Un Dios amoroso no enviaría a nadie al infierno

Por, Matt Slick

La idea de un Dios amoroso enviando a las personas al infierno por la eternidad no es fácil de aceptar. ¿Por qué Dios, quien está lleno de misericordia y gracia, enviaría a las personas a un lugar de tormento por siempre por el solo hecho de no creer en Jesús y Sus Palabras aunque son personas muy buenas y agradables, o nunca escucharon hablar de Jesús o estuvieron sinceramente tratando de encontrar a Dios? ¿Es esto justo? ¿Es esto correcto?

Cuando las personas hacen este tipo de preguntas, están apelando a lo que ellos perciben como justicia, mirando el tema desde su perspectiva humana. Pero esta perspectiva no es necesariamente la correcta. Si Dios existe –y de hecho existe– entonces, solamente Él es quien dice lo que es correcto y justo; no nosotros. Por lo tanto, necesitamos ver lo que la Biblia dice acerca de lo que es correcto con relación al pecado y a la salvación para posteriormente tomar una decisión.

  • La Biblia nos dice que Dios es santo:
    • 1ª Pedro 1:16: “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
      • La santidad es incorruptible, es perfección, pureza y la incapacidad para pecar. Y solamente Dios, posee lo anterior. La santidad es la misma naturaleza del carácter de Dios y el mismo es perfecto, sin defecto y Él es la norma de todo lo que es correcto y bueno.
  • La Biblia también dice que Dios es infinito:
    • Salmo 147:5: “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito”.
      • Si el entendimiento de Dios es infinito, entonces Dios es infinito en naturaleza.
  • La Biblia nos dice que Dios es amor:
    • 1ª Juan 4:16: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.
      • Dios cuida de nosotros y busca nuestro bienestar y seguridad. Sus pensamientos y amor acerca de nosotros son infinitos. Esta es la razón por la que Dios no desea que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento:
        • 2ª Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
  • La Biblia nos dice que Dios es justo:
    • Salmo 7:9: “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón”.
      • Su justicia es parte de Su carácter así como Su misericordia y amor. Su rectitud trata con la justicia y la justicia con la Ley. Esto significa que Dios siempre hará lo que es correcto y lo hará de acuerdo a la rectitud de la Ley que Él ha establecido. Dios no puede hacer nada malo. Dios debe hacer lo que es correcto, de lo contrario, Dios no sería justo. Jesús, en Mateo 12:34, dijo: “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca”. De igual forma es con Dios. Él habla de la abundancia de Su corazón. Al declararlo, Dios trajo la luz a existencia: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Gn 1:3), y Él también declaró la Ley (Éxodo 20: Los 10 mandamientos).  Por lo tanto, la Ley de Dios es un reflejo del carácter de Dios, porque viene de lo que es Él: Santo, perfecto, justo y bueno. Por lo tanto, la Ley es una norma de perfección. Es perfecta y si no la guardamos perfectamente, entonces, ofenderemos a Dios quien la ha dado; después de todo, esta Ley es un reflejo de Su carácter. Quebrantar la Ley de Dios es ofender, pecar contra Dios. Y debido a que es ley, existe un castigo porque no existe ninguna ley que no tenga un castigo. Esto significa que cuando quebrantamos la Ley de Dios, caemos dentro de Su juicio. Debido a que Él es infinito, nuestra ofensa contra Él toma forma de cualidad infinita porque hemos ofendido a un Dios infinitamente santo y justo.

¿Debe castigar Dios?

Sí, Dios debe castigar a aquellos que quebrantan Su Ley porque es lo correcto. De la forma como un padre debe castigar a su hijo o hija por hacer algo malo (intencionalmente), por lo tanto, Dios debe castigar a aquellos que hacen mal. Entienda que si Dios no castiga a la persona que hace algo malo, entonces, Él sería injusto y estaría quebrantando Su propia ley, lo que no puede hacer. Pero alguien podría decir que el castigo que un padre le aplica a su hijo o hija es temporal mientras que el castigo de Dios es eterno. ¿Por qué la diferencia? La respuesta presenta dos aspectos. Primero: Dios es infinito; un padre no lo es. Segundo: Dios es la norma de toda justicia; un padre no lo es.

Debido a que Dios es infinito, cuando pecados estamos ofendiendo a un Dios infinito. Y esto es muy significativo. La razón del por qué el pecado es tan malo no es tanto por la persona que lo comete, sino por Aquel a quien se está ofendiendo. En otras palabras, es pecado es tan increíblemente malo porque lleva una naturaleza por el mismo hecho de que va en contra de un Dios infinitamente puro, santo y justo.

Un padre no es la norma de justicia. Dios sí lo es. Un padre debería estar usando la norma de Dios en la crianza de sus hijos. Por lo tanto, aunque el castigo de un padre es temporal porque es de instrucción y corrección, el castigo de Dios es eterno porque nuestro pecado es contra un Dios eterno. ¿Ve la gran diferencia?

¿Podemos por nosotros mismos complacer a Dios?

¿Es posible lograr obtener un lugar delante de Dios por lo que hacemos (ser bueno, etc.)? ¿Es posible que un ser finito complazca a uno infinito? Si es así, esto significa que un pecador que ha ofendido a un Dios infinito, es capaz de complacer a Dios por sus esfuerzos. Pero si es un pecador, esas cosas que hace como “buenas” ¿no están también tocadas por el pecado debido a que están motivadas por un corazón pecador? están también tocadas por el pecado. Y así lo declara la Biblia:

  • Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
  • Marcos 7:21-23: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.

Pero alguien podría decir que si la persona es sincera cuando hace buenas obras, entonces, deberán ser aceptables a Dios. Pero decirlo no significa que es lo correcto. Recuerde lo que Jeremías dice con respecto al corazón. Esto significa que no podemos creer nuestra propia sinceridad.

Dios es el juez; no nosotros. Si pudiéramos complacer a Dios por nuestros esfuerzos o sinceridad entonces significaría que una persona finita pudiera apaciguar a un Dios infinito por hacer buenas obras. Aún más, significaría que la sinceridad se convertiría en una condición meritoria del corazón y sería como decir: "Dios, soy digno de estar contigo por las buenas obras que he hecho y la condición buena y sincera de mi corazón". ¿Puede algún mortal que ha caído en pecado hacer alguna vez algo lo suficientemente bueno para complacer a un Dios infinito? ¡No!

  • Gálatas 2:21: “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”.

En otras palabras, si logramos llegar al cielo por lo que hacemos, entonces Jesús no tenía necesidad de morir en la cruz. Por lo tanto, Dios ha establecido que nuestras obras y sinceridad no pueden ser lo suficientemente buenas.

Finalmente, para aquellos que todavía sostienen que podemos complacer a Dios por nuestros esfuerzos, debemos preguntarnos: ¿Cuántas obras debemos llevar a cabo para deshacer la ofensa contra un Dios infinitamente santo? ¿Existe una norma por la cual podemos juzgar cuál pecado exige un número mayor o menor de obras para que sea quitado? No existe ninguna. Por lo tanto, a la persona se le deja en una situación compleja. Debido a que Dios debe castigar al pecador que lo ofende a Él (quebrantar Su Ley santa y justa), y nuestras obras no pueden deshacer la ofensa contra Dios, ¿cómo entonces escaparemos de un justo juicio?

La vía de escape

La única vía de escape del justo juicio de Dios es creer en la provisión que Él ha hecho:

  • Esta provisión se encuentra en Jesús:
    • Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
  • Jesús es el único camino a la salvación:
    • Juan 14:6: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
  • Jesús es también Dios encarnado:
    • Juan 1:1, 14: “1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
    • Colosenses 2:9: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.

Por lo tanto, la vida de Jesús es de un valor infinito. Esto significa que Su sacrificio es suficiente para limpiarlo de todos sus pecados. Es capaz de satisfacer la norma infinitamente justa de Dios que se requiere para que se iguale con Su santidad infinita.

El sacrificio de Jesús es la única provisión aceptable a Dios el Padre. Si Ud. quiere escapar del juicio eterno de Dios, debe colocar su confianza en lo que Dios hizo por nosotros en Jesús; y nada más en eso. Sin Él, no hay esperanza de escapar del Día del Juicio. ¿Cómo hace esto? Reciba a Jesús (Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”), crea sólo en Él, y pídale que le perdone sus pecados (Juan 14:14: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”).

 

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