¿Qué significa tomar la cena de forma indigna?

Esta pregunta tan importante surge del texto en 1ª Corintios 11:26-29:

  • “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

Existe mucha discusión acerca del significado de comer el pan y beber de la copa “indignamente”. Existen varias interpretaciones:

  1. Podría ser que aquellos que tomaban los elementos de la cena necesitaban estar plenamente conscientes que estos representaban el sacrificio de Cristo por el cual nuestros pecados son redimidos. Por lo tanto, participar en la cena mientras no se entienda su significado sería tomarla de forma indigna.
  2. Otra posibilidad es que tomar la cena con un pecado causado con premeditación o cualquier pecado no confesado seria tomarla de forma indigna.
  3. El contexto inicial de 1ª Corintios 11 parece sugerir que tomar la cena mientras Usted se encuentra en problemas con otro Cristiano con quien no se haya reconciliado, significaría tomarla de forma indigna.
  4. Otro punto de vista es que algunas de las personas en Corintio estaban usando la cena sin moderación; tanto por aquellos que tenían mucha hambre como por los que se embriagaban. En el contexto general de la iglesia primitiva, el momento de la cena era precedido por comida y bebida. A esta comida se le conocía  como Agape o Festín de Amor (Cf. Judas 12).

Mirando el contexto

El contexto de los versículos parece iniciar alrededor del v.16 de 1ª Corintios donde Pablo menciona que si alguien “quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.” Las reuniones que se estaban haciendo y donde compartían tanto alimento como bebida lo hacían “para lo peor.” (v.17). El apóstol también menciona las disensiones, las cuales sirven para manifestar los que son aprobados (v.18). En el v.20 Pablo es enfático de que aunque era una cena, la misma no era una réplica exacta de la Última Cena.

  • v. 21: “Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.” Esta situación se encuentra relacionada con el versículo anterior donde Pablo es enfático de que esta cena, aun cuando se repartía comida, no era igual a la última del Señor y Sus discípulos. Note aquí, que las personas en este Agape se embriagan, degenerando así el concepto de cena. En el v. 21 Pablo los amonesta por los excesos en comida y bebida por parte de algunos y enseguida les pregunta. “¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.”
  • vv. 23-26: Pablo hace una descripción precisa de cómo fue y para qué fue instituida la cena. No que no tuvieran derechos de compartir alimentos y bebida. Era la forma desordenada como llevaban a cabo esta cena.
  • v. 27: Amonesta, debido a los desordenes, a todo aquel que “comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente,” el cual, “será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.”
  • v. 28: Viene entonces la exhortación: “…pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.” Y, ¿por qué debía probarse cada uno? Los versículos del 29 al 32 nos dan la respuesta.
  • Vv. 33-34: Una vez más se hace notorio que en este Agape también debía llevarse un orden establecido: “esperaos unos a otros.” En otras palabras: ”Esperen por los que no han llegado. No empiecen sin los demás” La parte “a” del v.34 es otra amonestación: Parecía que algunos hermanos esperaban comer en este Agape, de forma, que dejaban de hacerlo en sus casas para llegar “hambrientos.”

Finalmente, muchos Cristianos se siente indignos de tomar la cena debido a sus pecados. Pero el mismo Pablo dice qué debemos hacer: Examinarnos a nosotros mismos para no ser juzgados. El arrepentimiento diario es parte de la vida de un Cristiano: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Jn 1:9). Esta es una lucha diaria con la que tenemos que batallar: el pecado. Si no fuera por Su gracia no seríamos dignos de tomar la cena. Es precisamente en esta lucha que vindicamos nuestra posición con Cristo y manifestamos nuestra necesidad de comunión como un acto de dependencia de Su obra y gracia.

 

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