Si Jesús pagó toda la deuda de nuestro pecado, ¿por qué entonces todavía morimos físicamente?

Por, Matt Slick

Si es cierto que Jesús pagó en la cruz por todos nuestros pecados, ¿por qué entonces todavía morimos físicamente? ¿No dice Romanos 6:23 que, “la paga del pecado es muerte”? ¿Y no es la muerte física el pago por el pecado? Por lo tanto, si Jesús pagó por nuestros pecados, ¿por qué todavía morimos físicamente?

  • Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesús el Mesías, Señor nuestro”.

Basados en el anterior versículo, tenemos que preguntar, ¿de cuál muerte se habla aquí? ¿Es la muerte física o la muerte espiritual? Con frecuencia pensamos acerca de la muerte como si fuera solo físicamente, pero Dios se refiere a la muerte como una separación espiritual de Él. Echemos un vistazo a la primera vez que se menciona “muerte” en la Biblia; declaración hecha por Dios mismo.

  • Génesis 2:17: “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás de él, porque el día que comas de él, ciertamente morirás”.

Sabemos que cuando Adán comió del árbol del conocimiento del bien y del mal, ese mismo día no murió físicamente. De hecho, vivió después de esto, cientos de años. Entonces, ¿a qué muerte se estaba refiriendo Dios? A la muerte espiritual; separación de Dios. Como la muerte física es la separación entre el alma y el cuerpo, la muerte espiritual es la separación entre Dios y el hombre.

Aún más, Romanos 6:23 presenta un contraste entre la muerte y la vida eterna. Este dice que, “la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna…” Note que existe una yuxtaposición, un contraste entre dos cosas: muerte y vida eterna. En este caso, la muerte es comparada con la vida eterna. Por lo tanto, ¿qué es lo opuesto a la vida eterna? Obviamente, la muerte espiritual. Por lo tanto, tiene sentido decir que la muerte que habla Romanos 6:23, es la muerte espiritual, no la física.

Este modelo de contraste existe en otras porciones de la Escritura escritas por Pablo.

  • Romanos 5:21: “para que así como reinó el pecado para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, mediante Jesús el Mesías, Señor nuestro”.
  • Romanos 6:16: “¿Acaso no sabéis que a quien os presentáis como siervos para obedecerle, siervos sois de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?”.
  • Romanos 8:13: “Porque si vivís conforme a la carne, estáis a punto de morir; pero si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.
  • 2ª Timoteo 1:10: “pero ahora manifestada mediante el aparecimiento de nuestro Salvador, Jesús el Mesías, el cual abolió la muerte, y sacó a luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio”.

Como puede ver, la muerte y la vida son comparadas, y en cada caso, es un contraste entre la muerte espiritual y la vida espiritual. Esta es la forma como Pablo escribe.

La muerte de Jesús fue un pago por el pecado

Nuestra muerte física es la consecuencia de nuestro pecado, no el pago por esta. Fue la muerte de Jesús en la cruz la que pagó por nuestro pecado. Desafortunadamente para nosotros, los efectos de nuestro pecado continúan aun después de haber sido perdonados, Si los efectos del pecado se detuvieran con el perdón, entonces, no deberíamos tener ninguna enfermedad, no existirían las plagas, las deformidades, la muerte de animales, etc. Todas estas cosas –que   son las consecuencias del pecado- deberían de igual manera, desaparecer. Pero no han desaparecido porque la muerte de Jesús en la cruz nos compró la vida espiritual con Dios. Jesús nos compró de la muerte, que es la separación de Dios debido a nuestro pecado:

  • Isaías 59:2: “Son vuestras transgresiones las que se interponen entre vosotros y vuestro Dios; Son vuestros pecados los que os ocultan su rostro, e impiden que os oiga”.

Jesús llevó nuestros pecados en Su cuerpo en la cruz (“Él mismo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, para que nosotros, habiendo muerto a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas fuisteis sanados”. 1ª Pedro 2:24); para que fuésemos justificados por fe (“Por tanto, habiendo sido declarados justos por la fe, tenemos paz ante Dios mediante nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 5:1). El resultado es, vida eterna con Él:

  • Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesús el Mesías, Señor nuestro”.
  • Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
  • Juan 10:27-28: “Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen, 28 y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano”.

Conclusión

Todavía morimos porque, aunque nuestros pecados están perdonados, sus efectos continúan. Aún más, la muerte de Jesús nos salvó de nuestra separación espiritual de Dios, más no de la separación física (la muerte).

 

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