoyo definitivo de las Escrituras de nuestra seguridad con Cristo. Habiendo dicho esto, yo no estoy consciente de un argumento convincente que pueda refutar mi entendimiento de Juan 6:37-40; Juan 10:27-28, y de 1ª Juan 2:19. Si existe alguno, estoy siempre abierto a examinarlos y ser corregido debido a que yo deseo representar en forma adecuada la Palabra de Dios. Los cristianos en ambos argumentos fallan en ser misericordiosos. Algunas veces cada posición falla en entender la posición del otro. Por lo tanto, debemos tratar en honestidad representar nuestro punto de vista de forma apropiada, antes de abordarlo. Como cristianos debemos aprender a ser misericordiosos entre nosotros de la forma como declara Romanos 14:1-12.

Otra preocupación que tengo, es que los extremistas en ambos puntos de vista, se señalan entre sí, acusándose mutuamente, y en lo posible, de la peor herejía. He escuchado cómo se ha etiquetado la seguridad eterna como una doctrina de demonios, que llevará directamente al infierno a quienes la sostienen, y una excusa apropiada para practicar el pecado. Como mucho, son tontas, y aquellos que las afirman deberán arrepentirse.

De igual forma, he escuchado a las personas referirse a la seguridad condicional como la justicia que funciona, la cual lleva a la condenación. ¿Pero se trata de una representación justa de la posición de la salvación condicional? No tanto. La mayoría de aquellos que sostienen ese punto de vista, creen en la salvación por gracia a través  de la sola fe.

Personalmente, creo que somos salvos con una gran ignorancia y cantidad de errores. Las doctrinas fundamentales giran en torno a la persona de Cristo y Su obra; no de nuestra fidelidad, bondad, ni capacidad para sostenernos a nosotros mismos. Más bien, debemos mantener nuestros ojos enfocados en Cristo, el autor y consumador de nuestra fe, y lo que Él logró y descansar en Él; no en nuestra capacidad para permanecer salvos, fieles, sostener nuestra creencia, etc.

Nadie tiene un entendimiento perfecto con relación a este tema. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer, es ser fieles a Dios de acuerdo a la comprensión  que tenemos, tratar a nuestros hermanos cristianos con amor y gracia, y no buscar engañar a otros, ya sea como licencia para practicar el pecado o inadvertidamente abogar por mantener nuestra salvación siendo buenos. Cada posición tiene sus fortalezas y debilidades; y si yo entiendo la depravación humana adecuadamente, sé que no se necesitará mucho, para que usemos la gracia de Dios para el mal, sin importar cuál sea nuestra posición. Por lo tanto, seamos cuidadosos cuando juzguemos a otros.

 

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