YHVH (Jehovah-Yahweh) el único Dios Verdadero

Por, Juan David Rojas
Editado por, Carlos E. Garbiras

Muchos argumentos existen en contra de la existencia de Dios, pero en esta oportunidad quiero empezar exponiendo en diversos argumentos las razones que afirman que Dios existe y que es efectivamente el Dios revelado en las Escrituras, las cuales presentan la cosmovisión correcta de Dios y por lo tanto, ese Dios debe existir necesariamente por naturaleza.

El primer argumento, es que sólo el Dios presentado en las Escrituras, es el Único Ser Omnipotente por Su naturaleza perfecta, donde Su omnipotencia, como atributo de Él, no sólo se toma en cuenta en la capacidad de hacer lo que es propio de Su poder, sino también en lo que es propio en cuanto a Sus cualidades morales que deben ser asignadas al Ser más absolutamente perfecto. A diferencia de las cosmovisiones no cristianas, donde solo cuenta el poder para “hacer” más que el de “ser”. En Internet hay varios vídeos realizados por doctrinas heréticas o simplemente por escépticos, donde y según ellos enumeran cuales “dioses” serían los más “poderosos”, en caso que estos existieran. En algunos vídeos se destaca “Visnú”, en otros “Nun”, en otros “Osiris” etc. Pero es fácil descartar lógicamente esta “escala”, aun si Visnú, Nun u Osiris existieran ontológicamente como dioses, ya que, carecerían de juicio, amor, misericordia y propósito, por lo que no serían “perfectos” en el sentido propio de la palabra. Veamos algunos ejemplos.

Al referirnos al dios hinduista Visnú, podemos ver claramente que en la doctrina de reencarnación no proporciona una base lógica, ni judicial, ni tautológica (sin propósito) para el juicio de una persona, sino que solo lo alarga por tiempo indefinido. Tampoco sería perfecto en cuanto a lo moral quedando así como una figura importante pero mitológica de la cultura oriental, muy lejos de toda lógica y realidad. De igual forma, podemos deducir que la omnipotencia de Visnú no está basada en alguna realidad externa ni comprobable fuera del contexto religioso que involucra su creencia; a diferencia, claro está, del Dios cristiano que está involucrado en la historia y aún en la ciencia respecto al mundo objetivo, real y verificable. Visnú se limita a ser una deidad inalcanzable e incomprensible, marcada solo en el contexto religioso hinduista pero sin trascender la misma cultura hindú. Por lo tanto, sus hechos, historias y obras no son comprobables tanto en el marco científico, histórico, lógico, analógico, filosófico, moral, etc. estando así ausente en el mundo real, excepto en un buena historieta animada.

Si analizamos al dios Osiris, podemos deducir un argumento similar: una creación sin propósito y de poderes contrastados con otros dioses (por ejemplo su contraparte Set) que aunque son suprimidos por su mismo poder (el de Osiris), muestra la necesidad del ser humano en concebir “dioses” que estén en constante disputa por el dominio de la creación, inicialmente en igualdad de poderes, aunque la victoria final, y de acuerdo a estas teologías, sería para el “bien”. Sin que exista evidencia final comprobable de lo que se entiende como “bien”.

En cuanto a Nun, es una fuerza impersonal que dio origen a todo. Sin mente o propósito esta fuerza solo crea, pero no va más allá al estar atento a su “creación” ni menos en tener un culto específico; solo es ilustrado como la fuente de todo lo que existe.

Ahora si demostramos que el Dios de las Escrituras es el único verdadero en comparación con los anteriores llamados “dioses” el argumento toma más peso, pero esto lo seguiremos viendo en el transcurso del artículo, siguiendo una apologética presuposicional.

El segundo argumento, es que el Dios presentado por la doctrina bíblica es el Único Ser Omnisciente posible por Su naturaleza perfecta, que a diferencia del teísmo abierto,(1) Él si conoce de antemano las decisiones que tomarán las criaturas libres y racionales. La visión bíblica presenta a Dios sobre el tiempo, la materia, el espacio, sobre la eternidad y sobre las dimensiones siendo así Señor y Creador de todo lo que existe, sea material o espiritual, tanto así, que el suspiro más profundo del hombre no le es oculto (Salmo 38:9) ¿Qué más de los caminos del hombre?

El tercer argumento, es que el Dios presentado en las Escrituras, es el Único Ser Omnipresente posible por Su naturaleza perfecta, y esto, diferencia radicalmente la supuesta inherencia de Dios en la creación (panteísmo) donde Él mismo se confunde en la obra de Sus manos (similar al relato de la emanación egipcia de Nun). Filosóficamente esto es improbable, ya que aunque toda la creación de YHVH se encuentra en Él, de igual manera la trasciende y se eleva sobre ella (Salmo 102:27-28), teniendo el poder absoluto sobre ella y gobernándola desde Su decisión Soberana, sin nada ni nadie que altere o influya sobre Su objetividad de conservación sobre Su creación. Esto también destruye la perspectiva deísta donde Dios deja al mundo a la deriva de los recursos que Él mismo creó para beneficio de la misma, y supuestamente considerarlos delegados de la preservación de la obra que sólo Él puede sostener.

El cuarto argumento, es que el Dios presentado en las Escrituras, es el Único Ser Santo y Justo posible por Su naturaleza perfecta, y esto, contradice al dios del islam donde éste, decide solo perdonar a unos y a otros no, por algo que quiere definir como “gracia”, cuando es todo lo contrario. Es decir, la absolución implica algún tipo de castigo; si una persona comete un crimen el juez no lo deja libre por su “misericordia”, el ladrón tiene que pagar ese crimen. Algo similar pasa en la cosmovisión de Dios, ya que Su perdón debe incluir una pena, pero si solo perdona siendo sobornado por unas supuestas buenas obras,(2) entonces el perdón supera la justicia y por ende no sería el Único Ser tres veces santo posible debido a que no puede haber reconciliación entre justica y perdón, y por tanto sería un “dios” hipócrita que aunque diga ser santo coloca a un lado el pecado del hombre al dejarlo entrar a “su” cielo en su presencia con pecados no perdonados que le ofenden. Solo la cosmovisión que presenta las Escrituras, donde Dios mismo se hace cargo del pecado cargándolo sobre Su Hijo y justificando a todo el que en Él cree (Isaías 53, Juan 3) vemos reflejada la perfecta justicia y el perfecto perdón, cosa que no sucede con ninguna otra cosmovisión expuesta anteriormente.

El quinto argumento, es que el Dios presentado por la teología cristiana, es el Único Ser más inteligente en toda la creación y que por Su naturaleza perfecta contradice la cosmovisión evolucionista y agnóstica donde hallan en la Biblia supuestas contradicciones naturales y científicas, cuando es todo lo contrario. No es mi intención en este artículo hacer una tesis acerca de las exactitudes de la Biblia en materia de ciencia, pero sí expondré brevemente porque Dios en Su inteligencia nos revela en Su Palabra exactitudes científicas que a la ciencia le tomó siglos descubrir. Y esto, con el propósito de exaltar Su Nombre y destruir la sabiduría de los sabios (1ª Corintios 1:19):

Hemos citado sólo el libro de Job que fue escrito aproximadamente hace casi 4.000 años –alrededor de la Edad de Bronce– donde la antigua cultura de la India creía que animales sostenían la tierra (como el caso del islam que afirma que la tierra descansa sobre el lomo de una ballena); además, los antiguos sumerios pensaban que el espacio era plano sin imaginarse siquiera que la tierra está suspendida en el espacio, ¡y muchos menos acercarse a alguna declaración objetiva como en el caso de Job!

Pudiéramos seguir enumerando armonía entre la ciencia y el texto bíblico, pero es momento de detenernos y preguntarnos: Si los escritores bíblicos no fueron científicos, entonces, ¿cómo es que ellos pudieron saber tantas cosas que concuerdan con la ciencia moderna y más aún en el caso de Job, que vivió hace casi 4.000 años, donde la civilización apenas comenzaba a pensar? Todo esto debe ser por la revelación del Espíritu del Dios Único y Verdadero.

El sexto argumento es que el Dios presentado por la teología cristiana es el Único Ser Auto-existente y Auto-suficiente por Su naturaleza perfecta, siendo Su existencia tan alta y tan lejana de toda comprensión humana, que se ha llegado a usar el término esencia refiriéndose a Su existencia como sinónimo de Su misma existencia y colocándola como necesaria, inevitable e incuestionable. En Juan 5:26, Jesús afirma que Dios tiene vida en Sí mismo, por lo que no depende de un tercero que la origine o produzca; esto significa que YHVH no existe como el resultado de una emanación panteísta (como el caso de un demiurgo que procede de Nun) o como consecuencia de un nacimiento (como es el caso de Visnú hijo de Shiva u Osiris hijo de Nut). Él solamente “Es” tal y como se le reveló a Moisés en la zarza ardiente: “Yo Soy el que Soy (YHVH)” en otras palabras, “Yo soy el que necesariamente tiene que ser”. No hay nada en lo que se defina como realidad o existencia que describa la majestad de YHVH ni Sus maravillosos hechos. Lo más comprensible a lo que la humanidad puede llegar para describir Su magnificencia la Escritura lo expresa junto con las palabras del salmista, “no es posible enumerar Tus maravillas” (Salmo 40:5).

El séptimo y último argumento, es que el Dios presentado por la teología cristiana es el Único ser Inmutable posible por Su naturaleza perfecta. Esto significa que Dios nunca cambia, Él es el mismo ayer, hoy y por siempre (Hebreos 13:8), a diferencia del dios Brahma que al despertar de su sueño origina una nueva existencia y su inmutabilidad es cambiada respecto al trato con los hombres interrumpiendo el “ciclo” de la reencarnación por su propio “designio”. En cambio YHVH es inmutable en todos Sus atributos, y aunque en el Antiguo testamento manifestó Su juicio, Él nunca ha dejado de actuar con gracia y favor sobre la humanidad caída. Su inmutabilidad implica que su propósito de salvación hacia nosotros no cambiará. Él ha prometido que todos aquellos que creen en Su Hijo Unigénito tendrán vida eterna (1ª Juan 5:13), y vendrán a ser hijos adoptivos Suyos (Juan 1:12, Gálatas 3:26). Tales promesas no pueden creerse objetivamente de ninguna “otra deidad” presentada aquí, con tal firmeza, como la que hace el Dios revelado en la Escritura. Esta es una muy buena oportunidad para acercarse al Dios Verdadero en fe y creer que en Su Hijo Amado hay salvación y perdón de pecados.

Si desea, puede dirigirse al siguiente enlace: http://www.miapic.com/en-que-consiste-el-evangelio-verdadero

Bibliografía

  • (1) El teísmo abierto enseña que Dios ha concedido libre albedrío a la humanidad y para que ese libre albedrío sea verdaderamente libre, las futuras escogencias/decisiones de los individuos no podrían ser conocidas de antemano por Dios.
  • (2) Imagínense un violador y asesinado en serie haciendo unas obras comunitarias con el fin de evitar el castigo de cárcel o pena de muerte.

 

 

 

 
 
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