Un predicador cristiano es arrestado por decir que la homosexualidad es un pecado

Por, Matt Slick

Un predicador cristiano de las calles, fue arrestado y encerrado en una celda, por decirle a un transeúnte que la homosexualidad es un pecado a los ojos de Dios.

Dale McAlpine, fue acusado de causar “acoso, y susto o  angustia” después que un oficial de apoyo de la comunidad de la policía homosexual, le escuchara recitar un número de “pecados” relacionados en la Biblia, y que incluían la blasfemia, las borracheras y relaciones sexuales del mismo sexo.

El bautista de 42 años de edad, quien ha predicado por años, acerca del cristianismo en Workington, Cumbria, dijo que él no mencionó la homosexualidad mientras predicaba un sermón desde la parte superior de una escalera de mano, pero admitió que le dijo a un comprador que pasaba por el lugar, que él creía que esto iba en contra de la Palabra de Dios.

Los oficiales de policía, alegan que él hizo la declaración en voz, suficientemente alta, como para ser escuchado por otros, razón por la que acusaron al predicador por uso abusivo o lenguaje insultante, lo que es contrario a la ley de orden público.

El Sr. McAlpine, quien fue llevado el 20 de abril, a la estación de policía en la parte trasera de una camioneta marcada, fue encerrado en una celda por siete horas, afirmando, que el incidente fue entre sus experiencias, la peor de su vida.

Dijo él: “Me sentí profundamente conmocionado y humillado de haber sido arrestado en mi propia ciudad, y tratado como un criminal común en frente de las personas que conozco”.

“Me quitaron mi libertad por el rumor de alguien que no le gustó lo que dije, y fui acusado de una ley que no aplica”.

Activistas cristianos han expresado alarma de que la ley de orden pública, introducida en 1986 para hacer frente a los insubordinados violentos, y a los hinchas del fútbol, esté siendo usada para frenar la libre expresión religiosa.

Sam Webster, un abogado defensor para el Instituto Cristiano, y quien está apoyando al Sr. McAlpine, dijo, que no es un crimen expresar la creencia de que la conducta homosexual es un pecado.

Dijo él que, “la policía tiene el trabajo de guardar el orden público, pero también es trabajo de ellos, defender la ley de la libre expresión de los ciudadanos”.

“La jurisprudencia ha establecido que en la creencia ortodoxa cristiana, la conducta homosexual es un pecado, y que esta creencia es merecedora de respeto en una sociedad democrática”.

El 20 de abril, el Sr. McAlpine estaba repartiendo folletos que explicaban los diez mandamientos, u ofreciendo un “tiquete al cielo” con un colega de la iglesia, cuando una mujer se le acercó y se involucró en un debate con él, acerca de su fe.

Durante el intercambio, él dice que en forma tranquila, mencionó la homosexualidad entre un número de pecados mencionados en 1ª Corintios, incluyendo la blasfemia, la fornicación, el adulterio y las borracheras.

La mujer, posteriormente se alejó, acercándose a un oficial de apoyo de la comunidad de la policía homosexual, quien habló con ella brevemente, caminó entonces hacia el Sr. McAlpine y le dijo que una queja había sido presentada, y que podría ser arrestado por usar lenguaje racista u homofóbico.

El predicador de las calles le respondió: “Yo no soy homofóbico, pero algunas veces digo que la Biblia dice que la homosexualidad es un crimen contra el Creador”.

Él afirma que el policía entonces le dijo que él era homosexual y se identificó como el oficial de enlace para la comunidad LGBT de la policía de Cumbria. El Sr McAlpine respondió: “Aun así, es un pecado”.

Después, el predicador empezó un sermón de 20 minutos, en el que mencionó las borracheras y el adulterio, pero no la homosexualidad.

Tres oficiales regulares y uniformados llegaron al momento de la predicación, arrestaron al Sr. McAlpine y lo colocaron en la parte trasera de una camioneta de la policía.

En la estación, se le pidió que vaciara sus bolsillos, y su teléfono móvil, los cuales, con el cinturón y los zapatos, le fueron confiscados. La policía le tomó las huellas digitales, una impresión de la palma de una de las manos, un escáner de retina, y una muestra de ADN.

Posteriormente se le interrogó y acusado en virtud de los artículos 5 (1) y (6) de la ley de orden público, y fue puesto en libertad bajo fianza con la condición de que no predicaría en público.

El viernes, y en la corte en Workington, el Sr. McAlpine se declaró no culpable en una audiencia preliminar, y ahora está esperando una fecha de juicio.

La ley de orden público, que prohíbe el uso irracional de lenguaje abusivo, que puede causar angustia, se ha usado para arrestar a personas religiosas en un número de casos similares.

Mientras predicaba en Bournemouth, Harry Hammond, un pensionado, fue condenado en virtud del artículo 5 de la ley de 2002 por sostener un cartel que decía: “Detengan la inmoralidad. Detengan la homosexualidad. Detengan el lesbianismo. Jesús es el Señor”.

En el 2006, en Cardiff, Stephen Green, un activista cristiano, fue arrestado y acusado por repartir volantes en un festival del orgullo gay. Posteriormente su caso fue descartado.

La policía de Cumbria dijo que nadie estaba disponible para comentar en el caso del Sr. McAlpine.

 

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