¿Tengo que hablar en lenguas si recibo el Espíritu Santo?

Por, Luke Wayne
2 de noviembre de 2016

No, usted no tiene que hablar en lenguas si recibe el Espíritu Santo. Dios da manifestación de diferentes dones a diferentes creyentes "como Él quiere", para que nos edifiquemos y bendigamos entre nosotros como cuerpo de Cristo que somos. Así lo explicó Pablo a los corintios:

  • “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; 5 y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 y hay diversidad de actividades, pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo. 7 Y a cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho mutuo. 8 Porque a uno, por el Espíritu, le es dada palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento, según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades, por el único Espíritu; 10 a otro, operaciones milagrosas; a otro, profecía; a otro, discernimientos de espíritus; a otro, distintas lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las efectúa el único y el mismo Espíritu, repartiendo en particular a cada uno como Él quiere” (1ª Corintios 12:4-11).

El Espíritu de Dios decide cual don manifestará en cada creyente de acuerdo como Él quiere. El don de lenguas es mencionado junto a los otros dones como algo que un creyente, por medio del Espíritu Santo, manifiesta y en otros no. Pablo continúa explicando que es el propósito de Dios que todos manifestemos diferentes dones para que nos necesitamos unos a otros y funcionemos juntos como los muchos miembros que tiene un cuerpo. Por ejemplo, él dice:

  • “Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría la oreja? Si todo fuera oreja, ¿dónde estaría la nariz? 18 Pero el caso es que Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo como Él quiso. 19 Y si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Y ahora, los miembros a la verdad son muchos, pero el cuerpo es uno solo; 21 y no puede el ojo decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros” (1ª Corintios 12:17-21).

En este contexto, Pablo simplemente está diciendo:

  • “¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Interpretan todos?” (1ª Corintios 12:30).

Es claro que todos los cristianos, verdaderamente nacidos de nuevo, tienen el Espíritu Santo y los dones dados por el mismo Espíritu, pero Dios es quien ha escogido manifestar los dones de lenguas como Él quiere; no como alguien, llamado cristiano quiere. De hecho, aquí, la lógica de Pablo parece asumir que la mayoría de los creyentes no manifestarán el don de lenguas, de la misma forma como el cuerpo no podrá ser todo ojos, o manos, o rodillas. Cualquier don espiritual es manifestado por los creyentes para la edificación de todos y traernos a la comunión en las comunidades de las iglesias locales.

Algunos han argumentado que en la narración bíblica, hablar en lenguas era siempre una manifestación externa de un creyente lleno del Espíritu Santo. En primer lugar, incluso si esto fuera cierto, sólo porque vemos que algo sucedió en una historia bíblica no significa automáticamente que tiene que suceder siempre de igual forma, especialmente cuando existen textos como en 1ª Corintios 12 que claramente dicen que esto no sucede en cada momento. En segundo lugar, la afirmación no es ni siquiera cierta sobre la narración bíblica. Ciertamente vemos momentos en los que el Espíritu cayó sobre la gente y manifestaron el hablar en lenguas, pero no siempre fue así. De hecho, y con frecuencia, la llenura del Espíritu Santo tiene que ver con la audaz y clara proclamación de la verdad. Por ejemplo, el profeta Miqueas dice:

  • “Pero yo estoy dotado de poder, de justicia y de valor, Por el Espíritu de YHVH, Para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado” (Miqueas 3:8).

Vemos también en el registro bíblico que Juan el Bautista (Lucas 1:15), su madre Elisabet (Lucas 1:41) y su padre Zacarías (Lucas 1:67) son llenos del Espíritu Santo. En cada caso, está relacionado a sus claras proclamas que harían antes que hablar en lenguas. ¿Cambió el modelo cuando Jesús, derramó del Espíritu Santo sobre la iglesia? ¡¡Para nada!! Por ejemplo, en el Libro de Hechos leemos de ejemplos como este:

  • “Y cuando ellos oraron, el lugar en que estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31).

Ellos fueron llenos del Espíritu Santo y el resultado fue hablar con denuedo la Palabra de Dios; no el hablar en lenguas extranjeras o angelicales. De igual manera, Hechos 4:8, describe a Pedro siendo lleno del Espíritu Santo con relación a su proclamación audaz ante los escribas y ancianos de Jerusalén:

  • "Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo y ancianos:"

Hablar en lenguas no es una evidencia necesaria de que uno está lleno del Espíritu Santo o de que una persona es salva. Como humanos podemos desear tales experiencias llamativas (como lo hicieron los corintios), pero el Espíritu Santo no nos llena para llevar a cabo lo que queramos sino más bien, lo que Dios quiere. No se inquiete pensando que no tiene dones espirituales. Permita más bien que el Espíritu Santo lo use para manifestar lo que Él quiere; no lo que usted quiere. Utilice lo que se le ha dado para amar y edificar a sus hermanos en Cristo (Romanos 12:6-8), y así, cumplir la voluntad y la obra del Espíritu Santo en usted:

  • "De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos fue dada, si es de profecía, úselo según la analogía de la fe; 7 si diaconado, en el servicio; el que enseña, en la enseñanza, 8 el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con generosidad; el que cuida de los demás, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría" (Romanos 12:6-8).

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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