Si Dios nos ama, ¿cómo puede Él mirar a las personas quemarse en el infierno por la eternidad?

Ser amoroso no significa que las personas no puedan ser castigadas. Un padre que ama a su hijo profundamente, lo disciplinará cuando sea necesario. De hecho, no hacerlo, no sería amarlo del todo ya que eso animaría al hijo a rebelarse y hacer lo malo.

Dios no es solo amor. Él es también justo, santo y recto. Él debe castigar al pecador que ha quebrantado Su Ley y quien ha rehusado recibir el sacrificio expiatorio por el cual el pecador puede escapar del justo juicio de Dios.

No es una contradicción decir que Dios nos ama y nos castiga. Ambas cosas –amar y castigar– están dentro de la grandeza del carácter divino de Dios y aunque no podamos entender o apreciar cómo Dios ama tan grandemente y también castiga permanentemente, debemos aceptar el hecho de que Dios, que es juez justo, nos ama tanto que murió por nosotros en la cruz y nos juzga cuando rehusamos recibir Su amor y sacrificio.

 

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CARM ison