Si soy una persona sincera, ¿por qué debo ir al infierno?

Ser sincero(a), buena gente, querido(a) por los demás, no es la forma como sus pecados le son perdonados. Si así fuera, entonces Jesús no hubiera tenido necesidad de morir en la cruz. Pero murió. Por lo tanto, ser sincero no es garantía para ser salvo.

Además, si alguien pretende apelar a su sinceridad como un esfuerzo digno delante de Dios, entonces esta persona estaría apelando a su propio carácter como un medio para satisfacer a un Dios, infinito y santo. Pero esto es imposible. Nunca podremos satisfacer al único Dios infinito y santo, basados en nuestros esfuerzos finitos y manchados por el pecado. Además, declarar nuestra sinceridad como medio, como si en nosotros hubiera algo bueno, es simplemente, recurrir al orgullo. Y el problema es que todo nuestro ser está manchado por el pecado:

  • Isaías 59:3: “… vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua”.
  • Isaías 59:4: “No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad”.
  • Isaías 64:6: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.”
  • Romanos 3:12: “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”

Desafortunadamente las personas erróneamente piensan que tienen un corazón bueno y sincero, el cual es suficiente para escapar del juicio de Dios. Pero este, es un recurso fuera de lugar, basado sólo en sentimientos humanos y no en la revelación divina.

Aún más, alguien puede ser muy sincero pero estar equivocado en lo que cree. Debido a que somos justificados sólo por fe, debemos creer en el Dios verdadero debido a que la fe colocada en algo falso, es inútil. No importa cuán sincero crea ser Ud. porque creer en su sinceridad o tener su fe en algo falso no lo ayudará.

Las personas están sinceramente equivocadas todo el tiempo. ¿Espera Ud. que Dios, en el día del juicio final, pasará por alto la importancia de aceptar el sacrificio de expiación de Su Hijo, aceptando simplemente de Ud., un, “Pero Dios, si yo fui sincero(a)”? Permítame decirlo, pero esto no sucederá.

Le pregunto entonces:

¿Será Ud. lo suficientemente sincero como para creer alcanzar salvación? ¿O tiene Ud. puesta la real fe salvífica en la Persona de Jesucristo?

 

 

 

 
 
CARM ison