Una universidad en Missouri, es demandada por una estudiante que se negó a apoyar la adopción gay

Por, Matt Slick

SPRINGFIELD, Missouri (AP). Una graduada de la universidad del estado de Missouri, ha demandado a la universidad, afirmando que contra ella se tomaron represalias porque se negó apoyar a la adopción gay como parte de un proyecto de clase.

La demanda federal de Emily Brooker, presentada el lunes en su nombre, por Alliance Defense Fund, un grupo cristiano que maneja procesos jurídicos, afirma la represalia en contra de sus creencias cristianas violando el derecho de su primera enmienda a la libertad de expresión.

La demanda menciona los miembros de la junta de directores, al presidente de la universidad, Michael T. Nietzel, y cuatro administradores de la Escuela de Trabajo Social.

En la denuncia, Brooker dijo que ella fue acusada de violar las normas esenciales de trabajo de la universidad en Educación de Trabajo Social.

Ella dijo que uno de sus profesores, Frank G. Kauffman, la acusó de la violación después que él le asignó un proyecto que le exigía a toda la clase, escribir y que cada uno firmara una carta dirigida a la Legislatura de Missouri, apoyando la adopción gay. Brooker dijo que sus creencias cristianas exigían que rechazara firmar la carta.

La demanda es parte de una tendencia, cada vez mayor de estudiantes cristianos que se oponen a las enseñanzas en los salones de clase universitarios que están en conflicto con sus creencias, dijo David French, director del centro para la libertad académica de ADF.

“La universidad está supuesta a ser el mercado de ideas, y los profesores tienen que ser tolerantes a las opiniones de estudiantes cristianos así, como también a los estudiantes no cristianos”, dijo French.

La universidad, en una declaración escrita, dijo que se investigarían las acusaciones y que comentaría, después que la investigación termine.

“La universidad del estado de Missouri ha sido y está comprometida a proteger los derechos de sus estudiantes, así como también su personal docente y administrativo, lo que incluye la libre expresión y la libertad de religión”, dijo el comunicado.

Brooker dijo que ella fue llamada ante un comité de ética de la universidad, el 16 de diciembre, donde fue interrogada por dos horas, por miembros de la facultad. Ella afirma que le hicieron preguntas tales como: “¿Piensa que los gays y lesbianas son pecadores?”, y “¿Piensa que soy un pecado?”. Ella dijo que también se le preguntó si ella podría ayudar a las personas gays y lesbianas en situaciones de trabajo social.

Brooker dijo que se le pidió que firmara un contrato con el departamento, comprometiéndose a seguir el código de ética de la Asociación Nacional de Trabajo Social, el cual, no se refiere a la homosexualidad. Ella alega que el contrato exige que ella cambie sus creencias religiosas para que se conformen a las normas del trabajo social para continuar inscrita en la Escuela de Trabajo Social.

Allison Nadelhaft, de la oficina de la asociación nacional, dijo que el código no le pregunta a posibles trabajadores sociales a que renuncien a sus creencias religiosas, sino que reconoce y respeta a personas de diferentes trasfondos, incluyendo la orientación sexual.

“Entendemos que los trabajadores sociales llegan a sus profesiones con diferentes perspectivas”, dijo ella. “Tal vez la facultad estaba interpretando el código de forma diferente. Existen muchos trabajadores sociales conservadores. Aun, existe una asociación de  trabajadores sociales cristianos”.

French dijo que Brooker fue llamada ante el comité de ética porque ella se quejó con su asesor, acerca de Kauffman, el cual la animó con una nota que había recibido en otra clase de Kauffman.

Kauffman supuestamente dijo que a menudo, Brooker llegaba tarde a clase y que no participaba en las discusiones en clase.

La demanda alega que la faculta le informó a Brooker, que tendría que “reducir la brecha” entre sus creencias personales y las obligaciones profesionales al código de ética nacional.

Nadelhaft dijo que la asociación nunca le pediría a alguien hacer eso.

French dijo que Brooker firmó el contrato para que pudiera terminar el programa.

“Ella fue intimidada para firmar el contrato. Ella estuvo temerosa de no poder graduarse. Se le dio un ultimátum”. Dijo French. “Los estudiantes no son abogados. Ellos no saben dónde empiezan o terminan sus derechos”.

Brooker, quien se graduó del programa, está buscando que el agravio en su contra y el contrato, sean eliminados de su expediente, y una cantidad monetaria no especificada por daños y prejuicios.

 

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