¿Y qué del matrimonio?

Estando con oído atento de algunos grupos de jóvenes no mayores de 25 años y analizando sus pensamientos e ideales y fines de la vida, encontré solo respuestas que confirmaban un rechazo al matrimonio. No figura este sagrado vinculo como parte de sus metas para la gran mayoría de adolescentes de hoy día. Pero es que son numerosos los que ven como un plan no muy bueno el caminar hacia el altar y esto, sin distinción entre hombre o mujer, ni de religión.

Pero parecen olvidar el plan divino de Dios y todo lo que este conlleva. Desconocen lo que la Biblia dice en su contexto acerca de la unión matrimonial:

  • Eclesiastés 4:9: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.”

Pues Dios, en medio de Su gran sabiduría sabía que dos se apoyan, dos se consuelan, dos se animan, y el salario de dos alcanza para mayores cosas:

  • Eclesiastés 4:10: “Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.”

De esto se trata el propósito de la unión conyugal en el diseño de Dios, que siendo dos, el uno levanta al otro siempre y cuando marchen conociendo el pensamiento de Dios tan significativo para tenerlo en cuenta en tus relaciones.

Joven que estás solo, piensa en tu futuro y cumple este sacramento dándole el verdadero valor y la seriedad que este conlleva, para que creyéndole a Dios en tus planes no padezcas soledad en tu vejez.

  • Eclesiastés 4:11: “También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?”

Seguramente has conocido personas que se han entregado de lleno a sus trabajos con un afán increíble de hacer dinero, pero han olvidado organizar una familia y ahora, en la vejez están solos y tristes.

Hombre y/o mujer que estás en camino de pensar qué quiere Dios en tu vida de pareja; no dejes de meditar sobre ese plan precioso y dale toda la importancia posible a ese compromiso.

Que Dios te ilumine querido(a) lector(a) para que goces de la alegría de hacer la voluntad de Dios:

  • Génesis 2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”

 

 

 

 
 
CARM ison