Si el Espíritu Santo vive en nosotros, ¿somos entonces, humanos y divinos?

Tenemos que ser cuidadosos acerca de la “humanos y divinos”. Decir que “somos”, trata con nuestra naturaleza, nuestra esencia. Aunque el Espíritu Santo mora en nosotros al momento mismo de ser adoptados como hijos de Dios, nuestra naturaleza no cambia ni se convierte en divina; más bien, en los que habita la naturaleza divina del Señor seguimos siendo humanos. Hay una gran diferencia entre tener la naturaleza divina del Señor y “ser” divinos.
El único que es tanto humano como divino es Jesús. La Biblia en Colosenses 2:9, dice, refiriéndose solamente a Jesús, dice: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison