¿Son las personas mismas las que se envían al infierno, o es Dios quien las envía allí?

Por, Matt Slick

¿Envía Dios al infierno a las personas o son las personas mismas las que se envían al infierno? La pregunta puede ser respondida de forma diferente, dependiendo en qué sentido se entienden los conceptos dentro de la pregunta.

Dios envía a las personas al infierno

Dios es el rey justo que ejecuta juicio sobre los que quebrantan Su ley. Todos aquellos que no han creído en Cristo para que sean liberados del juicio, serán enviados, por Dios, al infierno. Una analogía podría ser la de un juez cuando envía a prisión, a una persona. El hombre culpable no se envía a sí mismo en el sentido de que él llegará a la prisión caminando o en carro. Al contrario. Es el juez quien determina el juicio y envía a la persona a prisión. En este sentido, Dios es el único que está enviando gente al infierno ya que actúa como el juez justo. Él lleva a cabo la acción al enviarlos al infierno. Por lo tanto, en ese sentido, debemos reconocer que Dios verdaderamente envía a las personas al infierno.

Las personas se envían a sí mismas al infierno

Cuando las personas piensan que Dios no envía a las personas al infierno, sino que los pecadores se envían a sí mismos, están ignorando el sentido en el cual, Dios es el juez, y colocan el énfasis sobre el pecador, y no sobre Dios. Ellos enfatizan en el rechazo de Cristo por parte de los impíos y no creen que estén sentenciándose a sí mismos a la condenación eterna. En este sentido, ellos mismos, se están enviando al infierno. Pero esto, es un sentido totalmente diferente del párrafo anterior.

Dios es el juez

Es bíblicamente cierto que Dios envía a las personas al infierno. Existen muchos versículos que muestran la participación activa de Dios al ejecutar el juicio sobre las personas:

  • Mateo 25:41: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.
  • 2ª Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”.
  • Apocalipsis 14:10-11: “él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”.

Conclusión

Por lo tanto, y en un sentido, Dios envía a las personas al infierno, y en otro sentido, las personas mismas se envían allí. Todo depende del sentido en el cual la acción de enviar es entendida, en la medida en que está relacionada al justo juicio de Dios o como se relaciona al rechazo de Dios por parte del hombre. El primero, es la acción directa de Dios de enviar, y el último, es el resultado de la condenación debido al rechazo de Cristo por parte de las personas.

 

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