¿Quién trajo a Jesús el requerimiento del centurión?

Mateo 8:5-13 y Lucas 7:2-10

En Mateo 8:5 se dice claramente que el Centurión vino a Jesús. Pero también se dice que los ancianos Judíos vinieron a Jesús. En Lucas 7:3, y en el orden de los eventos, parece que el Centurión envió primero a los ancianos Judíos, y luego, en la intensidad de su ansiedad y angustia, acudió personalmente para hablar con el Salvador. En la época, los centuriones mandaban sobre grupos de cien hombres en las legiones Romanas. "Tales hombres, eran miembros prestigiosos de una clase de militares gobernantes relativamente pequeña."1 A lo mejor, el Centurión contaba con un caballo para desplazarse y pudo haber ido y regresado rápidamente al lugar donde Jesús se encontraba. Si esto es así, probablemente regresó a su casa, revisó cómo estaba su sirviente y envió después a unos amigos (Lc 7:6) para que hablaran con Jesús y decirle que él no era digno de que Jesús entrara a su casa. Jesús siguió adelante y ya cerca de la casa del Centurión, él mismo se acercó a Jesús diciéndole: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.” (Mt 8:8).

Evento

Mateo 8:5-13 Lucas 7:2-10
El siervo está enfermo   2 Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
Los Judíos ancianos le suplicaron a Jesús   3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. 4 Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto; 5 porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.
El Centurión se acerca a Jesús 5 Entrando Jesús en Capernaúm, vino a él un centurión, rogándole, 6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.  
Jesús va 7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.  
El Centurión envía amigos a Jesús   6 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; 7 por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano.
El Centurión dice que no es digno 8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.  
El Centurión habla de autoridad 9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Las palabras de Jesús sanan al siervo 10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
 
9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

 

 

 

10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

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  • 1. Achtemeier, Paul J., "Diccionario Harper de la Biblia" ("Harper’s Bible Dictionary"), San Francisco: Harper y Row, 1985.

 

 

 

 
 
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