Si Dios no es el autor de la confusión, ¿por qué la Torre de Babel?

Por, Matt Slick

Este no es para nada un tema difícil. De un lado, Dios no es el autor de la confusión:

  • 1ª Corintios 14:33: “pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz…”

El contexto de este versículo está tratando con el don de lenguas dado por el Espíritu Santo a las iglesias cristianas en sus primero años. Los extranjeros podían escuchar sus propios idiomas hablados por aquellos que no los hablaban y con frecuencia había interpretación de estos idiomas:

  • Hechos 2:5-6: “Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua”.

Pero en la iglesia de Corinto los cristianos estaban ansiosos en el uso de diversas lenguas pero sin dar “palabra bien comprensible” (1 Co 14:9); sin entender lo que se decía, y como todos lo hacían al mismo tiempo, no había orden en las cosas. Pablo entonces, da instrucciones acerca del uso adecuado de las lenguas en la iglesia; un uso que establecía el orden y la secuencia correctas. El objetivo no era que los incrédulos los consideraran “locos” (1 Co 14:23) sino que más bien “las lenguas” (1 Co 14:22) eran por señal a los que no creían. Si esto se hacía en orden, producía un servicio de adoración organizado.

El contexto de la Torre de Babel es bastante diferente. Las personas que hasta ese momento habitaban la tierra tenían un solo idioma y estaban intentando construir una torre con un propósito:

  • Génesis 11:4: “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra”.

El pecado de esas personas fue el excesivo orgullo. Estaban buscando permanecer unidos en un solo lugar, basados en sus propios pensamientos y esfuerzos. Finalmente, esto se convirtió en un desafío contra el mandato de Dios de llenar la tierra:

  • Génesis 9:1: “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”.

Dios quería que ellos llenaran la tierra; que se esparcieran, pero como no quisieron, Dios lo hizo:

  • Génesis 11:8-9: “Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió[a] Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra”.

Por lo tanto, no existe ninguna contradicción debido a que ambos pasajes se presentan en diferentes contextos y con temas diferentes.

 

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