¿”Violan” los milagros las “leyes” de la naturaleza?

Por, Hiram Díaz

Recuerdo haber leído –no hace mucho– la obra de un popular apologista en la que la crítica radical superior, era analizada brevemente para poder exponer sus presuposiciones anti sobrenaturales. El autor hizo un gran trabajo mostrando cómo, las pretensiones de la crítica radical superior no pueden ser justificadas sin antes tener presuposiciones de que (i.) Dios no existe, o (ii.) de que si Dios existe, no puede violar las leyes de la naturaleza al llevar a cabo milagros. Pero tuve un problema con el lenguaje utilizado (ii.). Encontré que el texto (ii.) era problemático por dos cosas. Primeramente, para el cristiano, el texto presupone que las afirmaciones metafísicas particulares apoyadas por los impíos, son verdaderas y deben ser aceptadas como tales (es decir, el texto hace una concesión innecesaria a la cosmovisión entendida por el impío); y segundo, para que el impío pregunte si Dios puede o no violar las leyes de la naturaleza, involucra asumir (a.) una cosmovisión particular que el cristianismo bíblico no enseña, y es además (b.), culpable de la falacia de la equivocación.

La pregunta acerca de que si los milagros violan o no las leyes de la naturaleza, presupone una teología que tiene más relación con el deísmo que con el teísmo bíblico, ya que este último, presupone que la naturaleza fue creada por Dios sólo para ser dejada para sostener y perpetuar su propia existencia aparte del ejercicio perpetuo de Su omnipotencia. En otras palabras, la pregunta de que si los milagros violan o no las leyes de la naturaleza, presupone que Dios no está realmente trabajando con Su creación, dejándola así, por fuera. Sin embargo, las Escrituras nos enseñan que Dios actualmente, sostiene todas las cosas por el poder de Su Palabra.[1] Esto significa que aunque es cierto que Dios hace que todas las cosas cumplan una tarea particular, equipándolas con los medios necesarios para cumplir sus tareas señaladas, es, en última instancia por Su omnipotencia que estas existen y continúan existiendo.[2]

No sólo esto; sino que también, cuando miramos el Antiguo Testamento, vemos que Dios promete a Israel prosperidad en la agricultura sobre la única base de la obediencia de ellos a Su ley.[3] Por lo tanto, la creación obedece a Dios cada vez que Él habla (ya sea en Su bendición, [4] o en Su maldición [5]). Dios no puede violar las leyes de la naturaleza porque Él sostiene y mantiene todas las cosas de forma permanente, por lo tanto, nunca deja de ejercer poder omnipotente sobre toda Su creación. Los cristianos necesitan expresar esto claramente: Que desde el punto de vista netamente humano, se puede decir que Dios viola las leyes de la naturaleza. La verdad, es que el sol sale y se pone porque Dios ha (i.) creado el sol para que cumpla esa tarea particular y (ii.) lo ha escogido para que le permita continuar con su función. Dios no está obligado a sostener todas las cosas, sino que es libre para permitirse que estas caigan o hacer que se comporten de forma que estas nunca más funcionen nuevamente. Dios es el Autor de la vida y el Único que la sostiene.

El impío que le dice al cristiano que los milagros no pueden suceder porque estos violan las leyes de la naturaleza, está, como ya anoté anteriormente, trabajando con una teología deísta y no con una teología trinitaria o bíblica. Dios no viola las leyes de la naturaleza que de otra forma operarían por sí mismas, aparte del ejercicio perpetuo de Su omnipotencia, haciendo que Su creación haga algo imposible de repetir y único, a un momento particular de tiempo y lugar. Adicional a esto, el impío que dice que los milagros son una violación de las leyes de la naturaleza, erróneamente entiende las leyes de la naturaleza como leyes prescriptivas y no como leyes descriptivas. Irónicamente, cuando el impío dice que Dios determinó las leyes de la naturaleza para ser “x” o “y”, le recuerda en forma vehemente al cristiano que las leyes de la naturaleza son simplemente descripciones de lo que es el caso, y no prescripciones de cómo deberán funcionar las cosas. O bien, las leyes de la naturaleza son prescriptivas y puede decirse que son violadas, o que estas son descriptivas, en cuyo caso es, lógicamente imposible que estas, sean “violadas”. Claro está, que el impío podría afirmas que las leyes de la naturaleza son prescriptivas y que pueden ser “violadas”, pero entonces, se quedarían pegados a la embarazosa pregunta:

¿Qué dador de leyes prescribió estas leyes naturales?

Entonces, los milagros no violan las leyes de la naturaleza por las siguientes razones: (1.) El cristianismo no es un sistema deísta de creencia, y (2.) si las leyes de la naturaleza son descriptivas, es lógicamente imposible que estas, sean “violadas”. Más allá de los problemas ya mencionados en este artículo, la pregunta de si los milagros son o no, una violación de las leyes de la naturaleza lleva a la pregunta de si los milagros son o no posibles al identificarlos como violaciones, moviéndole así el piso al cristiano.

[1] Cf. Hebreos 1:3
[2] Cf. Salmo 104:10, 14, 20, & 24-30Mateo 6:26-30; Colosenses 1:15-17; Apocalipsis 4:11
[3] Cf. Deuteronomio 28:1-5, 12, 15-18, & 23
[4] Cf. Génesis 1:11-12
[5] Cf. Génesis 3:17-18

 

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