¿Son verdaderas o falsas las visitas celestiales?

Por, Dr. Ron J. Bigalke

La respuesta a si libros como “El cielo es real” y “Al cielo y regreso” son verdaderos o falsos es determinado por la forma como estos se alinean con la Biblia. ¿Son las experiencias descritas en estos libros coherentes con las Escrituras? Si no son, tenemos que concluir, que el "viajero celestial", ni soñó ni imaginó sus experiencias, o peor, estuvo influido por fuerzas demoniacas cuyo objetivo es engañar.

¿Qué dice la Biblia cerca de visitas celestiales?

Las Escrituras suministran muchos detalles con respecto a la muerte, sin embargo, revela muy poco con relación a su proceso real; es decir, lo que realmente ocurre al momento de la misma. Sin importar cuán real puede ser una experiencia, ésta, nunca puede ser establecida como autoridad y como revelación, en contraste con las verdades proposicionales, infalibles e inspiradas de la Biblia. Génesis 35:18 describe la muerte de Raquel después de haber dado a luz a Benjamín:

  • “Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;[a] mas su padre lo llamó Benjamín”.[b]
    • Footnotes:
      • [a] Génesis 35:18 Esto es, Hijo de mi tristeza.
      • [b] Génesis 35:18 Esto es, Hijo de la mano derecha.

Primero de Reyes 17:21-22, registra la oración de Elías sobre el niño de la viuda de Sarepta:

  • “Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. 22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió”.

Dios respondió al permitirle al niño que su alma regresara a él.

Pablo fue, verdaderamente “arrebatado hasta el tercer cielo” (2ª Corintios 12:2); sin embargo no se le permitió expresar su experiencia cuando regresó a la tierra:

  • 2ª Corintios 12:4: “que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”.

“inefables” se refieren a que fueron demasiado sagradas, las cuales, no le fueron permitidas expresar. Mientras que al apóstol Pablo no se le permitió expresar lo que oyó, hoy día, algunos están más que dispuestos a compartir sus “supuestas” revelaciones y visiones. Claro está, la pregunta es, si tales disposiciones para compartir estas supuestas visitas celestiales son prueba de que son “del Señor”. Cuando Dios le concedió visiones y revelaciones a Pablo (1ª Corintios 12:1), el resultado fue una cierta discreción reverente debido a que estas eran demasiado sagradas para ser descritas o discutidas en forma despreocupada.

La cosecha actual de los “relatos de viajes celestiales” no muestra ese tipo de reverencia.

Además de la irreverencia, otro problema con las experiencias de visitas celestiales, es que la persona afirma haber muerto y regresado del más allá para compartir un mensaje o visión, con la humanidad. Sin embargo la Biblia, claramente declara “que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Aquellos que afirman haber muerto y regresado con mensajes, están contradiciendo la Palabra de Dios, debido a que morirán por segunda vez. Aun aquellos que en las Escrituras, murieron y resucitaron (Lázaro, el hijo de la viuda de Sarepta, la hija de Jairo, entre otros…) lo hicieron por la intervención directa de los poderes milagrosos de Jesús o de un profeta, lo cual, y en estos días, no es el caso de aquellos que afirman haber visitado el cielo. Además, ninguna de las personas que resucitaron en la Biblia tenía mensajes para el resto de nosotros. De hecho, las Escrituras no registran ni una sola palabra acerca de sus experiencias.

Tal vez, el problema más serio con las descripciones de aquellos que afirman haber muerto y visitado el cielo, es que las experiencias de los cristianos y los no cristianos parecen ser idénticas. El resultado, es la confusión para aquellos que no pueden armonizar tales experiencias con las Escrituras, la cual declara enfáticamente que la ira de Dios permanece sobre el impío, el cual, al morir, va al infierno. Aquellos que son salvos por la sola gracia a través  de la sola fe en el Señor Jesús, morirán e irán al cielo. Ningún impío puede ir al cielo, ni siquiera por una breve visita.

Casi todas las experiencias de visitas celestiales empiezan con un tremendo sonido, seguido por la sensación de viajar a través  de un túnel negro a gran velocidad hacia una luz distante al final. A menudo, el ser de luz envuelve a la persona en una sensación mística; y con frecuencia se dice que este ser, es el Señor Jesús. Este ser, nunca condena a la persona, ni tampoco menciona la necesidad de salvación. Considerando lo que las Escrituras enseñan con relación al engaño demoniaco, Satanás claramente sentirá un gran placer al convencer a las almas que no necesitan tener temor del juicio de Dios. La credibilidad de las visitas celestiales es, a lo mejor dudosa, y en lo peor, demoníaca. Incluso, el alma sin cuerpo está sujeta al engaño por parte de demonios, cuyo gobernante es “el príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2), el cual se disfraza como ángel de luz:

  • 2ª Corintios 11:14: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.

Lo que le sucede al creyente después de la muerte puede ser, tanto cautivador como atemorizante. El Señor Jesús le aseguró a los creyentes que espera a los cristianos en la casa de Su Padre”, donde “muchas moradas hay” (Juan 14:1-4). La promesa es a la vez, alentadora y estimulante, sin embargo, como todos los regalos maravillosos, este no se podrá tener hasta el tiempo señalado, en el cual, los creyentes experimentarán la separación del alma del cuerpo al momento de la muerte. La única excepción es la de aquellos que no dormiremos (morir biológicamente) al regreso del Señor (1ª Corintios 15:50-52). Dios le revelará el cielo a Su pueblo y de acuerdo a Su tiempo predestinado; por lo tanto, los cristianos necesitan tener más discernimiento con respecto a los registros de visitas celestiales.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison