¿Se volvió Jesús divino cuando recibió al Espíritu Santo?

Por, Matt Slick
26 de febrero de 2015

No. Jesús no se volvió divino cuando recibió al Espíritu Santo. Jesús nació divino; Él no se “volvió” divino en alguna etapa de Su vida. De hecho, desde Su misma concepción, Él fue divino. Nosotros no sabemos exactamente como funcionó esto, pero las Escrituras nos dicen claramente que la Palabra (la segunda persona de la Trinidad), la cual es Dios se hizo hombre. En la teología cristiana, a esta unión la llamamos la unión hipostática. Es la enseñanza de que en la sola persona de Jesús existen dos naturalezas distintas: Dios y hombre. Esta fue la manera como Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo. Jesús no se convirtió en un ser divino posteriormente.

  • “En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 14 Entonces la Palabra se hizo hombre[a] y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad.[b] Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre” (Juan 1:1, 14 - Nueva Traducción Viviente).
    • [a] 1:14a En griego se hizo carne.
    • [b] 1:14b O de gracia y verdad; similar en 1:17.

Claramente, estos dos versículos nos dicen que la “Palabra era Dios” y que, “la Palabra se hizo hombre (se hizo carne) y vino a vivir entre nosotros”. Por lo tanto, sería equivocado decir que hubo un cambio en la naturaleza de Jesús y que en algún momento Su humanidad se volvió divina. Sería aún más equivocado decir que cuando Jesús recibió al Espíritu Santo, entonces, fue ahí cuando se volvió como Dios.

Jesús no se volvió más divino después de recibir al Espíritu Santo.

Jesús no fue parcialmente divino para después volverse más divino cuando recibió al Espíritu Santo. Él recibió al Espíritu Santo de la misma forma como nosotros porque Él es humano.

  • “Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina” (Colosenses 2:9).
  • “pues hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesús el hombre, el Mesías” (1ª Timoteo 2:5).

Debido a que Él estaba sujeto a la ley (Gálatas 4:4), estaba sujeto a todos los requisitos que la ley propugnaba, lo que incluía la adoración a Dios. En otras palabras, Él se humilló a Sí mismo y cooperó con las limitaciones de ser un hombre:

  • “Considerad entre vosotros lo que hubo también en Jesús el Mesías, 6 el cual, existiendo en forma de Dios, no quiso por usurpación ser igual con Dios, 7 sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo al hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).

En el anterior pasaje vemos que Jesús “se despojó a sí mismo” y “en la condición de hombre, se humilló… hasta la muerte”. Este pasaje es con frecuencia el punto de enfoque de muchas discusiones ya que menciona la posición que Cristo asumió en la encarnación. Ahora bien, no sabemos totalmente lo que significa que la Palabra se convirtiera en carne, pero podemos ver que implicaba una especie de despojarse, de vaciarse, pero esto no significa que disminuyó la divinidad de Cristo. Lo que sí podemos afirmar, es que Cristo cooperó con las limitaciones de ser un hombre.

Por lo tanto, Jesús nació divino. Él fue, y todavía es, tanto Dios como hombre. Él tiene dos naturalezas distintivas: la divina y la humana. Él no “aumentó” Su calidad de divino cuando recibió al Espíritu Santo, ni tampoco “disminuyó” Su divinidad cuando se volvió hombre.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas bíblicas son tomadas de la Biblia Textual, 3ª Edición.

 

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