Si Jesús es Dios, ¿por qué entonces exclamó?: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

La razón por la que Jesús en Mateo 27:46, dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, se debió a que como hombre, así como también Dios, estaba bajo la Ley: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gá 4:4) y por el tiempo de Su ministerio terrenal fue hecho un poco menor que los ángeles:

  • “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” (He 2:9).

Las personas no quieren entender que Jesús, siendo un hombre, debía tener a alguien a quien llamar Dios, a Dios el Padre, alguien a quien adorar, etc. Debido a que se encontraba bajo la Ley, se requería adorar a Dios y orarle a Él. Una vez más, recordemos que Jesús tiene dos naturalezas: La divina y la humana. A esto lo llamamos la unión hipostática y lo podemos ver ejemplificado en los siguientes versículos:

  • Juan 1:1, 14: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
  • Colosenses 2:9: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
  • Hebreos 1:8: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.”

 

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