Un examen de lo que el ateísmo afirma como verdades

Por, Robin Schumacher

Definición de ateísmo

El ateísmo es una fe o cosmovisión que niega la existencia de cualquier deidad sobrenatural. El Diccionario Inglés Oxford suministra la siguiente definición: “No creer en nada de un Principio o Mente diseñadora, ni tampoco en alguna Causa, Medida o Regla de cosas, sino en el Azar o Casualidad… es ser un perfecto ateo.”

La palabra “ateo”, es simplemente dividida en “a”, como  “negación” y “theos”, “dios”; la que significa simplemente: “sin dios”. Aunque la misma palabra y su significado es sencillo, existe una variedad de complicaciones filosóficas y temas problemáticos que deben ser tratados, así como aclaraciones que necesitan ser hechas en cuanto se refieren al ateísmo.

El problema del “ateísmo” como una definición

El primero y más importante problema que se levanta con la palabra “ateo” es el tipo de pretensión de verdad que afirma ser hecho. El Dr. Mortimer Adler describe esta dificultad de la siguiente manera:

  • Una proposición existencial afirmativa puede ser probada, pero una proposición existencial negativa –o sea, aquella que niega la existencia de algo– no puede ser probada.”

Cuando una afirmación de verdad existencial negativa se presenta, quien hace tal afirmación se ha disparado a sí mismo, no en el pie, sino en la cabeza. A menos que la persona pueda estar presente en todos los lugares del universo existente al mismo tiempo, no tiene forma de confirmar que lo que el afirma negando, en realidad, no existe. Y éste, es un dilema que el ateo encuentra en sí mismo.

Reconociendo su dilema, ateos como Richard Dawkins refutan tal argumento diciendo que, mientras que ellos no puedan probar que un monstruo espagueti volador no existe, es altamente improbable que tal cosa realmente exista; por lo tanto, la posición intelectual más inteligente que sostienen es la que dice que tal cosa, no existe.

Sin embargo, tal argumento comete dos errores. Primero: Al comparar a Dios con un monstruo espagueti volador cometen el error lógico de la analogía incorrecta. Segundo: Solo porque algo es improbable no descarta su existencia. Todos los científicos reconocer que es contra todas las probabilidades matemáticas que todas las constantes del universo cósmico y los mecanismo biológicos necesarios para la vida, llegarían a ser. Sin embargo, estos lo tienen y la humanidad existe.

La pregunta no es si la existencia de Dios es improbable, sino más bien, ¿si hay evidencia razonable, lógica que lo lleve a uno a la conclusión de que Dios existe?

¿“Probablemente” Dios no existe?

Los ateos responden a esta pregunta negativamente, así que el siguiente movimiento que ellos hacen es decir que Dios “probablemente” no existe. Un ejemplo reciente de esta postura ha sido el de avisos publicitarios en buses, en varios países en los últimos años, que dicen: “Dios probablemente no existe”.

Sin embargo, esta afirmación es errónea por dos razones. La primera razón, porque no es la forma como los seres humanos viven en muchas otras áreas de la vida que consideran importantes. Pocos comerían una comida si estuviera etiquetada como, “Probablemente no es veneno”, y menos abordarían un avión con un aviso que dijera, “Probablemente seguro para volar.”

La segunda razón, es que este tipo de publicidad ignora el hecho de que la seriedad de una afirmación de la verdad establece una suma necesaria de evidencia para apoyarla. Si está equivocado, la afirmación de la verdad del ateo lleva con esta, unas consecuencias enormes, eternas e irreparables. Siendo este el caso, debe ser imperativo por parte del ateo, tanto intelectual como moralmente, presentar pruebas de peso y fundamentales para apoyar la posición de él o de ella; pero ellos, no presentarán nada para apoyar su inútil afirmación de que Dios, “probablemente” no existe.

Simplemente, el ateísmo no puede cumplir con la prueba de la evidencia para la seriedad de la afirmación de la verdad que hace. Más bien, usando un supuesto argumento desde el silencio, el ateo, y aquellos a quienes ha convencido de su posición, se dirigen a la muerte con sus dedos cruzados, deseando no enfrentar la realidad rigurosa de que la eternidad es un tiempo horriblemente largo para estar equivocados.

La ciencia y la existencia de Dios

Algunos ateos reconocen la gravedad de esta situación y por lo tanto, cuando se encuentran presionados por la evidencia ellos toman una posición que se puede reducir a, “La ciencia ha refutado a Dios.” Sin embargo, existen muchas razones que muestran que esta afirmación es, tan enormemente pobre como tan poco bien pensada. Pero para entender la lógica detrás de la posición, es necesario primero, un poco de historia.

Después de los acontecimientos de septiembre 9, una rama del ateísmo –el ateísmo militante, referido algunas veces como el “odio hacia el teísmo”– se levantó agresivamente y demandó a la sociedad deshacerse de toda religión. En vez de enfocarse en los extremistas religiosos, los cuales usan la religión para justificar la violencia y las acciones criminales, los militantes ateos reaccionaron indiscriminadamente contra todas las personas de fe y las colocaron, dentro del mismo balde, etiquetándolas, peligrosamente, como un todo; como religión.

Pero la pregunta que enfrentaban los ateos militantes era: “¿Cómo deshacernos de la religión?” El acuerdo aparente, era usar la ciencia como base y herramienta para reemplazar la necesidad de religión. Esta táctica no es nada nueva y era la misma posición presentada por Tomás Huxley en 1800 cuando pensó en establecer científicos como los nuevos curas para la humanidad. Esta “fe” en la ciencia no es para nada, ciencia; sino “cientificismo”, el cual dice que solo la ciencia y nada más que la ciencia es el único camino para descubrir la verdad.

Problemas con el cientificismo

Mientras que la ciencia, de hecho, ha suministrado muchos y grandes logros a la humanidad, las esperanzas que el ateísmo tiene para que el cientificismo remplace la religión está, equivocadamente fundada.

Primero: El cientificismo se refuta a sí mismo. La declaración, “deberemos creer solo lo que puede ser científicamente probado”, no puede ser científicamente probado, porque es una declaración filosófica, y está muy basada en su propio criterio, el cual, tiene que ser rechazado.

Segundo: El cientificismo ignora muchos y respetados métodos usados para obtener conocimiento. Por ejemplo, el método legal, forense e histórico de descubrir la verdad es cada día usado y es bastante respetado. El método legal o jurídico no ignora el testimonio o hechos porque estos no son, empíricamente (que procede de la experiencia), producibles o que se puedan probar. Por un proceso de eliminación y corroboración (confirmación), el método legal le permite a la historia y al testimonio hablar por sí mismo hasta que un veredicto es alcanzado más allá de una duda razonable y se logre el balance de probabilidad.

Tercero: El cientificismo ha demostrado ser, desde una perspectiva moral, totalmente desastroso. El ateísmo militante asegura que si la religión puede ser desterrada, entonces la humanidad tendría paz y armonía. Pero incluso, una mirada superficial a la historia, desde la Ilustración, dice todo lo contrario. En vez de resultar en paz, la Ilustración marcó el comienzo de una revolución secular sangrienta de forma continúa que llegó a su clímax en el siglo XX, dejando el más grande cementerio de seres humanos en la historia. Irónicamente, uno de los heraldos, jefe del ateísmo –Nietzsche– predijo, y correctamente, que debido a que supuestamente, él y otros, habían asesinado a Dios en el siglo XIX, el siglo XX sería el más sangriento de todos los siglos.

Y finalmente, más que señalar en dirección opuesta a un Creador trascendente, los avances de la ciencia –y más que nunca– han confirmado la existencia de un Dios teísta. La muerte de la teoría del estado estacionario y el actual entendimiento de que el universo, como lo conocemos, explotó de la nada a su existencia, la increíblemente fina sintonía del universo para la vida humana, la confirmación de la complejidad especificada como el ADN –y que una sola unidad contiene información digital equivalente a 600.000 páginas de inteligencia y es, matemáticamente idéntico, a un idioma– todos actúan como señalando a una fuente inteligente que está detrás de todo esto.

En verdad, la posición atea acerca de la ciencia, comete la falacia lógica del dilema falso. El ateísmo demanda que una persona escoja entre la ciencia y Dios, cuando de hecho, tal división no necesita que ocurra. Tal requisito se puede comparar a que una persona sea obligada a escoger entre, (1) las leyes de la combustión interna, y (2) Henry Ford, como la razón de la existencia del automóvil. El hecho es que las dos alternativas no son contradictorias, sino que se complementan. El ateo falla en la diferencia clave entre la agencia (Henry Ford) y el mecanismo (la combustión interna). De la misma forma, Dios es la agencia inteligente y causa eficiente detrás de todo, con Sus leyes naturales y los mecanismos llevando a cabo Sus intenciones para producir Sus deseos y resultados finales.

Al final, el ateo no puede apoyarse en la ciencia para negar la existencia de un Creador trascendente y se ve obligado a admitir que el ateísmo en sí, no es un hecho, sino más bien, un sistema de creencias que descansa en la fe. El verdadero encuentro no es entre la ciencia y la religión, sino entre las cosmovisiones ateístas y naturalistas contra la cosmovisión teísta.

El ateísmo y fe

Siendo este el caso, la cosmovisión ateísta debe dirigir dos errores fatales que hace con relación al concepto de fe: (1) que la fe es sólo un concepto religioso, y (2) que la fe significa creer en algo que no tiene evidencia. Ninguna es verdadera.

En cuanto al primer punto, algunos ateos honestos admitirán que el ateísmo es una cosmovisión y fe. Un ejemplo es del ateo científico George Klein, que escribió:

  • Soy un ateo. Mi actitud no está basada en la ciencia, sino más bien en la fe… La ausencia de un Creador, la no existencia de Dios es mi fe infante, mi creencia adulta, inamovible y santa.”

En cuanto a la fe, que es definida, como una creencia que carece de pruebas, nada podría estar más lejos de la verdad. La ciencia tiene fe en la lógica, las matemáticas, las leyes naturales y la inteligibilidad del universo y creer en todas esas cosas es estar firme y nunca cambiar. Cada día, las personas actúan en fe; desde las comidas que comen en los restaurantes, las medicinas que se toman prescritas de sus doctores y los matrimonios en los que participan con su cónyuge.

En el Nuevo Testamento de la Biblia, la palabra usada para “fe” es, “pístis”, el cual es un sustantivo que viene del verbo, “peídso”, que significa, “ser persuadido”. Los mejores léxicos, como por ejemplo BDAG, muestran el significado de “pístis” como: “un estado de creencia sobre la base de la fiabilidad de aquel en que se cree”; “confianza, seguro”; “eso que despierta confianza”; “confiabilidad, fidelidad relacionada a ser digno de creencia o confianza.” En otras palabras, la idea de que la fe significa “creencia ciega” contraria a la evidencia, es extraña en la Escritura.

La comunidad de la fe

En conclusión, tanto el ateísmo como el teísmo hacen declaraciones de fe que involucran finalmente a la realidad. Ambos deben referirse a algo que es eterno, porque cada uno reconoce, que todo lo que existe depende de su existencia y debe la misma existencia a algo diferente de sí mismo.

Para el ateo, esa realidad final es un universo eterno donde sólo existe la materia física. La lucha del ateísmo es explicar cómo el universo es eterno, cuando todo descubrimiento científico muestra que ha tenido un principio, y cómo –debido a que un efecto siempre se parece en esencia a su causa– un universo impersonal, no consciente, sin sentido, sin propósito y sin moral, accidentalmente creó seres personales, conscientes y morales que están obsesionados con el sentido y el propósito.

El teísta no tiene tal problema, porque sostiene que un Dios personal, consciente, con propósito, inteligente, moral y eterno, creó seres a Su imagen y estableció el universo y sus leyes, que rigen la existencia de ellos.

Lejos del ateísmo, el cual uno de sus portavoces principales, Jean Paul Sartre, describe como: “Un largo negocio, duro y cruel”, la Biblia dice que Dios creó una existencia significativa y gratificante donde, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.” (Sal 19:1-3).

Al final, el Dr. John Lennox claramente tomas las decisiones entre el ateísmo y el teísmo:

  • No existen muchas opciones; fundamentalmente sólo dos. O la inteligencia humana finalmente debe su origen a una materia que no tiene mente; o hay un Creador. Es extraño que algunas personas afirman que es la inteligencia de ellos la que los lleva a preferir la primera a la segunda.”

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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