Si Dios es tan perdonador, ¿por qué mató a Ananías y Safira?
Por Matt Slick
En Hechos, capítulo 5, Ananías y Safira fueron muertos por Dios porque ellos, específicamente, le mintieron a los apóstoles y por lo tanto, al mismo Espíritu Santo (Hch 5:3). Ellos vendieron una propiedad por cierto precio pero guardaron algo de ese dinero. La mentira de ellos fue decir que habían dado todo el dinero que habían recibido en pago por la propiedad, cuando en realidad no lo habían dado todo. Por lo tanto, el juicio de ellos no se hizo esperar.
Debemos recordar sin embargo que Dios no está obligado a perdonar a nadie. Su perdón siempre se basa en la obra de Cristo, y aquellos que se rebelen abierta y directamente con Dios y Su bondad, como hicieron Ananías y Safira, merecieron correctamente el juicio de Dios.
Finalmente, esto no significa que ellos perdieran su salvación, si fueron salvos. Ellos, fueron juzgados.
Este artículo también está disponible en: Inglés
|
|
|
CARM ison |
| Tweet |
| Follow @Carmorg |
Diccionarios
Movimientos Seculares
Preguntas
- Acerca de Ángeles
- Acerca de Apologética
- Acerca del Bautismo
- Acerca de la Biblia
- Acerca de la Ciencia
- Acerca del Cristianismo
- Acerca de los Demonios
- Acerca del Diezmo
- Acerca de Dios
- Acerca de Doctrina
- Acerca del Espíritu Santo
- Acerca de lo Ético
- Acerca de Evangelismo
- Acerca de Filosofía
- Acerca de la Iglesia
- Acerca de las Herejías
- Acerca del Hombre
- Acerca de Jesús
- Acerca del Matrimonio
- Acerca de lo Oculto
- Acerca de la Oración
- Acerca de Otros Temas
- Acerca de Pastores
- Acerca del Pecado
- Acerca de Personajes Bíblicos
- Acerca de Religiones
- Acerca de la Salvación
- Acerca de la Santificación
- Acerca de la Sexualidad
- Acerca de Teología
- Acerca de los Tiempos Finales
- Acerca de Versículos en la Biblia
- Acerca de la Doctrina de la Prosperidad
- Hechas por los Escépticos
Software Biblico Logos
15% de descuento para los visitantes de MIAPIC. Esta es la herramienta que MIAPIC utiliza para estudio bíblico serio, una estupenda inversión.


