¿Somos salvos solo por fe, o necesitamos obras también?

Por, Matt Slick

Los católicos romanos a veces mencionan que la Biblia nunca dice que somos salvos solo por fe y que la frase, “solo por fe” aparece solo una vez en Santiago donde dice que no somos salvos solo por fe. Si esto es así, ¿Por qué los cristianos dicen que somos justificados solo por fe y no por obras? Esto es porque la Biblia enseña que somos justificados solo por la fe, y no por las obras.

La siguiente es una lista de versículos acerca de la salvación por fe. Por favor note que la fe y las obras son contrastadas. En otras palabras, somos salvos por fe, “no por obras”, y “aparte de las obras”, etc. El punto es que solo hay dos opciones. Somos salvos solo por fe o no lo somos. En vista que tenemos fe y obras (ambas conceptualmente y en practica), entonces somos salvos solo por fe o por fe y obras. No hay otra opción.

Si observamos que las Escrituras excluyen las obras en cualquier aspecto como medio para nuestra salvación, entonces, y lógicamente, somos salvos solo por la fe. Echemos un vistazo de los versículos en la Biblia que hablan acerca de la fe y las obras. Entonces, luego, tomaremos la declaración de Santiago acerca de “solo por fe.”

  1. Romanos 3:28-30: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión”.
  2. Romanos 4:5: “Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”.
  3. Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
  4. Romanos 9:30: “¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe”.
  5. Romanos 10:4: “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”.
  6. Romanos 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia”.
  7. Gálatas 2:16, 21: “16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”.
  8. Gálatas 3:5-6, 24: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? 6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”.
  9. Efesios 2:8-9: “Por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. 9 No por obras, para que nadie se gloríe.”
  10. Filipenses 3:9: “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.”

Una vez mas, las obras y la ley, son contrastadas con la fe repetidas veces, y se nos dice que no somos justificados por las obras en ninguna manera. Por tanto, somos justificados delante de Dios por la sola fe, y no por fe y nuestras obras; por consecuencia, es solo por fe.

Santiago 2:24, no solo por fe

Las Escrituras claramente enseñan que somos salvos (justificados) por la fe en Cristo y por lo que Él hizo en la cruz. Solo esta fe nos salva. Sin embargo, no podemos terminar aquí sin tocar lo que nos dice Santiago en Santiago 2:24:

  • “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.

Aquí no hay una contradicción. Todo lo que hay que hacer es ver el contexto. Santiago, capítulo 2, fue dividido en 26 versículos: los vv. 1-7 nos enseña a no tener favoritismos, o contra la parcialidad. Los vv. 8-13 tienen comentarios de la ley. Los vv. 14-26 son acerca de la relación entre fe y obras.

Santiago comienza esta sección usando el ejemplo de una persona que dice que tiene fe pero no tiene obras: “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá esta fe salvarle?” (Santiago 2:14). En otras palabras, Santiago esta refiriéndose al asunto de una fe muerta, que no es más que una declaración verbal, una confesión pública mental, y no hay sinceridad en ella. Carece de vida y acción. Comienza con el negativo y demuestra lo que es una fe vacía (vv. 15-17, palabras sin acciones). Entonces, muestra que este tipo de fe no es diferente a la de los demonios (v. 19). Finalmente, da ejemplos de una fe viva que es seguida por hechos. Las obras siguen a la verdadera fe y demuestra esta fe hacia nuestros semejantes, pero no para Dios. Santiago escribe que Abraham y Rahab son ejemplos de personas que demuestran su fe a través de obras.

En resumen, Santiago de hecho cita el mismo versículo que Pablo cita en Romanos 4:3 que contiene un conjunto de versículos que tratan de la justificación por fe. Santiago 2:23, dice: “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”. Si Santiago estaba tratando de enseñar una doctrina respecto a la fe y las obras contradictorias a los otros escritores del Nuevo Testamento, entonces no debió usar a Abraham como ejemplo. Por lo tanto, podemos ver que la justificación es sólo por fe y que Santiago habla acerca de la falsa fe, no la verdadera fe cuando dice que no somos justificados sólo por fe.

 

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