Si Jesús murió y permaneció muerto resucitando al tercer día, ¿fue tiempo suficiente para expiar los pecados del pasado, presente y futuro?

Si la muerte de un hombre parece desproporcionada a los pecados de la humanidad, debe recordarse que solo Dios puede ser el juez del valor de Jesús en la expiación. El factor tiempo con relación a los pecados del pasado y presente es verdaderamente irrelevante cuando se trata con esta pregunta ya que el conocimiento de Dios no está atado al tiempo como se encuentran nuestras mentes. Dios, quien es infinito, existe en un eterno “ahora”. Él ve todo y conoce todo sin importar el tiempo:

  • “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.” (Sal 139:16).

El tema es, si el sacrificio de Jesús cubre todos los pecados de la humanidad. Jesús es el Hijo de Dios sin pecado:

  • “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;” (1 P 2:22).
  • “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.” (Mr 1:1).

Si Jesús hubiera tenido pecado, Él no hubiera podido morir ni por sus pecados ni por los de la humanidad; pero debido a que Él es sin pecado, Su muerte sí podía hacer el pago por los pecados de otros:

  • “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” (He 7:26-27).

Aún más, aunque hombre, Él no es un simple hombre o perfecto: Él es infinito y eterno; y lo es, por Su propia naturaleza. Él es Dios (Hebreos 1). Él tiene tanto una naturaleza divina como una humana. Y debido a que es humano, Él puede representar a la humanidad en la cruz y debido a que es Dios, Su valor, es infinito. Por lo tanto, si un sacrificio de sangre puede expiar los pecados, como se hacía en el Antiguo Testamento, el sacrificio de Cristo es de un valor infinito y puede, de hecho, expiar todos los pecados a los cuales este sacrificio es aplicado. Y como Dios encarnado, Su valor es infinito.

Pero esto, hace surgir una pregunta. ¿Cómo este sacrificio puede expiar los pecados? Asumiré que quien hace la pregunta no es un creyente. Si no es así, discúlpenme mi presuposición. Primero, le pediría que respondiera una pregunta para mí: "¿Cómo es que la materia gris del cerebro produce pensamientos inmateriales?" La ciencia es incapaz de responder a tal pregunta, y no es necesaria la conexión lógica entre el cerebro y el pensamiento. Si mi punto no es claro, permítame decirlo claramente: La ausencia de una clara conexión lógica entre los fenómenos, no es prueba de que la conexión no exista. En mi mente, no existe una conexión lógica evidente entre la muerte de Cristo, la resurrección y la expiación de cualquier pecado, por no mencionar todo pecado.

El problema que tenemos aquí es una pregunta de las verdades de la fe contra las verdades de la razón. Sin embargo, y antes de que Ud. rechace completamente las “verdades de la fe”, y no estoy hablando de la teología acerca de “Dios en una caja”, en donde simplemente se le “saca” de esta para responder todo aquello que no podemos explicar. La fe, a la cual me refiero, tampoco es la fe ciega. De hecho, todos usamos la fe como un medio para llegar a conocer. Por ejemplo, cuando un doctor prescribe un medicamento, las personas comúnmente lo toman sin entender todos los detalles de la enfermedad que padecen y cómo la medicina combatirá esos síntomas. Las personas también juzgan todos los días, cuando por ejemplo, van a abordar un avión, el cual, consideran ellos que es seguro basados en el testimonio de las autoridades en la materia, pero no porque tengan un conocimiento de primera mano acerca de cada detalle de los aviones. Que el medicamento quitará los síntomas de la enfermedad o que el avión es seguro, es una cuestión de fe, pero no es menos cierto también con relación a las conclusiones que llegaron de primera mano. Un discapacitado mental puede no ser capaz de comprender raíces cuadradas, pero no se equivocará al creer que tres, es la raíz cuadrada de nueve basado en el testimonio de alguien más inteligente que él.

Entonces, la pregunta es, si las autoridades en la materia que estamos tratando son dignas de confianza. Asumiendo que los registros de los Nuevos Testamentos acerca de Jesús son históricamente confiables —lo cual no estamos estableciendo en este artículo— Jesús mismo afirmó que Él sería condenado a muerte y que resucitaría (Mt 12:40; 16:21; Jn 2:19-21) y que Su muerte sería, de hecho, para el rescate (expiación) de los pecadores (Mt 20:28). Los hombres más cercanos a Él, esto es, Sus discípulos, habiendo hablado con Él después de la resurrección, enseñaron que Su muerte y resurrección trajo el acto de la expiación (Hch 2:32-38; 4:10-12). De alguna forma, la verdad es revelada más que el de obtenerla por medio de la razón. Aun si alguno admitiera la posibilidad de la existencia de Dios, también debe admitir que la verdad revelada es una posibilidad. Si Jesús fue efectivamente resucitado de entre los muertos como Él mismo profetizó, tenemos que creerle cuando dice que Su muerte y resurrección trae salvación a todo aquel que lo recibe a Él.

El hecho de que no podamos explicar el “cómo” de la expiación, no lo hace falso, de la misma manera que aunque no seamos capaces de explicar la conexión entre la materia del cerebro y los pensamientos lo hace falso. Dice el apóstol Pablo que el Evangelio es locura para los que se pierden:

  • “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1 Co 1:18).

De hecho, esto es cierto, debido a que sin el contexto de creer en Dios y en el Cristo resucitado, el mensaje de la cruz simplemente será sin sentido. Sería mejor que aquellos que dudan de la verdad del cristianismo pasaran su tiempo investigando la existencia de Dios, la veracidad histórica del Nuevo Testamento y la de la muerte y resurrección de Cristo, ya que una vez que estas conclusiones se hagan, la expiación se puede tomar por fe. Nunca le pediría a alguien que solo la crea sin alguna evidencia. Pero una vez que la fiabilidad de Jesús y Sus apóstoles para hablar de cosas espirituales es establecida, es perfectamente razonable creer lo que ellos dicen.

No tengo la menor idea de si Jesús murió y permaneció muerto resucitando al tercer día, fue tiempo suficiente para expiar los pecados del pasado, presente y futuro. Sin embargo, esta doctrina fue transmitida por Cristo mismo y por Sus más cercanos compañeros. Por lo tanto, yo la creo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison