Una salvación de amor

  • “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,  5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” (Tito 3:4-6).

Un niño, recogió en la calle a un perro enfermo, el cual no tenía qué comer ni dónde dormir, entonces, lo tomó en sus brazos. Mientras lo llevaba el perro sólo quería morder su mano; hasta que de repente comenzó a hablar diciendo: “¿Que sabes tú lo que yo quiero? ¿Cómo sabes que quiero estar contigo? ¿Y qué si quiero vivir en miseria y sin qué comer? ¿Crees que prefiero tu casa   a vivir en la calle e ir donde yo quiera? ¿A caso no sabes que en la calle tengo todo lo que necesito? ¿Y qué importa si tengo rabia y estoy lleno de parásitos, tantos que ya no puedo ni caminar?  ¡Entiende! yo no quiero cariño ni protección ni tu comida, lo que yo quiero es vivir afuera y morir afuera. ¿Y qué si muero atropellado o asesinado? Me da igual ¡Pues así quiero morir! Es lo que yo quiero para mi vida.”

El niño lo llevó al veterinario el cual le dijo: “Bueno niño no te esfuerces tanto, pues este perro tiene pocos días de vida. Esta raza de perros es así; no quieren el cariño, es como una especie suicida y lo más triste es que a ellos les gusta ser así.”

Entonces el niño respondió: “¿Existe alguna forma de cambiar o alterar su raza?... Realmente no quiero que muera. Quiero salvarlo, quiero que tenga mi cariño, que sea verdaderamente feliz y que viva muchos años junto a mí, y si muere quiero que sea en mis brazos.”

El veterinario se rió y dijo: “¡Pero si ya es feliz! Déjalo así, déjalo morir. Su propia naturaleza prefiere vivir así.”

El niño se fue muy triste... y lo puso en la calle... y el perro le miro con su cara demacrada y su cuerpo que apenas se podía poner en pie, y dijo... "Nunca nadie me ha demostrado tanto amor..."

Entonces el niño corrió al veterinario para contarle y él respondió: "¿Tú crees que soy un ignorante? ¿No crees que sé diferenciar entre una raza tan común como la del perro que me trajiste anteriormente, con una raza tan escasa y hermosa como la de este perro que me traes ahora?"

La verdadera historia, es parecida. Pues nadie ha amado a esta humanidad caída como Dios lo ha hecho. Y todo hombre arrepentido tiene las mismas palabras en su boca: “…nadie me ha demostrado tanto amor…”

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1ª Juan 4:9-10).

 

 

 

 
 
CARM ison