Reparación del Sagrado Corazón de Jesús y el Papa Pío XI

Por, Matt Slick

Uno de los problemas del catolicismo romano es la doctrina de la salvación. Niega la justificación sólo por la fe y requiere de obras a través del sistema sacramental del catolicismo romano de manera que la persona sea justificada delante de Dios. La justificación, por supuesto, es la declaración legal por parte de Dios en donde proclama al pecador, justo delante de Su presencia. La Biblia claramente enseña que esta justificación es por fe y denuncia cualquier adición de obras a ella.

  1. Romanos 3:28-30: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión”.
  2. Romanos 4:5: “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”.
  3. Romanos 5:1, 9: “1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por  medio de nuestro Señor Jesucristo. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira de Dios”.
  4. Romanos 10:4: “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”.
  5. Romanos 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia”.
  6. Gálatas 2:16, 21: “16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 21 porque no desecho la gracia de Dios; porque si la justicia viniese a través de la Ley, en vano murió Cristo”.
  7. Gálatas 3:24: “de manera que la Ley ha sido nuestro tutor, para llevarnos a Cristo, fin de que fuésemos justificados por la fe”.
  8. Efesios 1:13: “y habiendo creído en El, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”.
  9. Efesios 2:8: “por gracia sois salvos por medio de la Fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
  10. Filipenses 3:9: “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”.

Al evidenciar la enseñanza obvia de las Escrituras, vemos que el catolicismo romano enseña lo contrario. Por favor, note las declaraciones del Concilio de Trento, de los años 1545 al 1563.

  1. CANON I Si alguno dijere, que los Sacramentos de la nueva ley no fueron todos instituidos por Jesucristo nuestro Señor; o que son más o menos que siete, es a saber: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Extremaunción, Orden y Matrimonio; o también que alguno de estos siete no es Sacramento con toda verdad, y propiedad; sea excomulgado.
  2. CANON IV Si alguno dijere, que los Sacramentos de la nueva ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; y que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos, alcanzan de Dios por sola la fe, la gracia de la justificación; bien que no todos sean necesarios a cada particular; sea excomulgado.
  3. CANON VIII Si alguno dijere, que por los mismos Sacramentos de la nueva ley no se confiere gracia ex opere operato (a través del acto mismo), sino que basta para conseguirla sola la fe en las divinas promesas; sea excomulgado.

Reparación

Reparación significa hacer enmiendas, algo hecho como compensación, reparar algo que ha sido dañado. Ciertamente es bíblico el hacer enmiendas (reparaciones) por los daños hechos si hemos ofendido a otra persona. Pero no es posible que nosotros hagamos reparación a Dios por nuestros pecados. Esto se debe a que somos pecadores y no somos capaces de guardar la ley de Dios perfectamente. Por tanto, todo lo que hacemos, todos nuestros actos de justicia son como trapo de inmundicia delante de Dios (Isaías 64:6) y buscar cualquier forma de hacer reparaciones para Dios por nuestros pecados –en vez de apelar al sacrificio de Cristo solamente– es, fundamentalmente, enseñar un falso evangelio y es una violación a las Escrituras.

  • Gálatas 2:16: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada”.

Papa Pio XI (1857-1939)
www.vatican.va

Las siguientes sentencias vienen de una encíclica (una carta escrita por el papa para los obispos) de parte del Papa Pio XI donde aboga reparación por los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús. Por favor, note que en las citas de más abajo, es donde el Papa urge que en adelante, ese principio de reparación sea enseñado a la iglesia católica.

El documento original está lleno de muchas enseñanzas que van en contra de la Biblia, pero nos enfocaremos sólo en algunas. Aún así, las citas son extensas, pero es necesario para ejemplificar estas falsas enseñanzas. (El texto original está numerado por párrafos y las citas que contiene, están numeradas según cada párrafo.) Para ver su texto por completo, vaya a www.vatican.va.

“1… en provecho de ellos, plácenos, venerables hermanos, deciros algo acerca de la honesta satisfacción a que estamos obligados respecto al Corazón Santísimo de Jesús; con el designio de que lo que os comuniquemos cada uno de vosotros lo enseñe a su grey y la excite a practicarlo. 3… para promover el culto al Corazón divino; de aquí la costumbre, hoy ya extendida por todas partes… 5… nos referimos al deber de tributar al Sacratísimo Corazón de Jesús aquella satisfacción honesta que llaman reparación. Si lo primero y principal de la consagración es que al amor del Creador responda el amor de la criatura, síguele espontáneamente otro deber: el de compensar las injurias de algún modo inferidas al Amor increado, si fue desdeñado con el olvido o ultrajado con la ofensa. A este deber llamamos vulgarmente reparación... Y si unas mismas razones nos obligan a lo uno y a lo otro, con más apremiante título de justicia y amor estamos obligados al deber de reparar y expiar: de, justicia, en cuanto a la expiación de la ofensa hecha a Dios por nuestras culpas y en cuanto a la reintegración del orden violado; de amor, en cuanto a padecer con Cristo paciente y «saturado de oprobio» y, según nuestra pobreza, ofrecerle algún consuelo…; sino que, además de esto, es necesario satisfacer a Dios, juez justísimo, «por nuestros innumerables pecados, ofensas y negligencias». Este deber de expiación a todo el género humano incumbe… En efecto, ya desde el principio los hombres en cierto modo reconocieron el deber de aquella común expiación y comenzaron a practicarlo guiados por cierto natural sentido, ofreciendo a Dios sacrificios, aun públicos, para aplacar su justicia. 8… y, hechos partícipes de su eterno sacerdocio, «ofrezcamos dones y sacrificios por los pecados»(Hebreos v,1)… sino que toda la grey cristiana, llamada con razón por el Príncipe de los Apóstoles «linaje escogido, real sacerdocio»(1 Pedro ii,9), debe ofrecer por sí y por todo el género humano sacrificios por los pecados (Hebreos v, 3), casi de la propia manera que todo sacerdote y pontífice «tomado entre los hombres, a favor de los hombres es constituido en lo que toca a Dios»(Hebreos v, 1). 9… Para reparar estas y otras culpas recomendó entre otras cosas que los hombres comulgaran con ánimo de expiar, que es lo que llaman Comunión Reparadora, y las súplicas y preces durante una hora, que propiamente se llama la Hora Santa; ejercicios de piedad que la Iglesia no sólo aprobó, sino que enriqueció con copiosos favores espirituales.

Análisis

Para cualquiera que esté familiarizado con la doctrina bíblica de la justificación por fe (ver versículos de más adelante), las enseñanzas del Papa Pío XI pueden perturbar bastante. No hay manera que seamos capaces de agradar a Dios a través de nuestras obras. Es la razón por la que Jesús, quien es Dios encarnado, se hizo uno como nosotros para poder cargar con nuestros pecados en la cruz. Si Él lo hizo, nosotros no necesitamos expiar, reparar el daño hecho, o reconciliarnos con Dios de ninguna manera. El inferir que necesitamos hacerlo es negar la suficiencia del sacrificio expiatorio de Cristo. Jesús en la cruz dijo “Consumado es” (Juan 19:30). Esta declaración era comúnmente usada durante el periodo donde los documentos legales eran usados para significar una deuda que había sido cancelada en su totalidad. En este cado ha sido cancelada en su totalidad, por tanto no hay nada que podamos hacer para agradar a Dios así como tampoco para enmendar las cosas con Dios. Implicar que hay que hacerlo, es pecado.

Jesús cargó con nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz (1ª  Pedro 2:24). Fue Jesús quien se hizo pecado por nosotros (2ª Corintios 5:21) y lo hizo por completo. Era necesario que Jesús lo hiciese para que nosotros no lo hiciésemos. El Papa Pío XI contradice la enseñanza bíblica de la salvación por gracia a través de la fe. Si fuese necesario para nosotros el hacer enmiendas, o reparaciones, o expiaciones de manera de obtener alguna especie de limpieza por nuestros pecados, entonces ¿para que Jesús vino a morir en la cruz?

  • Gálatas 2:21: “no desecho la gracia de Dios, porque si la justicia fuese por la ley, en vano murió Cristo”.

Además, en el párrafo 9 como dice más arriba, el Papa Pío XI toma Hebreos 5:1 fuera de contexto. No somos nosotros los que ofrecemos las ofrendas y sacrificios por los pecados como su cita afirma. Al contrario, el pasaje habla acerca del sumo sacerdote haciendo esto: “Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados” (Hebreos 5:1). Él ha aplicado erróneamente la misma Palabra de Dios. Debería saberlo mejor que nadie.

La verdad es que lo que aquí se enseña es consistente con otras enseñanzas de la iglesia católica romana que se opone a la doctrina bíblica que somos justificados por Dios, completa y totalmente gracias a la cruz de Cristo, y que no podemos hacer nada para ganar o mantener esa justicia con Dios. El Papa XI contradice las Escrituras como muchas de las enseñanzas católico romanas.

  • CIC 1821 “Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman (Cf. Rm 8, 28-30) y hacen su voluntad (Cf. Mt 7, 21). En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, “perseverar hasta el fin” (Cf. Mt 10, 22; Cf. Cc. Trento: DS 1541) y obtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las obras buenas realizadas con la gracia de Cristo.
  • CIC 2010 Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer a favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra santificación.
  • Fue en efecto necesaria la penitencia en todo tiempo para conseguir la gracia y justificación a todos los hombres que hubiesen incurrido en la mancha de algún pecado mortal… (Concilio de Trento, Sesión XIV, c. i).

Conclusión

El Papa Pío XI no ofrece nada nuevo. Lo que hizo fue reiterar la enseñanza incorrecta de la ICR, de que nuestra justificación delante de Dios puede ser obtenida a través de nuestras obras. Esta es una doctrina falsa y es una de las razones principales del surgimiento de la reforma protestante. Los excesos y las falsas enseñanzas de la iglesia católica romana, particularmente en el área de la salvación, traen como consecuencia que esta iglesia, no sea cristiana.

 

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