¿Se refiere la Biblia alguna vez a Jesús como Dios?

Por, Luke Wayne
28 de noviembre de 2016

Los críticos del cristianismo bíblico con frecuencia afirman que la Biblia nunca llama explícitamente a Jesús, “Dios”. Aunque esto fuera cierto, no contradeciría la deidad de Cristo. La Biblia demuestra de varias maneras, que Jesús es Dios, sin que siempre tenga que usar la palabra “Dios” para demostrarlo. Sin embargo, vale la pena señalar que de hecho, existen varios pasajes que se refieren a Jesús como Dios.

Dios y Salvador

Tanto Pablo como Pedro se refieren a Jesús como nuestro “Dios y Salvador”. Por ejemplo, Pedro escribe:

  • “Yo, Simón[a] Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo, les escribo esta carta a ustedes, que gozan de la misma preciosa fe que tenemos. Esta fe les fue concedida debido a la justicia e imparcialidad[b] de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador” (2ª Pedro 1:1 – Nueva Traducción Viviente).
    • [a] 1:1a En griego Simeón.
    • [b] 1:1b O les fue concedida en la justicia.

Aunque parece bastante sencillo que Jesús sea llamado Dios y Salvador aquí, algunos grupos que niegan la divinidad de Cristo tratan de disputar esto. Afirman que la traducción de 2ª Pedro 1:1, debe ser algo así como la siguiente:

  • “Simón Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo, a los que han obtenido una fe, tenida en igualdad de privilegio con la nuestra, por la justicia de nuestro Dios y de[l] Salvador Jesucristo:” (Traducción del Nuevo Mundo).

De esta forma, tratan de dividir "Dios" y "Salvador" en dos personas separadas. Sin embargo, no es necesario ser un experto en griego, para ver que esto es incorrecto. La misma estructura exacta de la oración ocurre en otra parte de 2ª Pedro, y la traducción allí no es controvertida. Note lo siguiente:

Traducción del Nuevo Mundo Reina Valera 60
“De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2ª Pedro 1:11). “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2ª Pedro 1:11).
“Ciertamente si, después de haber escapado de las contaminaciones del mundo por un conocimiento exacto del Señor y Salvador Jesucristo, se envuelven de nuevo en estas mismas cosas y son vencidos, las condiciones finales han llegado a ser peores para ellos que las primeras” (2ª Pedro 2:20). “Y cuando la gente escapa de la maldad del mundo por medio de conocer a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pero luego se enreda y vuelve a quedar esclavizada por el pecado, termina peor que antes” (2ª Pedro 2:20 - Nueva Traducción Viviente).
“No; sino sigan creciendo en la bondad inmerecida y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él [sea] la gloria tanto ahora como hasta el día de la eternidad” (2ª Pedro 3:18). “En cambio, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria ahora y para siempre! Amén” (2ª Pedro 3:18 - Nueva Traducción Viviente).

En cada uno de los versículos de la Reina Valera y la Nueva Traducción Viviente, vemos la frase “Señor y Salvador Jesucristo”. Aun en la traducción de los testigos de Jehová leemos, “Señor y Salvador Jesucristo”. Nadie intenta dividir “Señor” y “Salvador” en dos personas diferentes. Sin embargo, la gramática y la estructura de la oración para “Señor y Salvador Jesucristo” es exactamente la misma que para “Dios y Salvador Jesucristo”. Debido a que todos están de acuerdo en que “Señor y Salvador Jesucristo” es la traducción correcta a través  del resto de la epístola, entonces, es totalmente inconsistente separar “Dios” y “Salvador” en 2ª Pedro 1:1. Jesús es directamente llamado tanto Dios y Salvador de la misma manera como es llamado Señor y Salvador.

Vemos que la misma frase ocurre en la epístola a Tito:

  • “mientras anhelamos con esperanza ese día maravilloso en que se revele la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

Aquí, el contexto es bastante relevante. ¿Qué día maravilloso y que gloria están esperando los cristianos que se revele? La de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. No es tanto el regreso triunfante de Jesús y el Padre lo que los cristianos esperan. Es a Jesús específicamente. Aún más, el siguiente versículo continúa explicando:

  • “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14 – Reina Valera 60).

Note que el sujeto no se refiere a un plural. Es más bien, singular. ¿Y quién “se dio a sí mismos por nosotros para redimirnos”? Jesús. Aún más, el versículo dice que Jesús purifica un pueblo para hacerlo Suyo propio. Ningún rey o profeta afirmó alguna vez que el pueblo de Dios era de su posesión. Sin embargo, aquí se nos dice que los redimidos es el pueblo que es propiedad de Cristo. Esto encaja perfectamente con el hecho de que Pablo llamó a Jesús, justamente “Dios”. Si Pablo hubiera mencionado a Dios mismo como alguien separado de Jesús, sería impensable que el pueblo fuera llamado como propiedad de Cristo. Este contexto refuerza aún más lo que el lenguaje deja claro: Pedro y Pablo llamaron a Jesús nuestro “Dios y Salvador”.

Mi Señor y mi Dios

El testimonio de Tomas después de la resurrección de Jesús es también claro y convincente:

  • “Y ocho días después, otra vez estaban sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Viene Jesús, estando cerradas las puertas, y puesto en el medio, dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dice a Tomás: Trae acá tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! 29 Jesús le dice: ¿Porque me has visto, has creído? Bienaventurados los que no vieron y creyeron” (Juan 20:26-29).

Tomás llama a Jesús tanto Señor como Dios. Jesús entonces afirma esta creencia y bendice a otros que sin haberlo visto a Él, creerían. Algunos han tratado de darle vuelta a esto diciendo que Tomás no estaba dirigiéndose a Jesús como “Señor mío y Dios mío”, sino que estaba exclamando al cielo de alegría. Sin embargo, el pasaje claramente dice que, “Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!”. Tomás estaba hablándole y diciéndole esto al mismo Señor y Dios. Él no estaba dirigiéndose a Dios en el cielo. Él se lo dijo directamente a Jesús. No se puede evitar el hecho de que Tomás llamó a Jesús su Dios, y Jesús afirmó y bendijo esa creencia.

Dios Poderoso

Este no es un fenómeno sólo del Nuevo Testamento. Isaías profetizó que el Mesías sería Dios al proclamar:

  • “Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso,[a] Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).
    • [a] 9:6 O Consejero, Maravilloso.

Para ver este pasaje con más detalle, haga clic AQUÍ. Sin embargo, vale la pena señalar brevemente, que Jesús es llamado el “Dios Poderoso”. El capítulo siguiente identifica al SEÑOR (Jehová, Yahweh), como el único Dios verdadero de Israel, como el Dios Poderoso:

  • “En ese día, el remanente que quedará en Israel, los sobrevivientes de la casa de Jacob, ya no seguirán confiando en aliados que buscan destruirlos. En cambio, confiarán fielmente en el Señor, el Santo de Israel. 21 Un remanente regresará;[a] sí, el remanente de Jacob regresará al Dios Poderoso” (Isaías 10:20-21).
    • [a] 10:21 En hebreo Sear-jasub; ver 7:3; 8:18.

Isaías no le está diciendo a Israel que confíen en la venida de algún ángel, profeta o “dios” menor. El Mesías que vendrá será su propio Dios Poderoso, el único Dios vivo y verdadero. Así, incluso los profetas se refirieron a Jesús como Dios.

Dios sobre todo

Existe un poco más de debate acerca de esto, pero la lectura más clara de Pablo en Romanos 9:4-5 es que una vez más se refiere a Jesús como Dios. Los versículos leen:

  • “quienes son israelitas, de los cuales son la adopción y la gloria, los pactos y la promulgación de la ley, las ordenanzas y las promesas; 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino el Mesías, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”.

Otras modernas traducciones respetables están de acuerdo con esta lectura: La Nueva Versión King James, Holman Christian Standard Bible, y la New English Translation. Paráfrasis populares como la New Living Translation también lo traduce de esta manera, y la versión Judía Mesiánica “Árbol de Vida” de igual manera está de acuerdo. Sin embargo, la versión bíblica de mucha confianza como la New American Standard Bible, es un poco más ambigua:

  • “Los cuales son los padres, y de quien es el Cristo según la carne, que es sobre todos, Dios bendito para siempre. Amén”.

Esto podría leerse como afirmando que Jesús es, “Dios bendito para siempre”, pero también puede leerse como alabando a Dios de forma distinta de la descripción de Jesús. La Versión New Revised Standard y la Versión King James comparten esta ambigüedad. Aquí sin embargo, la Versión King James es algo así como una anomalía entre las traducciones históricas. Las traducciones inglesas antes de la Versión King James, como la de John Wycliffe, William Tyndale, la Biblia de Ginebra, la Biblia del Obispo, la Gran Biblia y la Biblia de Coverdale, en todas se lee muy claramente que Jesús es Dios sobre todos. La Nueva Versión King James regresa a esta claridad.

Aun si se prefiere la traducción más ambigua de la Versión King James o la New American Standard Bible en este pasaje, parece tener más sentido al leerla refiriéndose a Jesús como “Dios bendito para siempre”. La interpretación de que Pablo simplemente está deteniéndose para alabar a Dios en lugar de continuar su pensamiento, sería brusca y algo inoportuna en el contexto.

La Palabra era Dios

Que la Palabra quien “fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14) era Jesús es obvio en el contexto y no se presta para controversias. De esta Palabra, Juan empieza diciendo:

  • “En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios” (Juan 1:1 – Nueva Traducción Viviente).

La Palabra es Jesús, y la Palabra es llamada Dios. Por lo tanto, Jesús es llamado Dios. La principal objeción a este pasaje (levantada con más frecuencia por los testigos de Jehová, aunque también por muchos otros), es que supuestamente, Jesús es llamado “un dios” en vez de “Dios”. Esto se trata con mucho más detalle AQUÍ con algunos puntos adicionales AQUÍ. En resumen, la gramática griega no permite, de hecho, esa interpretación. Sin embargo, uno no necesita ir al griego para ver el problema. Juan inmediatamente explica:

  • “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3 – Reina Valera 60).

Si todo llegó a existir a través de la Palabra, entonces la Palabra es en Sí misma increada. Irónicamente, la traducción propia de los testigos de Jehová de este versículo es aún más clara en esto:

  • “Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir” (Juan 1:3 – Traducción del Nuevo Mundo).

Nada vino a existir aparte de Él. Por lo tanto, Jesús es un creador increado. La Biblia sólo conoce a un creador increado, y este es Jehová Dios. Además, el pasaje continúa diciendo:

  • “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11 – Reina Valera 60).

El hacedor del mundo vino a Su propio pueblo. ¿Quién es el hacedor del mundo cuyo pueblo son los judíos? Obviamente, sólo Jehová Dios. Ningún arcángel o “un” dios podrían reclamar a los judíos como su propio pueblo. La Palabra, el creador no creado de todas las cosas, vino a Su propio pueblo y no lo recibieron. Esto está, obviamente, hablando del Dios Todopoderoso. ¡No podría ser nadie más! Jesús, por lo tanto, es claramente llamado Dios en este contexto.

Revelado en la carne

El ejemplo final es mucho más discutible que los otros pero vale la pena señalarlo. Si uno lee en la Versión New King James, la Versión King James u otras versiones más antiguas, encontrarán a Pablo escribiéndole a Timoteo:

  • “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Él fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto por ángeles, Proclamado entre gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria” (1ª Timoteo 3:16).

Este sería otro ejemplo claro de Jesús siendo llamado Dios. Sin embargo, con el descubrimiento de muchos y desconocidos manuscritos anteriores durante la fabricación de la mayoría de estas traducciones tempranas, hay preguntas sobre si esta es la lectura original. Las traducciones modernas basadas en antiguos manuscritos griegos, dicen que “Él fue revelado en la carne”, en lugar de que “Dios fue revelado en la carne”. Los primeros escribas del Nuevo Testamento crearon formas abreviadas llamadas “nomina sacra” para nombres divinos como “Dios”. La abreviatura para “Dios” y el pronombre griego para “él”, son realmente muy similares, y ambas palabras tienen sentido en el contexto, así que no es sorprendente que este error se cometería (de una manera o de otra) por algunos escribas a través  de los años y ser transmitido a otros futuros escribas. Si tomamos “él” como la lectura original, todavía tendríamos que preguntarnos a quién se estaría refiriendo el pronombre “él”. El contexto inmediato dice:

  • “Esto te escribo, aunque espero ir en breve, 15 pero, si me retraso, para que sepas cómo hay que comportarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y baluarte de la verdad. 16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Él fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto por ángeles, Proclamado entre gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria” (1ª Timoteo 3:14-16).

Dios es el único mencionado en los versículos inmediatamente anteriores (y Él es mencionado) lo cual hace que “Dios” sea el más probable referente para el pronombre “él” en este contexto. Por lo tanto, y aunque la lectura original es probablemente “él” (como la mayoría de eruditos creen ahora), esto no necesariamente significa que esto no sea un ejemplo de Jesús sea llamado Dios. No es exagerado leer el pronombre “él” refiriéndose a Dios en este contexto. Sin embargo, y debido a que Jesucristo es mencionado inicialmente mencionado en el capítulo, y debido a que los detalles claramente traerían a la mente de cualquier lector cristiano a Cristo, se podría argumentar que “él” significaría simplemente que se está refiriendo más a “Jesús” que a “Dios”. De hecho, algunos eruditos sostienen que Pablo está citando aquí, una tradición cristiana anterior, por lo que el significado de “Él” no debe extraerse de la carta de Pablo, sino más bien de la fuente original que Pablo está citando. En cualquier caso, este pasaje representa un ejemplo muy verosímil de la Biblia refiriéndose a Jesús como Dios, pero no uno por el cual debemos ser dogmáticos.

NOTA: A menos que se diga la contrario, las citas son tomadas de la Biblia Textual, 3ª Edición.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 

 
 
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