¿Tenemos el derecho de hacer estos juicios?

Decir que un grupo religioso es falso puede verse como un hecho ostentoso, especialmente en una cultura que predica la tolerancia por todo, desde la homosexualidad hasta el derecho de una madre de asesinar a su hijo(a) no nacido(a). La tolerancia es la pancarta que une mucho de nuestra cultura y cualquiera que levanta un dedo señalando a alguien o a algo es con frecuencia ridiculizado.

Pero a los Cristianos se nos ha dicho en la Biblia que nos separemos de las prácticas del pecado del hombre y señalemos el error. Dice la Palabra de Dios en 1ª Tesalonicenses 5:21: “Examinen todas las cosas y retengan aquello que es verdadero.”

¿Qué significa eso de examinar si no juzgamos lo que es correcto y lo que está equivocado? Jesús juzgó a los Fariseos llamándolos hipócritas; Pedro juzgó a Ananías y Safira como mentiroso (Hechos 5:3-4) y Pablo juzgó a los Gálatas como tontos (Gálatas 3:1).

La razón por la que algo tiene que ser dicho si está correcto o equivocado es porque la Biblia nos coloca al frente una moral y un estándar doctrinal que es claro. Está mal mentir. Por lo tanto, nosotros podemos decirle a alguien que miente, que lo está haciendo está equivocado. Esto es hacer un juicio.

Lo mismo sucede con los Cultos. Como a Cristianos se nos ordena que podemos dar respuestas a toda persona (1ª Pedro 3:15) y contender por la fe que fue entregada por los apóstoles (Judas 4). Si no peleamos por la fe, la fe perderá; si no exponemos los errores de los cultos, entonces los cultos se moverán sin ser examinados en el mundo y guiarán a las personas a la destrucción eterna.

Hacer un juicio significa que debemos reconocer que existen absolutos. En un mundo que adora lo relativo, los absolutos no son bienvenidos y los cultos que exponen sus doctrinas demoníacas piden tolerancia.

CARM está firme en la verdad y por la verdad de la Palabra de Dios, no como un compromiso a una colección de creencias que cambian al capricho del cambio en las personas. Los cultos son cultos porque estos niegan al verdadero y único Dios, agregan obras a la salvación y corrompen una cantidad de verdades bíblicas. El final de estos y el de aquellos que los siguen es condenación; y el no advertir a las personas acerca de estos cultos sería no amarlas.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

 

 

 

 
 
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