¿Qué significa verdaderamente “ser regenerado”?

Entender el significado de la doctrina bíblica de la “regeneración”/”ser nacido de nuevo” le ayudará a la persona comprender en qué lugar se encuentra delante de Dios. La razón por la que decimos esto, es que muchos cultos no cristianos y aun los llamados cristianos, no enseñan esta doctrina a sus adherentes. De ahí que cuando uno se encuentra evangelizando en la calle o defendiendo el evangelio del Señor y pregunta dirigiéndose a la persona: “¿Es Ud. nacido de nuevo como dicen las Escrituras?” se reciben respuestas como: “Sí. Yo pertenezco a esta o tal organización.” “Voy a la iglesia tal”. “Me reúno en el salón del reino y me dedico 50 horas al reino…” “Sin falta, voy a misa todos los días.” Pero muy pocas personas dan una respuesta que contenga por lo menos algo de doctrina básica acerca de la regeneración.

El único que puede convencer a un pecador de su estado de pecado es, en definitiva, el Espíritu Santo. Y si Él no obra en el corazón y espíritu de esa persona, lo único que se tendrá es alguien que “cree” en Cristo o “cree” en Dios, pero que no es nacida de nueva.

  • Ezequiel 36:26-27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Tenemos necesidad de ser “regenerados”/“ser nacidos de nuevo

El pasaje anterior de Ezequiel, así como todo el capítulo 36, habla de la restauración futura de Israel. La necesidad de Dios de crear un “corazón nuevo” y “espíritu nuevo” dentro de “vosotros”, aunque pueda referirse solo a Israel en este pasaje, es en general lo que Dios debe hacer en cada persona, sea judía o gentil:

  • Romanos 3:9-12, 20, 23: “9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” (Énfasis añadido).

Note que el apóstol Pablo declara tanto a judíos como a gentiles “bajo pecado”. Considerando también que entre ambos grupos, “No hay justo, ni aun uno;” (v. 9b). Sigue describiendo por medio de la inspiración del Espíritu Santo como éramos, para declarar parcialmente que “por cuantos todos (judíos y gentiles) pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Entendiendo la gravedad de estas declaraciones, es necesaria la “regeneración” de una persona, ya que “estábamos muertos” como bien afirma la Escritura en Efesios 2:1: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”

¿Y que significa esto, que el Señor nos dio “vida”? Significa que todo ser humano (sea judío o gentil) necesita ser “regenerado” por medio del Espíritu Santo de Dios.

Recordemos  las palabras de Ezequiel 36:26-27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Entonces, todo ser humano, de cualquier tribu o nación, necesita ser reformado en corazón y en espíritu (Cf., Ezequiel 11:19; 18:30-32). Y a esto se le conoce como el nacimiento espiritual.

Este nacimiento es de origen divino

Este nuevo nacimiento no es producido por voluntad de hombre. Si una persona ha nacido de nuevo es sólo por la voluntad y misericordia de Dios. No porque Ud. pueda creer que es “bueno”, o “merecedor de algo por su descendencia, honestidad o buenos sentimiento”, o que "pertenezca a tal o cual organización". Repetimos, es sólo por Dios.

  • Romanos 9:16, 18: “16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.”

En el evangelio de Juan, leemos:

  • Juan 1:13: “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Ahora bien, leyendo unos versículos anteriores: “11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:11-12).

Sabemos que no todos los judíos rechazaron al Mesías; pero “todos” aquellos que le recibieron, a los que lo reciben (judíos o gentiles), a los que creemos en Su nombre, nos dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

  • Juan 3:3, 5-7: “3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Énfasis añadido).

Vemos entonces nuevamente que este nacimiento es de origen divino, de lo “alto”, y es dado por el Espíritu de Dios de acuerdo a la misericordia y voluntad de Dios; no nuestra voluntad:

  • Tito 3:5: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,”
  • Santiago 1:18: “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Somos nuevas criaturas en Cristo

Al nacer de nuevo, de lo “alto”, por el solo poder y voluntad de Dios, nos convertimos no solo en nuevas criaturas, sino que además, obtenemos nuevos título y recibimos obviamente, todas las buenas promesas de Dios para nosotros:

  • Se nos llama, “carta de Cristo”:
    • 2ª Corintios 3:2-4: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;”
  • Se nos da, “toda bendición”. Estas bendiciones en la Escritura se presentan como temporales y espirituales:
    • Gálatas 3:14: “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”
    • Efesios 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,”
    • Hebreos 12:23: “a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,”
    • 1ª Pedro 1:4: “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,”
  • Se nos da, “toda promesa
    • Garantizadas por el poder divino:
      • Romanos 4:21: “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;”
    • Fundamentadas en Cristo:
      • 2ª Corintios 7:1: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
    • De valor infinito:
      • 2ª Pedro 1:4: “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;”

Conclusión

Indudablemente, la persona que no ha sido “regenerada”, “nacida de nuevo”, no puede considerarse “salva” sobre la base de la Escritura. Hemos entendido que es sólo por la Palabra de Dios y obviamente por Su sola misericordia y voluntad que una persona es nacida de nuevo. No es por nada que el hombre haga por obras. Solo después que la persona es una nueva criatura en Dios, las promesas de Dios se hacen una realidad, tanto las temporales mientras está en esta tierra como las espirituales eternas.

No importante cuál sea su descendencia: Si es judío de cualquiera de las tribus israelitas o si es gentil de descendencia de reyes y príncipes, o si no está en los dos grupos anteriores. A Dios nada de lo suyo le interesa. Pero lo que Ud. sí necesita, es nacer de nuevo para que todas las promesas en Él, sean sí y amén. De lo contrario no podrá recibir las bendiciones de Dios.

________________________

Ver Artículos Relacionados:

 

 

 

 
 
CARM ison