Si la Iglesia cambia ciertos puntos de vista, ¿por qué no hacerlo con relación a la homosexualidad?

La pregunta en realidad no debería estar elaborada de esa forma. El tema no es lo que la iglesia piensa, sino lo que la Biblia tiene que decir acerca de ciertos temas. Aun más, tenemos que preguntar, ¿cuál o cuáles iglesias están abordando el tema de la homosexualidad? ¿Es la iglesia católica romana, la iglesia episcopal, la iglesia bautista, u otra denominación? Ninguna organización religiosa o seudo cristiana terrenal es, de hecho, la verdadera Iglesia. La verdadera iglesia cristiana no es un grupo de edificios denominacionales, curas, pastores y rituales. Bíblicamente, la iglesia está formada de los que son verdaderamente salvos, de aquellos que han sido llamados fuera del mundo pecador por la escogencia de Dios:

  • Judas 1: “Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:”
  • 1ª Corintios 1:24: “mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”
  • Apocalipsis 17:14: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”

Ahora, los creyentes son los que han sido regenerados por la obra de Dios y hechos nuevas criaturas: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Co 5:17). Por lo tanto, cuando hacemos la pregunta, “Si la Iglesia cambia ciertos puntos de vista…”, debemos preguntar de cuál “iglesia” estamos hablando, de lo contrario, no podremos trabajar con la pregunta de forma suficiente.  Sin embargo, todavía podemos abordar algunas de las cuestiones relacionadas en la pregunta.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se habla en contra de la homosexualidad:

  • Levítico 18:22: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.”
  • Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.”
  • 1ª Corintios 6:9-10: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”
  • Romanos 1:26-28: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;”

Como puede ver la homosexualidad es todavía un pecado condenado por Dios como afirman las citas del Nuevo Testamento. Por lo tanto, la “iglesia cristiana” no puede cambiar el punto de vista declarado por Dios de que la homosexualidad es un pecado y por lo tanto, sigue siendo bíblico.

Sin embargo, habrá quienes afirman ser cristianos que serán seducidos por el pecado secular del mundo y adoptarán las enseñanzas no bíblicas de que la homosexualidad es, perfectamente normal y no es pecaminosa. Todos aquellos que lo hagan están violando la Palabra de Dios y no son realmente cristianos debido a que voluntariamente violan la Palabra de Dios.

Dios creó a Adán y a Eva: Una mujer y un hombre y les dio la orden de multiplicarse y llenar la tierra: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Gn 1:27-28). Este mandamiento necesita reproducción biológica, lo cual sólo puede llevarse a cabo entre un hombre y una mujer, no entre hombre con hombre y/o mujer con mujer. En esto, la homosexualidad y quienes la apoyan, atacan el mismo mandamiento de Dios.

Jesús, Dios en carne (Jn 1:1, 14; Col 2:9), nació bajo la ley (Gá 4:4) y en la relación matrimonial de un hombre (José) y una mujer (María). Por lo tanto, Dios estaba autenticando la validez del matrimonio entre un hombre y una mujer ya que fue en este matrimonio que el Mesías nos llegó. Este es Su sello de aprobación en cuanto al matrimonio en la época de Cristo, así como también fue aprobado en el Huerto del Edén.

Por lo tanto, la homosexualidad es, finalmente, un ataque contra el mandato de Dios de llenar la tierra así como la santidad del matrimonio entre un hombre y una mujer. Piénselo. Si la homosexualidad hubiera sido algo desenfrenado en la época de Cristo, ¿hubiera nacido el Mesías? Si no, esto habría significado la condenación para todos.

 

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