¿Quiénes son los anabaptistas?

Por, Luke Wayne
25 de abril de 2016

De alguna manera, los anabaptistas son un grupo diverso de movimientos religiosos. Podemos rastrear sus inicios, directa o indirectamente, hasta los reformadores radicales de la reforma suiza que empezó en Zúrich a principios del siglo 16. Ellos afirman que sus creencias y prácticas reflejan cercanamente las prácticas de los primeros cristianos y que se enseñan en el Nuevo Testamento. Hoy día, dentro de los anabaptistas se incluyen las comunidades hermanos, menonitas, amish, y huteritas; aunque existen numerosas ramificaciones, sub grupos y facciones independientes más pequeñas que también caen bajo el título de anabaptistas. Entre las doctrinas distintivas fundamentales de todos los grupos anabaptistas están, el bautismo de adultos, la abstención de toda violencia física o el uso de la fuerza, abstenerse de todo voto o juramento, y la separación del mundo en comunidades religiosas diferentes e interdependientes. Estas diferencias se expresan de forma diferente entre los varios grupos anabaptistas, pero son sostenidas universalmente de una forma u otra. Existe una tendencia entre los diferentes grupos hacia las obras de justicia, y muchos crecen en comunidades más conservadoras y del orden antiguo; tienen con frecuencia sólo un compromiso cultural con su forma de vida y un muy poco entendimiento de su supuesta fe. Por el contrario, muchas iglesias liberales que han abandonado completamente el evangelio y moral bíblica, profesan ser anabaptistas. Sin embargo, existen muchas iglesias sólidas, centradas en el evangelio y creyentes en la Biblia, que son bastante ricas en la fe cristiana.

Una breve historia y evaluación

Alrededor del tiempo de la reforma liderada por Martín Lutero en Alemania, venía dentro de este movimiento, otra reforma similar pero distinta, que inició en Zúrich, Suiza, principalmente bajo el liderazgo de un erudito llamado Ulrich Zwingli.1 Zwingli era el cura y predicador de Zúrich, y preparó el corazón de las personas al predicar el evangelio de Mateo, versículo por versículo,2 anunciando un plan para predicar a través de todo el Nuevo Testamento en el curso de cuatro años.3 Alrededor de él también se congregó un grupo de estudiantes educados que estudiaban literatura clásica en los idiomas originales del latín, griego y hebreo, para volver estos estudios hacia las Escrituras, y levantar de estos estudiantes, muchos reformadores celosos y expertos que juntos, empezaron a llevar a la ciudad de Zúrich, su iglesia y líderes hacia una reforma bíblicamente dirigida.4 En los años posteriores, Zwingli se dedicó a reformas metódicas de doctrina y práctica a través de su enseñanza sistemática de las Escrituras.5 En 1523, él y sus asociados empezaron a encontrar la oposición inevitable al sostener debates públicos o “disputas” delante del concejo de la ciudad, el clero, y muchos otros. Ellos insistieron que los debates se realizaran en el idioma alemán, para que todos pudieran entender lo que se decía.6 Al derrotar públicamente y en debates a varios eruditos católicos romanos y al clero delante de todos, Zwingli fue capaz de llevar el liderazgo de Zúrich mucho más en línea con sus puntos de vista e impulsar la reforma hacia adelante.7

Muchos de los estudiante de Zwingli no solo sintieron que sus métodos eran demasiado lentos sino también, que sus puntos de vista eran demasiado comprometedores.8 Para ellos, los errores del momento llamaban a un rápido arrepentimiento más que a una reforma gradual. A medida en que crecía la división entre ellos y Zwingli, empezaron a estudiar las Escrituras en grupos separados, y reuniéndose en casas.9 Esos estudios del Nuevo Testamento los llevó a ellos a la convicción de que el bautismo de niños no era bíblico., y en 1525 este pequeño grupo de hombres fueron bautizados nuevamente como un acto consciente de fe y arrepentimiento. Esto representó el rompimiento final entre la iglesia reformada de Zwingli y los radicales quienes serían conocidos primeramente como los anabaptistas.10 Es justo señalar también que, contrario a la popular acusación, ellos no enseñaron que el bautismo fuera necesario para la salvación11 o un evangelio por obras de justicia.12 Los primeros anabaptistas tomaron la palabra muy seriamente y fueron fieles al verdadero y  bíblico evangelio de la sola gracia, a través de la sola fe. Esto es verdadero de muchos anabaptistas hasta hoy. Su devoción al discipulado, a la santidad y a la disciplina estricta de la iglesia y su fuerte repudio del bautismo de niños llevó a muchos mal entendidos por parte de sus oponentes y por quienes a la final, parecen haber sido los creyentes verdaderos y fieles quienes con frecuencia fueron martirizados por su fe.

Sin embargo, esto no significa que cada grupo que ha salido del movimiento anabaptista o que hoy lleva ese nombre haya sido tan estudioso, que haya tenido un acercamiento a la Palabra o que haya sido, igualmente fiel al evangelio. Tristemente, muchos no lo han sido. Por ejemplo, muchas sectas amish creen que además de la fe en Cristo, la persona tiene también que ser bautizada y permanecer en obediencia a las autoridades, ordenanzas y regulaciones para ser salvo.13

Los huteritas, una comunidad particularmente radical de los anabaptistas que rechazan la propiedad privada y viven en granjas comunitarias, afirman que su comunidad es como el arca de Noé: aquellos que están con ellos serán salvos; aquellos fuera de ellos, se condenarán.14 Así lo pone un huterita: “La vida de comunidad, es el único camino para el cielo”.15 Mientras que el movimiento anabaptista empezó como un movimiento cristiano dentro de la reforma protestante, hoy, muchos grupos anabaptistas se han convertido en cultos sub-cristianos cuyos miembros necesitan desesperadamente el evangelio. El énfasis anabaptista en la comunidad y la no violencia, ha sido también un atractivo al movimiento liberal de la “justicia liberal”, y así, muchas “iglesias” liberales que han abandonado la moral bíblica, y reemplazado el evangelio bíblico con activismo social liberal se han, erróneamente, auto denominado “anabaptistas”. Debido a estas cosas, un gran número de grupos profesantes anabaptistas son ramificaciones peligrosas del verdadero cristianismo con una desesperada necesidad del verdadero evangelio de Jesucristo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. William Estep, The Anabaptist Story - 3rd Edition (Eerdmans Publishing, 1996) 11-12
  • 2. Phillip Schaff, History of the Christian Church - Volume 8 (Hendrickson Publishers, 1996) 38
  • 3. Ibíd. 38
  • 4. William Estep, The Anabaptist Story - 3rd Edition (Eerdmans Publishing, 1996) 12
  • 5. Phillip Schaff, History of the Christian Church - Volume 8 (Hendrickson Publishers, 1996) 46-51
  • 6. Ibíd. 53
  • 7. Ibíd. 53-57
  • 8. William Estep, The Anabaptist Story - 3rd Edition (Eerdmans Publishing, 1996) 15-18
  • 9. Ibíd. 19
  • 10. Ibíd. 19-20 Tanto el fervor evangelístico y la persecución violenta hicieron que se extendieran por Europa, lo que llevaría al nacimiento de otros movimientos relacionados pero diferentes. Debe recordarse que mientras que el movimiento anabaptista con frecuencia tendría su mayor atractivo entre la clase trabajadora y el campesinado, estos primeros anabaptistas fueron eruditos bíblicos. De hecho, fueron los anabaptistas que produjeron en 1527 la primera traducción protestante de los profetas del Antiguo Testamento en el idioma hebreo original, solo después de dos años después que el movimiento empezó, y cinco años antes que Lutero produjera su traducción de los mismos libros.Phillip Schaff, History of the Christian Church - Volume 8 (Hendrickson Publishers, 1996) 73-74
  • 11. William Estep, The Anabaptist Story - 3rd Edition (Eerdmans Publishing, 1996) 201-202
  • 12. Ibíd. 196-199
  • 13. Joe Keim, The Amish: Our Friends, but are they Believers? (Mission to Amish People, 2000) 56-70
  • 14. Mary-Ann Kirkby, I Am Hutterite (Thomas Nelson, 2010) 130
  • 15. Ibíd. 52

 

 

 

 
 
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