¡Sólo un único Dios!

  • “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso,…” (Éxodo 20:4-5).

De los mandamientos, éste tal vez es el más quebrantado de todos. Muchas personas claman y afirman que aman a su prójimo; a los de su familia, a los que no son de la familia, a sus enemigos, etc. Pero, ¿por qué fallan las personas en no guardar el mandamiento mencionado en Éxodo 20:4-5?

Piensa en lo siguiente: Tinieblas y granizo… Langostas y moscas… Ranas y sangre. ¿Qué te traen a la memoria las palabras anteriores? Si pensaste en las plagas de Egipto, estás en lo correcto. ¿Pero qué conexión posible podría existir entre esas plagas? ¿Por qué Dios seleccionó precisamente esas calamidades?

  • “…y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto: Yo Jehová” (Éxodo 12:12).

Cada plaga, literalmente destruyó, así fuera parcialmente, la confianza que los egipcios habían depositado en animales, en la naturaleza y aún en el hombre en la figura de Faraón el cual, aunque simple mortal, era considerado y adorado como “dios”. El objetivo principal de estas plagas además de demostrar cuán Todopoderoso es Dios, era para que las personas volvieran a recordar al Único Dios que existe en todo el universo y creador del mismo con todo lo que éste contiene.

Esto lleva a varias preguntas: ¿Crees tener “objetos de confianza” en tu vida que te traen prosperidad, salud, protección? ¿Cuáles podrían ser esos “objetos”? ¿Veneras, respetas o amas a “algo” o “alguien” al mismo nivel que a Dios? ¿Crees que “algo” o “alguien” pueden siquiera compararse con el Único Dios? ¿Es el Señor Dios realmente el Único digno de adorar, alabar y glorificar en tu vida?

Reflexionemos hoy y pensemos en la triste experiencia en la que Faraón de Egipto y su pueblo se vio involucrado por poner su confianza en “algo” o “alguien” equivocado.

 

 

 

 
 
CARM ison