Si los católicos romanos están bajo la ley, ¿están perdidos?

Por, Matt Slick

Estar bajo la ley, significa que una persona está sujeta a la ley y sus juicios. El catolicismo romano enseña que sus miembros están obligados a guardar la ley para poder ser salvos. Por lo tanto, la iglesia católica romana “mantiene” a sus miembros, “bajo la ley”. Echemos un vistazo al catecismo de la iglesia católica (CIC).

  • CIC 2036 La autoridad del Magisterio se extiende también a los preceptos específicos de la ley natural, porque su observancia, exigida por el Creador, es necesaria para la salvación. Recordando las prescripciones de la ley natural, el Magisterio de la Iglesia ejerce una parte esencial de su función profética de anunciar a los hombres lo que son en verdad y de recordarles lo que deben ser ante Dios (cf. DH 14).
  • CIC 2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor [...] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG 24).
  • CIC 2070 Los diez mandamientos pertenecen a la revelación de Dios. Nos enseñan al mismo tiempo la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto indirectamente, los derechos fundamentales, inherentes a la naturaleza de la persona humana. El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la “ley natural”:«Desde el comienzo, Dios había puesto en el corazón de los hombres los preceptos de la ley natural. Primeramente se contentó con recordárselos. Esto fue el Decálogo, el cual, si alguien no lo guarda, no tendrá la salvación, y no les exigió nada más» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 4, 15, 1).

Obviamente, la iglesia católica romana enseña que sus miembros deben guardar la ley (los diez mandamientos) para ser salvos. Por lo tanto, los católicos están bajo la ley, porque están obligados por su iglesia a guardar la ley (CIC 2036, 2068).

Sin embargo, muchos católicos dicen que ellos no son salvos por tratar de guardar la ley únicamente. Ellos dicen que es por fe + guardar la ley, lo que llevan a cabo con la gracia de Dios. Pero aquellos en la Biblia que tratan de ser justificados delante de Dios por guardar la ley + su fe, fueron condenados (Lucas 18:9-14; Gálatas 3:1-3; 5:1-5). Debido a que ellos no están justificados por la sola fe, todavía se encuentran bajo la ley.

Aún más, otros católicos dicen que ellos no están bajo la ley del Antiguo Testamento. Más bien, dicen que están bajo el nuevo pacto y la ley del amor mencionada por Jesús cuando habló de amar a Dios y al prójimo  (Mateo 22:37-40). Colocando a un lado el hecho de que el catecismo de la iglesia católica dice que, guardar los diez mandamientos –en este caso, la ley del Antiguo Testamento– es necesario para la salvación (CIC 2036), amar a Dios y al prójimo , está, de hecho en la ley del Antiguo Testamento:

  • Deuteronomio 6:5: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.
  • Levítico 19:18: »No seas vengativo ni rencoroso con tu propia gente. Ama a tu prójimo, que es como tú mismo. Yo soy el Señor. (Dios Habla Hoy – DHH).

Entonces, no importa cómo responden los católicos romanos, ellos sí están todavía bajo la ley. Esto es, ellos necesitan guardar la ley + su fe en Dios para poder ser salvos. Sin embargo, la Biblia nos enseña lo contrario.

Cristo es el fin de la ley

  • Romanos 10:1-8: “Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen la salvación. 2 En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; sólo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento. 3 Pues no reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos. 4 Porque la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. 5 De la justicia basada en la ley, Moisés escribió esto: «La persona que cumpla la ley, vivirá por ella.» 6 Pero de la justicia basada en la fe, se dice: «No pienses: “¿Quién subirá al cielo?” —esto es, para hacer que Cristo baje—; 7 o “¿Quién bajará al abismo?”» —esto es, para hacer que Cristo suba de entre los muertos. 8 ¿Qué es, pues, lo que dice?: «La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.» Esta palabra es el mensaje de fe que predicamos. (Dios Habla Hoy – DHH).

El v. 4 afirma que “la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos”. Esto, es importante porque aquellos que están en Cristo, no están bajo la ley. Los verdaderos cristianos no están bajo la ley. Ellos no tienen que guardarla para ser salvos porque han muerto a la ley:

  • Romanos 6:6, 8: "6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él".
  • Romanos 7:4, 6: 4 Así también, ustedes, hermanos míos, al incorporarse a Cristo han muerto con él a la ley, para quedar unidos a otro, es decir, a aquel que después de morir resucitó. De este modo, podremos dar una cosecha agradable a Dios. 6 Pero ahora hemos muerto a la ley que nos tenía bajo su poder, quedando así libres para servir a Dios en la nueva vida del Espíritu y no bajo una ley ya anticuada. (DHH).

Los verdaderos cristianos han muerto a la ley

Aquellos que no son cristianos, que no son salvos, todavía están bajo la ley ya que no han muerto a esta. La ley está muerta para el cristiano ya que, “han muerto con él (con Cristo) a la ley…” (Romanos 7:4). Por lo tanto, los cristianos no están bajo la ley, no tienen que guardarla para ser salvos o para sostener la salvación. Más bien, los cristianos (tratan) de guardar la ley porque son salvos y porque aman a Dios. La ley no tiene el poder sobre los cristianos ya que esta, no los salva, ni los guarda o hace que ellos se pierdan por no guardarla porque han muerto a la ley con Cristo mismo. Esto es lo que dice Pablo:

  • Romanos 3:28: “Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley”. (DHH). (O sea, aparte de amar a Dios [Deuteronomio 6:5] y amar al prójimo  [Levítico 19:18]).
  • Romanos 4:5: En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor. (DHH).

Solo aquellos que no han muerto con Cristo, que no son salvos, que no son cristianos, están todavía bajo la ley, y deben guardarla adicionalmente con la fe en Dios, para ser salvos. Aquellos que son salvos son salvos sin la ley porque ellos han muerto a esta. Una vez más…

  • Romanos 3:28: Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley. (DHH).
  • Romanos 7:4, 6: 4 Así también, ustedes, hermanos míos, al incorporarse a Cristo han muerto con él a la ley, para quedar unidos a otro, es decir, a aquel que después de morir resucitó. De este modo, podremos dar una cosecha agradable a Dios. 6 Pero ahora hemos muerto a la ley que nos tenía bajo su poder, quedando así libres para servir a Dios en la nueva vida del Espíritu y no bajo una ley ya anticuada. (DHH).

Debido a que la iglesia católica romana exige guardar la ley para ser salvo, esta, sostiene a sus miembros bajo la ley, y no bajo la gracia. Ellos pues, no son salvos porque no han muerto todavía a la ley, a través  de la sola fe en la sola persona de Cristo.

Y debido a que ellos están todavía bajo la ley, están en grandes problemas. Pablo tiene mucho qué decir acerca de esto:

  • Romanos 2:12: Todos los que pecan sin haber tenido la ley de Moisés, perecerán sin esa ley; y los que pecan a pesar de tener la ley de Moisés, por medio de esa misma ley serán juzgados. (DHH).
  • Romanos 3:19-20: Sabemos que todo lo que dice el libro de la ley, lo dice a quienes están sometidos a ella, para que todos callen y el mundo entero caiga bajo el juicio de Dios; 20 porque nadie podrá decir que ha cumplido la ley y que Dios debe reconocerlo como justo, ya que la ley solamente sirve para hacernos saber que somos pecadores. (DHH).
  • Gálatas 3:10: “Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: «Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.» (DHH).

Obviamente, aquellos que están bajo la ley están malditos porque ellos no pueden guardar l ley. Si los católicos pudieran guardarla, no necesitarían haber inventado la confesión ante el sacerdote. Pero debido a que ellos se confiesan, muestra que no pueden guardar la ley, estando así, bajo maldición (Gálatas 3:10) ya que fallan al pretender guardarla.

¿Cuál es la solución?

Ante todo, creer en la sola persona de Jesús para perdón de sus pecados. Si no pone toda su confianza en Jesús todavía Ud. se encuentra bajo la ley, y está obligado a guardarla toda para ser salvo (Gálatas 3:10). ¿Creer poder ser salvo sólo en Jesús?

Por lo tanto, la solución es que el católico romano debe colocar a un lado sus propias obras, el guardar la ley, sus propios esfuerzos y creer totalmente en solo Cristo para su salvación. Ser cristiano significa que una persona ha muerto con Cristo, y por lo tanto, ha muerto también a la ley. Un cristiano no está obligado a guardar la ley para ser salvo. No podrá. Tampoco podrá agregar algún tipo de obra a la salvación ya que si trata de hacerlo, estaría bajo la ley. La verdad es una sola: Estamos justificados por fe (Romanos 5:1), no por fe + obras.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la VRV60

 

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