Si Apolonio de Tiana hizo milagros y resucitó, ¿qué hay acerca de él?

Por, Matt Slick

Apolonio es de la ciudad de Tiana, ciudad de la Capadocia y actual Kiz Hissar-Kemerhisar ciudad al sur de Turquía. Este médico y filósofo de la antigüedad, es presentado y comparado por los impíos con la singularidad de Jesucristo. Se dice que Apolonio, quien vivió en el siglo 1º, realizó también milagros, tuvo discípulos, murió y se apareció después de su muerte de la misma forma como lo hizo Jesús. Por lo tanto, los críticos concluyen que lo que hizo Jesús no es singular. Incluso, hay quienes dicen que esto es evidencia de que el registro cristiano de las sanaciones, milagros y apariciones posteriores de Cristo fueron simplemente copiadas de Apolonio. Pero, ¿son estas acusaciones sostenibles? No. No lo son.

Primero que todo, se supone que los registros de Apolonio fueron escritos mucho después de que vivió, por un hombre llamado Filóstrato (170 – 245 d. C.) Y esta fecha es muy posterior a la fecha en que el Nuevo Testamento fue escrito. Por lo tanto, los registros escritos de Apolonio no fueron escritos por testigos, como sí fueron los evangelios. Si los críticos quieren sostener que el Nuevo Testamento está lleno de mitos y debe ser desacreditado, así también deben ser los registros de Apolonio debido a que los mismos fueron escritos muchas generaciones después que sucedieron los “supuestos” hechos. Al contrario, el Nuevo Testamento fue escrito por los testigos de la vida de Jesús. Obviamente y lógicamente, los registros del Nuevo Testamento son más veraces y confiables que los de Apolonio. Esto también significaría que si algo fue copiado, fue por parte de Filóstrato, nunca por los escritores de los evangelios.

Segundo: Los testigos de los acontecimientos registrados por los escritores del Nuevo Testamento fueron escritos antes de que terminara el siglo 1º. Por ejemplo, sabemos que Mateo, Marcos, Lucas y Hechos no contienen el registro de la caída de Jerusalén ni la destrucción del templo, lo que ocurrió en el año 70 d. C. Lo anterior fue profetizado por Jesús:

  • Mateo 24:1-2: “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. Leer también, Marcos 13:1).
  • Lucas 21:5-6: “Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:  6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida”.

Este acontecimiento tan importante en la historia judía quedaría seguramente incluido en Hechos y en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) si estos hubieran sido escritos, antes del año 70 d. C. debido a que se comprobarían la capacidad profética de Jesús. Sin embargo, no está incluido. Es seguro decir que estos registros fueron escritos por los testigos de la vida de Jesús, contrario a los registros de Apolonio.

Tercero: Filóstrato es la única fuente para los registros de Apolonio, mientras que la Biblia cuenta con múltiples fuentes. En palabras sencillas y entendibles, tenemos diferentes escritores escribiendo acerca de Jesús. Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo, etc. son diferentes escritores cuyos escritos fueron reunidos por la iglesia y agrupados en lo que conocemos como la Biblia. Esto significa que no existe fuente de verificación para Apolonio diferente al único escrito de Filóstrato.

Cuarto: Una emperatriz comisionó a Filóstrato, para que escribiera una biografía de Apolonio para así, dedicarle un templo a este último. Esto significa que había una razón para que Filóstrato embelleciera los registros para satisfacer el requisito de esta mujer.1

No es probable en lo más mínimo que los evangelios fueron copiados del escrito acerca de Apolonio. Es más probable que sea al contrario, debido especialmente a que Filóstrato tuvo un motivo para satisfacer a la emperatriz quien lo había comisionado para que escribiera una biografía del hombre a quien le dedicaría un templo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés 

  • 1. Strobel, Lee, “El caso de Cristo” (“The Case for Christ”), Grand Rapids, MI: Zondervan, 1998, pág. 120.

 

 

 

 
 
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